Una de las políticas dentro de la cuarta transformación, que causa controversia por el calibre del tema, es la Reforma Laboral en materia de Justicia Laboral. El grupo parlamentario morenista, mayoría en ambas cámaras, busca plantear, discutir y aprobar leyes y reformas con el más mínimo esfuerzo de análisis de resultados y de los beneficios que dichos proyectos traerían al pueblo trabajador mexicano.

Aprovechando su mayoría, busca aprobar en fast track, las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo (LFT), propuestas por ellos y nutridas por el grupo priísta. Dicha reforma laboral no pretende actuar en beneficio de la clase trabajadora. Ésta, responde a compromisos con instancias internacionales en busca de mayores relaciones comerciales y en detrimento de la economía familiar. La reforma laboral planteada por el grupo de MORENA es respuesta al capítulo 23 del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) y al convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los ejes principales del proyecto de reforma morenista pasan por la democracia sindical, nuevos mecanismos de conciliación entre el patrón y el trabajador y la rendición de cuentas, esta última en sintonía con la política de combate a la corrupción, padre nuestro del gobierno de la cuarta transformación.

En ningún punto de la propuesta de reforma a los artículos 107 y 123 de la constitución (referentes al tema laboral), se toca la eliminación del outsourcing o subcontratación, cáncer de la contratación de personal y de los trabajadores. Alrededor de un cuarto de la Población Económicamente Activa (PEA) que posee un trabajo formal, se encuentran laborando bajo el régimen de la subcontratación, es decir, no cuentan con seguridad social, ni con trabajo ni salarios fijos. El 41% de ellos vive en la pobreza, lo que significa que no les alcanza ni siquiera para la adquisición de la canasta básica.

De nada sirve un aumento al salario mínimo si no se combate de raíz con el régimen de la subcontratación, que no sólo afecta a millones de trabajadores sino que además, es uno de los principales puntos en donde la corrupción y el desvío de recursos se da a vista del gobierno.

Pedimos coherencia y hacemos un llamado inmediato a la elaboración de una reforma laboral que beneficie a la clase trabajadora, en donde se termine de tajo con la explotación laboral y en donde se vele por los derechos de los trabajadores antes que por los derechos de las grandes empresas y sus representantes en instancias internacionales.

No se puede plantear una democratización de los sindicatos cuando estos pertenecen a las grandes centrales obreras gangsteriles, lideradas por los más nefastos personajes de la política mexicana, que actúan en complicidad con gobernantes y partidos políticos.

No se puede plantear una elección libre y secreta de representantes sindicales y la eliminación de dirigencias vitalicias, cuando la represión en contra de los trabajadores es el pan nuestro de cada día, en donde al más mínimo indicio de organización, son despedidos y golpeados por los patrones y sus líderes charros que los dicen representar.

No se puede plantear nuevos mecanismos de conciliación y rendición de cuentas cuando no interesa erradicar los regímenes de la subcontratación, cuando constantemente se violan los contratos colectivos de trabajo, cuando existen cotos de poder entre las dirigencias sindicales, autoridades laborales y funcionarios gubernamentales.

No se puede plantear un aumento al salario mínimo cuando existen millones de personas que no cuentan con un trabajo o cuentan con trabajos en la informalidad. No se puede plantear una política de combate a la corrupción cuando decenas de altos funcionarios del gobierno federal siguen cobrando más de 70 mil pesos y los trabajadores operativos de las dependencias han visto recortado su salario en más del 50%.

Desde Izquierda Revolucionaria hacemos el llamado a la organización consciente en busca de mejores condiciones de trabajo. Debemos recordarle a la cuarta transformación que nuestro voto no fue un cheque en blanco, sino una respuesta a los compromisos hacia los trabajadores planteados por Obrador y ahora exigimos que se cumplan. Lo decimos claramente, no hay medias tintas, o se está con los trabajadores o se está con los empresarios.