El pasado 7 de  noviembre se celebraron las elecciones municipales en Minneapolis, Socialist Alternative presentó de candidata a Ginger Jentzen, dirigente del movimiento 15 Now que logró que el ayuntamiento de la ciudad aprobase el salario mínimo de 15$. Como sucedió con Kshama Sawant en Seatle, la primera concejal socialista en cien años elegida en EEUU y también militante de Socialist Alternative, la campaña de Ginger ha tenido un enorme impacto. En las elecciones fue la candidata más votada pero el complejo sistema electoral de Minneapolis y la presión de las grandes empresas y constructoras de la ciudad finalmente dieron la victoria al candidato de éstas últimas, aún así, la campaña ha sido todo un éxito y una vez más demuestra el enorme interés en las ideas socialistas de jóvenes y trabajadores, y el enorme potencial para su avance en el futuro.


El 7 de noviembre la campaña de Ginger Jentzen logró un resultado histórico en las elecciones municipales del distrito Ward 3 de Minneapolis. La ventaja inicial de seis puntos en la noche electoral correspondía con nuestra poderosa campaña que desde principio había definido los temas centrales de las elecciones municipales de este año. Propiciamos la discusión sobre el control de los alquileres y recibimos el apoyo de los trabajadores ante nuestro llamamiento a subir los impuestos a los constructores y a los ricos para financiar vivienda, educación y transporte adecuados.

Y aunque la campaña de Socialist Alternative consiguió más votos en la opción de candidato preferido que el resto de candidatos, en la tercera y última vuelta del sistema electoral de rango de elección* (RCV) realizada al día siguiente perdimos por mil votos.

Sin embargo, el resultado fue una importante victoria para una política socialista. Ganamos en cada circunscripción excepto en el centro rico de Minneapolis. En los barrios obreros se dio una dinámica muy poderosa y nuestras demandas audaces inspiraron a miles de personas y así como nuestra defensa de una revolución política en el ayuntamiento.

El alto nivel de apoyo fue palpable. El rojo y blanco de la campaña “Vota Ginger Jentzen” se podía ver en prácticamente todas las calles de las zonas obreras en Ward 3 con la frase “No está en venta” escrita con letras gruesas. Esta consigna, también simbólica en las campañas de Kshama Sawant y Bernie Sanders, indicaba que la campaña de Ginger no aceptaba donativos empresariales o de constructores, ésta se financió totalmente con el dinero de los trabajadores.

Rompimos todos los récords anteriores en una campaña electoral municipal en Minneapolis, recaudamos más de 175.000 dólares, sin un centavo de dinero de las empresas y el donativo medio fue de 25 dólares.

En los barrios alrededor de la Universidad de Minnesota, formados predominantemente por estudiantes de alquiler, nuestra campaña triplicó la participación estudiantil y logró más del 50% en esa circunscripción.

La votación estuvo muy polarizada, en las zonas ricas dominadas por los apartamentos de lujo y condominios el resultado fue igual de fuerte para los candidatos del DFL (Partido Obrero Campesinos Democrático, el Partido Democráta de Minnesota). Esto fue así por los intereses de clase y también por las raíces profundas que allí tiene el DFL.

Nuestro impacto y la oposición de los empresarios

Este verano quedó preparado el escenario para una campaña electoral histórica cuando el ayuntamiento de Minneapolis se vio obligado a aprobar el salario mínimo de 15 dólares, se logró gracias a la dirección de Ginger y de Socialist Alternative que lanzaron 15 Now y construyeron una coalición amplia de sindicatos, organizaciones progresistas y activistas. Esta coalición ejerció una enorme presión sobre la mayoría del ayuntamiento y el alcalde, éstos argumentaban que 15 dólares eran demasiado e imposible en el dominio municipal.

Nuestra campaña se enfrentó a la oposición unitaria del establishment político, los medios de comunicación y a la irrupción a última hora de un grupo de presión apoyado por las grandes empresas y los constructores. La editorial del Star Tribune hablaba en nombre de las grandes empresas de la ciudad cuando titulaba: “Cualquiera menos Ginger”, pidiendo el voto para cualquiera de los otros candidatos.

Los esfuerzos de este grupo de presión para comprar las elecciones expresaban claramente el miedo del establishment polític0 a nuestra campaña obrera y a los candidatos de la izquierda que luchan contra el establishment en distintas campañas. Las grandes empresas reconocieron que este desafío de la izquierda, incluidos varios candidatos de Our Revolution como el candidato a alcalde Ray Dehn debían ser derrotados a toda costa.

Pero sin duda, lo que más temían las grandes empresas era nuestra campaña socialista independiente. El millonario constructor Steve Minn y su grupo de presión Minneapolis ‘Works’, citó a Ginger en su “llamamiento a la acción” a mediados de octubre, según sus palabras: “Si pensabas que era imposible que una socialista comprometida se presentase con un programa de control de alquileres y más impuestos municipales… ahí está Ginger Jentzen”. Advertía que era la “candidata preferida” en Ward 3. El dinero empresarial rápidamente comenzó a aparecer en la campaña. En las últimas semanas aparecieron tres grupos de apoyo financiero electoral apoyando a Tim Bildsoe. Al mismo tiempo lanzaron ataques en los que calificaban de “chiflada” a Ginger por querer poner impuestos a los ricos y grandes empresas, por defender el control de alquileres y lanzaron la mentira de que Ginger quería imponer “nuevos impuestos a las familias trabajadoras”.

No sólo es Seattle

Nuestro resultado electoral demuestra que Seattle no es ninguna excepción en el apoyo a socialistas independientes con las campañas de la concejala Kshama Sawant. Como ha explicado Socialist Alternive la necesidad de una política obrera de clase existe en todo el país. Y aunque sabemos que muchos de los que nos votaron no se consideran socialistas, la etiqueta “socialista” no es una barrera para la gente corriente. Con un interés creciente en las ideas socialistas, Ginger se presentó abiertamente como tal y fue muy bien recibida por muchos jóvenes y trabajadores que habían apoyado a Bernie.

La campaña adquirió un perfil nacional de izquierdas, recibiendo cobertura de varios medios destacados, incluidos The Nation, The Intercept y The Young Turks, además de una serie de artículos en el principal periódico local, Star Tribune, y la portada del principal semanario de Minneapolis, The City Pages.

Conseguimos el apoyo de varios sindicatos de izquierda claves, incluidos los que habían apoyado a Sanders en 2016, como el sindicato de enfermería (Minneapolis Nurses Association), el de comunicaciones (Communication Workers of America MN Council) y el de transporte (United Transportation Union). Ginger también logró el apoyo local y nacional de los Socialistas Democráticos de América, además de la agrupación local de Our Revoliution. También contó con apoyos individuales destacados como los de Cornel West y Ray Dehn, de la demócrata de izquierdas Joelle Stangler, junto otros activistas locales de izquierdas del Partido Demócrata.

La campaña y nuestra coalición ayudarán a poner las bases para luchar por extender el control de alquileres y el transporte público en Minneapolis durante los próximos meses. Los trabajadores del transporte público, con el miembro de Socialist Alternative Ryan Timlin que acaba de ser elegido presidente local del sindicato, están en medio de la batalla por el convenio de los trabajadores del sector en Minneapolis. La campaña de Ginger demuestra el apoyo popular al control de alquileres y esto se puede utilizar para luchar contra los grandes constructores y sus intentos de convertir la ciudad en un campo de juegos para los ricos.

El establishment de Minneapolis utilizó el sistema de votación de elección de tres candidatos preferidos contra nuestra campaña. Cuando a mediados de agoto fue evidente la debilidad de la campaña de Fletcher apareció en escena Tim Bildsoe.

Los otros candidatos al final entregaron los votos de segunda y tercera instancia al DFL para que ganara a Steve Fletcher, incluida la candidata del Partido Verde, Samantha Pree-Stinson. Esto demuestra que el sistema de votación por elección (RCV) no es una panacea sino que pues ser utilizado por el establishment como una herramienta para atacar las campañas independientes. Por supuesto, si no hubiera existido el RCV la dinámica habría sido diferente. No hay duda de que los argumentos del “mal menor” se habrían utilizado contra nuestra campaña para empujar a los votantes hacia Steve Fletcher, alegando que era necesario para detener al candidato más conservador, Tim Bildsoe, que aunque se presentaba como Demócrata había pasado 16 años en el ayuntamiento como Republicano.

Resulta paradójico que la candidata que atacó más abierta y ferozmente la campaña y a Ginger Jentzen fuera la el Partido Verde, Samantha Pree-Stinson. Anteriormente perteneció al establishment Demócrata, presidió comités y ayudó a construir activamente el partido durante años hasta que a principios de éste buscó el apoyo del Partido Verde. Fue apoyada y respaldada por el Partido Verde a pesar de presentarse claramente a la derecha del Demócrata Steve Fletcher. Hizo declaraciones contra el salario mínimo de 15 dólares y atacó la campaña por apoyar las demandas de movimientos como Black Lives Matter, Medicare for All (Medicare para Todos) y “No Ban, No Wall, No Raids” (No a la prohibición, No al muro, No a las redadas), y por supuesto no apoya el control de alquileres ni los impuestos a los ricos. Desafortunadamente, la dirección nacional del Partido Verde apoyó la campaña de Pree-Stinson a pesar de los múltiples llamamientos de miembros de Socialist Alternative para que animara a sus votantes a elegir a Ginger como segunda opción.

A lo largo del país han salido elegidos muchos candidatos apoyados por Our Revolution y los Socialistas Democráticos de América. Este es un acontecimiento muy positivo, pero también será una prueba para ver si resisten la presión de las empresas y constructores, del establishment Demócrata y político para que renuncien a su política. En Seattle hemos visto cómo un solo concejal socialista pueden transformar la política de la ciudad si va unido a un programa claro, a la movilización desde debajo de los trabajadores y a la construcción de una organización independiente.

La noche electoral en Minneapolis coincidió con el cien aniversario de la Revolución de Octubre en Rusia, donde los trabajadores por primera vez en la historia tomaron el poder, ganando derechos sin precedentes para los trabajadores, campesinos, personas LGBTQ, mujeres y nacionalidades oprimidas. Aunque muchas de estas conquistas se perdieron después de que Stalin llegara al poder al frente una burocracia grotesca, la victoria histórica de la clase trabajadora rusa en 1917 y las lecciones de esa revolución son más relevantes que nunca.

Cuando muchos de los trabajadores y jóvenes más conscientes políticamente alrededor del mundo debaten el significado de la Revolución, Rusa, algunos también escucharán de la tremenda campaña de Ginger y Socialist Alternative en Minneapolis. Las ideas y la experiencia de Octubre y el marxismo genuino viven, son centrales para luchar por un mundo basado en la solidaridad y en la auténtica democracia, por un mundo libre de pobreza, racismo, opresión nacional, sexismo y destrucción medioambiental. Una nueva generación de trabajadores está perdiendo la fe en el sistema en bancarrota del capitalismo y están buscando una alternativa.

* En Minneapolis los votantes eligen sus candidatos marcando tres opciones principales. Pueden votar a uno o a tres candidatos eligiendo su rango de preferencia. Si un candidato obtiene más del 50% de los votos gana y ahí acaba la elección. Pero si nadie consigue la mayoría de los votos entonces se tiene en cuenta la clasificación de los candidatos en cada una de las opciones. El candidato que obtiene el menor número de votos es eliminado y los votos conseguidos por las otras opciones se transfieren a otro candidato, así sucesivamente hasta que uno de los candidatos obtiene la mayoría.


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