Procuro siempre ser cuidadoso cuando hablo de Sur y Centroamérica y la CIA, hay muchas historias. (Risas de la audiencia)

Mike Pompeo, Director de la CIA

El miércoles 26 de Julio, a unos días de la votación para la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela, durante la reunión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, un grupo de 13 países, promovió un consenso condenatorio exigiendo al Gobierno de Nicolás Maduro que suspenda el proceso de la Asamblea Nacional Constituyente, so pretexto de la consulta popular impulsada por la oposición venezolana, liderada por la derecha, vía la Mesa de Unidad Democrática (MUD). El tono injerencista de la propuesta impulsada por Luis Almagro y leída por el representante de Panamá, se alinea con las recientes declaraciones del ultraderechista Director de la CIA, Mike Pompeo, quien el 20 de Julio afirmó estar trabajando junto con los gobiernos de México y Colombia “esperanzado” con la posibilidad de impulsar una transición en Venezuela.  Y aunque la más reciente iniciativa de la OEA fue estéril, al contar con 13 de los 23 votos necesarios, la maquinaria neocolonialista no cesa.

El papel histórico de la CIA y la OEA

Tanto la CIA como la OEA, han fungido históricamente un rol activo como brazos del imperialismo, para el intervencionismo en Latinoamérica. Dichas organizaciones se han coordinado para utilizar tanto su poder duro como blando en contra del socialismo y de la autodeterminación de los pueblos en la región. Botones de muestra de dicha mancuerna, son el Golpe de Estado en Guatemala, organizado por la CIA en 1954, cuando el entonces presidente Jacobo Arbernz se opuso a los intereses de la United Fruit Company; mientras el mismo año, la OEA utilizó la X Conferencia Interamericana de Caracas (1954), para atacar y desestabilizar al gobierno guatemalteco. O en 1961, cuando la CIA intenta invadir a Cuba en la operación encubierta conocida como “Bahía de Cochinos”, mientras que en 1962 la OEA, expulsa a la isla de la organización a través de un proceso corrupto en el que EUA coopta y compra el voto de 14 de los entonces 21 miembros de la organización.

La promoción de un arte capitalista

Desde mediados del S.XX, el imperialismo norteamericano ha utilizado dichas organizaciones para imponer la contrarrevolución en la región vía operaciones diplomáticas, militares y culturales. De ello dan testimonio, en el plano cultural las campañas de propaganda desarrolladas en el contexto de la Guerra Fría. En el caso de la CIA, subsidiando de manera encubierta el Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC), con el cual logró cooptar a agentes culturales, para que participaran en conferencias y coloquios en los cuales se vinculaba al comunismo y el socialismo con el autoritarismo, a la par que se publicitaba al congreso como un referente de libertad de expresión, así, el CLC, editó en Latinoamérica las publicaciones “Cuaderno”, Mundo Nuevo y en México la revista Diálogos (1964).

 En paralelo, de 1955 a 1965, una campaña bajo la misma bandera de libertad de expresión se realizó en el ámbito de las artes plásticas a través de la OEA. En dicho contexto la organización interamericana, también conocida como “ministerio de colonias de EUA”, jugó un rol intervencionista en el plano de las artes vía los Salones ESSO,  que fueron concursos de pintura elaborados en colaboración con la petrolera ESSO (ahora EXXON MOBILE); en una campaña de propaganda que la propia Casa Blanca promovió abiertamente en  un comunicado  diciendo:  “Es conmovedor que tanto la Unión Panamericana como una compañía privada hayan unido esfuerzos para hacer este festival posible”. Aunque los salones ESSO decían promover la libertad de expresión, impulsaron el arte abstracto y el individualismo con el objetivo de despolitizar a las juventudes socialistas latinoamericanas, o, mejor dicho, de politizarlas en la lógica de un “capitalismo cultural”; esto con el fin de disminuir el antiimperialismo, la influencia del socialismo en las artes y de negar una cultura e intelectualidad a favor de las luchas populares en Latinoamérica.

Las operaciones culturales de Guerra Fría de la CIA y la OEA, no son tema del pasado, pues actualmente se sigue historiográfiando un canon de arte latinoamericano impulsado desde Washington, que es presentado como historia oficial, ocultando la mano intervencionista en el mismo.

El intervencionismo más actual que nunca

Las declaraciones de Mike Pompeo demuestran el papel activo de la CIA en la región; así como el fallido consenso condenatorio de la OEA demuestra que EUA sigue utilizando a la organización como su “ministerio de colonias”: Estigmatizando a gobiernos socialistas y promoviendo la avanzada de la derecha. Prueba de ello es que en la actualidad,  la OEA volteó su mirada ante los casos de golpe de Estado en Honduras en 2009 y Paraguay 2012, y más recientemente ante el golpe institucional en Brasil. Mientras que en Venezuela, el secretario actual de la organización, junto con el bloque liderado por EUA, México y Colombia, busca a toda costa sabotear la posibilidad de que el pueblo constituya un sistema socialista por la vía pacífica.

¡No podemos seguir permitiendo el velo hipócrita de la fraseología “pro democrática” de la OEA y su corte intervencionista! ¿Hasta cuándo vamos a permitir que Norteamérica, coludida con países vasallos, saboteé la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos? 

Precisamente el pueblo venezolano ha desafiado al imperialismo planteando un nuevo modo de organización social, es por eso que se quiere aplastar y aniquilar su ejemplo. Los pueblos latinoamericanos debemos luchar juntos con los venezolanos para defender la revolución bolivariana, exigiendo que todo el poder, así como los medios de producción, la banca y la tierra pasen a manos y control de los trabajadores, ese es el único camino.