El pasado 9 de marzo, en la 81 Convención Bancaria, Andrés Manuel declaro que “el que suelte al tigre, que lo amarre, ya no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral”. Lo que parece fue solo una amenaza a quienes se enriquecen con la usura, en realidad esconde la esencia de la política de López Obrador. Por una parte, reconoce, sin decirlo, que en 2006 maniobro para evitar que los miles que se opusieron al fraude impulsaran acciones que pusieran en jaque a la mafia del poder, y en última instancia acepto el fraude electoral. Por otra parte, pero igual de grave, es que reconoce implícitamente que en caso de que se vuelva a presentar una elección fraudulenta no hará nada. En sus palabras “si se atreven a hacer fraude electoral, me voy también a Palenque y a ver quién amarra al tigre”.

Aunque las palabras de Obrador guardan un grado de verdad, pues un nuevo fraude electoral no pasaría por alto para los jóvenes y trabajadores hartos de la farsa y el cinismo de la derecha, el tigre se soltaría de cualquier modo en caso de que esté llegase a Los Pinos. La derrota de Obrador, significaría un nuevo golpe a los trabajadores y jóvenes, pero también dejaría claro que la política de conciliación de clases no es una alternativa real para solucionar los problemas de los oprimidos y que la burguesía no cederá un milímetro sin que este le sea arrebatado con la lucha tenaz. El triunfo de Obrador, por otra parte, animaría al movimiento al mismo tiempo que recrudecería la lucha de clases pues la burguesía no permitirá que se impulse una política que cuestione sus privilegios o trastoque su estado de orden. De tal modo, que, en este escenario, solo la movilización en las calles permitiría nuevas conquistas para los oprimidos. En otras palabras, sea reconocido el triunfo o no de Obrador, la lucha de clases en nuestro país pasara a un nuevo periodo. 

Los últimos treinta años no han pasado en balde para los trabajadores y los jóvenes avanzados. La formación de organizaciones de masas con una política conciliadora como el PRD o Morena y su inevitable descomposición, son ejemplo claro de que la movilización y la lucha son la política que necesitamos para avanzar. Al mismo tiempo, las enormes movilizaciones desarrolladas en este periodo también dejan claro que no son suficientes las acciones coyunturales, ni las luchas locales, sino que es necesario construir una organización de combate de carácter permanente a nivel nacional. Este es el camino del tigre a seguir, pues en cualquiera de los casos la burguesía no se quedará con los brazos cruzados esperando. Tarde temprano pasara de nuevo a la ofensiva, y ante ello los trabajadores y los jóvenes tenemos que estar preparados y organizados para dar la siguiente batalla.

 ¡Construyamos una organización de masas, independiente y de combate!


banner libres y combativas

banner

banner

banner libres y combativas

banner revolutionary left

banner sindicato de estudiantes

banner revolucion rusa