Desde hace algunos meses la figura del rector de la máxima casa de estudios ha sido la constante en los medios de comunicación a nivel nacional presentándose como la oposición no solo a la política educativa de Calderón, sino incluso una figura de oposición al régimen llamando incluso a la refundación de la república. Esta situación es una abierta ruptura entre la rectoría de la universidad y el gobierno federal que ha sido producto de una serie de contradicciones dentro de la universidad y que han originado esta situación.

El que un rector de la UNAM se presentara como franca oposición al gobierno federal, no es una situación cotidiana y en cambio es rara en la historia contemporánea del país. Solo en dos ocasiones ha pasado esto; la primera con José Barrios Sierra quien ante la represión abierta de los estudiantes en 1968 encabezo la histórica marcha del 1 de agosto en defensa de la autonomía de la universidad y en defensa de los universitarios que habían sido víctimas de la represión, el segundo caso es el de Pablo Gonzales Casanova quien ante una provocación por elementos al servicio del gobierno de Luis Echeverría fue obligado a dimitir de la rectoría. Esto como producto de la política progresista que había llevado a cabo Gonzales Casanova en la UNAM pues en su rectorado son inaugurados los Colegios de Ciencias y Humanidades que permitían con sus cuatro turnos a trabajadores e hijos de estos el poder ingresar a la educación media superior. Otro ejemplo de esto fue la inauguración de las ENEP, ahora conocidas como las FES.

La importancia de hablar de José Narro Robles, un porro vestido de traje y corbata, no radica en la personalidad de este individuo sino en lo que históricamente refleja. Es decir la importancia de hablar del rector de la Universidad no es por su carisma ni mucho menos, sino por los intereses que refleja que no son solo los de la burocracia de la UNAM, ni la de las universidades, sino incluso la de la burocracia del país que si bien no es un grupo importante tampoco pasa desapercibido. Además de ello por el papel que está jugando como la oposición “educada” a la política de Calderón.

¿Pero quién es el señor Narro? Narro egresado de la Facultad de Medicina, director de la misma de 2003 a 2008, fue secretario general de la universidad entre 1985 y 1991, así como director general de Salud Pública en el Distrito Federal, director general de los Servicios Médicos del Departamento del Distrito Federal, secretario general del Instituto Mexicano del Seguro Social, subsecretario de Gobierno en la Secretaría de Gobernación y subsecretario de Servicios de Salud en la Secretaría de Salud.

Narro ha sido a lo largo de las últimas décadas uno de los actores más visibles en los intentos de privatización de la Universidad, el fue parte de los negociadores en 86-87 y también durante 99-2000. En ambos casos como un portavoz de rectoría en los conflictos más importantes dentro de la Universidad en las últimas dos décadas.

Narro es acérrimo enemigo de la universidad pública, y lo ha sido siempre, solo que ahora él es el rector de la universidad en un periodo en donde la tierra se está moviendo. Este es el origen del discurso izquierdizante que Narro está utilizando y hablando no solo en defensa de la educación pública sino por la refundación de la república (ver prensa 5/nov/09). Pero esto ha sido producto de diversas situaciones. En primer lugar Narro está siendo obligado desde abajo a realizar este tipo de declaraciones pero no por gusto sino producto de la lucha de clases que ya se ha reflejado en el movimiento estudiantil siendo el caso de Prepa 2 el más importante y donde rectoría tuvo que ceder todo. Un ejemplo claro de lo anterior es la negativa a la entrada de la UNAM al Sistema Nacional del Bachillerato y acoplar el bachillerato universitario a la Reforma Integral a la Educación Media Superior, y es no es que Narro se oponga a las reformasde fondo que ambos proponen sino en la forma en que estas se implemenataran en la Universidad. La propuesta del rector es que estas reformas se lleven acabo en la máxima casa de estudios mediante lo que es conocido como el Libro Azul, teniendo como organo del mismo al Consejo Academico del Bachillerato, medios por los cuales las reformas a los planes y programas de estudio del bachillerato en la Universidad se llevaran acabo.

Desde que Narro asumió la rectoría de la máxima casa de estudios su política ha tenido que ser muy distinta a la que llevaron los rectores anteriores, en especial esto como producto del las declaraciones de Álvaro Uribe, presidente de Colombia, sobre que la universidad es “un nido de guerrilleros”. Para Narro habría sido muy fácil no haber emitido postura alguna, pero ante el silencio de Calderón, con la intención de desprestigiar a la universidad y con ello tener un pretexto para recortarle el presupuesto a la misma Narro salió en defensa de lo que él entiende por universidad, es decir sus grandes sueldos y prestaciones así como las ventajas de ser el rector de la máxima casa de estudios del país. Este aparentemente insignificante hecho, se transformo dialécticamente en la ruptura abierta entre rectoría y el gobierno federal. Sin esperarlo, tanto Calderón como Narro se encontraron de frente pero en lados opuestos del fuego. Digo sin esperarlo porque para ambos esta situación representa algo contrario a lo que ambos esperaban mutuamente. En realidad han sido las circunstancias las que han dictado la política que ambos tienen respecto al otro, si por ellos fuera seria sencillo llevar la fiesta en paz. Pero el problema es que ambos representan intereses distintos, mientras Calderón representa los intereses de la gran burguesía que está ansiosa de poseer el botín que representa la Universidad, por el contrario Narro representa a la burocracia universitaria y en general a la burocracia ex – priísta del país que solo pretende conseguir un buen puesto y tener una vida tranquila detrás de un escritorio.

Marx decía en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte que -“Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado” -y esto es verdad hoy más que nunca. El papel y la política de Narro está dictada no por el espíritu santo sino por las contradicciones que actualmente se desarrollan dentro y fuera de la universidad, de ahí que su discurso haya pasado en muy poco tiempo, menos de dos años, de simplemente defender a la Universidad de los ataques del presidente colombiano a los llamados más atentos para evitar cualquier estallido social, pasando por la defensa de la educación pública.

Actualmente Narro está usando el prestigio de la Universidad y que ha sabido cosechar muy bien para con ello mostrarse ante la sociedad como el bueno de la película de terror. Nosotros sabemos bien que Narro ha sido uno de los principales enemigos de la universidad pública, es el lobo que se pone la piel de oveja y que tarde o temprano mostrara su verdadero rostro. Narro está llevando una política de confrontación a Calderón pues reconoce la debilidad de su gobierno, pero también reconoce que el ir más allá derivaría en decirle adiós a sus sueños burocráticos. En todo caso la política de este será determinada por la presión que sienta debajo de sus pies. No debe extrañarnos repentinos giros a la izquierda, como el rechazo al SNB por la Universidad, y a la derecha como su declaración sobre el paro del 11 de noviembre, en defensa de los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro.

Narro tendra que romper con su discurso izquierdizante que hasta ahora ha llevado acabo.  Narro ha utilizado su actual posición para presentarse como la alternativa a la política de Calderón. No es casualidad que se pronuncie en contra del recorte al presupuesto de las universidades públicas y que incluso arrastre tras de sí a los diferentes rectores y directores de otras universidades como al de la UAM e IPN. Claro que como decíamos antes, Narro es acérrimo enemigo de la educación pública, pero este se encuentra entre la espada y la pared o defiende abiertamente a la educación pública aunque sea en el discurso o le dice adiós a los planes que tiene para cuando termine su rectorado.

La última palabra no está dicha aun, lo único seguro es que tarde o temprano tendrá que traicionar a quienes depositaron en él su confianza pero entre ese punto y el actual existe un trecho aun no recorrido y poco claro. No es descartable que incluso gire un poco más a la izquierda antes de dar su giro final a la derecha eso no es algo que podamos predecir del todo. Pero quien sabe quizá Narro pueda llamar incluso a una marcha en defensa de la universidad, como lo hiciera en sus años Barros Sierra pero eso dependerá de la presión o no de los estudiantes, trabajadores y profesores debajo de él, incluso en contra de sus propias aspiraciones. Sabemos que Narro en definitiva no representa una alternmativa seria a la defensa de la educación pública, pero aun somos pocos los que hemos llegado a esa conslusión. Nuestra tarea es por un lado seguir construyendo esa alternativa seria en la defensa de la educación pública, es decir seguir en la cosntrucción del Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico- Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública, que en recientes fechas realizo su Segundo Congreso Nacional. A su vez es necesario que expliquemos a nuestros compañeros estudiantes y trabajadores esta conclusioón mediante una explicación paciente y claro ofrecerles una alternativa para organizarse. Por ello te invitamos a que te organices con nosotros pues solo a partir de esto podremos ofrecerles esa alternativa. Si hacemos esto garantizaremos una victoria más para la defensa de la educación pública.

 


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