En los primeros tres meses de este gobierno, ha habido más huelgas y paros que en los tres sexenios anteriores, y aunque lo conocido es el movimiento de Matamoros, la agitación laboral se extiende a lo largo de la frontera norte, tradicionalmente la zona donde se asientan las empresas maquiladoras para la exportación. Según datos de la abogada laboral, Susana Prieto que ha estado al frente de la oleada de huelgas y paros en Matamoros, 70.000 trabajadores y obreras han parado, mientras el periódico Financial Times señala decenas de interrupciones en fábricas y más de 1000 llamados a huelgas, los reportes indican situaciones de este tipo en otros estados, Coahuila y Sonora entre ellos.

El sector maquilador han tenido un crecimiento constante desde mediados del siglo pasado y después de la firma del Tratado de Libre Comercio el crecimiento ha sido exponencial, modificando sustancialmente el funcionamiento de las empresas maquiladoras, el carácter y la composición de quienes laboran en ella.

Grandes complejos de empresas maquiladoras forman ya una importante infraestructura industrial completamente integrada al mercado internacional. La idea de una planta maquiladora que al menor problema era desmantelada y reubicada en otra zona está desfasada, así, de más de 60 empresas afectadas sólo dos han anunciado su salida. La asociación de industriales de Matamoros ha dejado en palabras su amenaza de trasladarse a Centroamérica. Los costos serían enormes, las cadenas de producción transnacionales se verían afectadas, aún si fuera por un corto lapso de tiempo y la patronal no está dispuesta a asumir esos costos por el momento.

Del lado obrero los cambios han sido profundos. Los trabajadores y obreras de la actualidad lo han sido toda su vida, a diferencia de quiénes estuvieron en la anterior ola huelguística de los años setentas del siglo pasado. Así, a pesar de las represalias patronales que han producido según la Secretaría del Trabajo estatal 4700 despidos y que la patronal local aumenta hasta 6500, el movimiento se mantiene. La característica actual más importante es que todo este movimiento de paros no sólo se ha dado al margen de los sindicatos sino en la gran mayoría en contra de los mismos. El resultado de estos cambios es la existencia de un sector de obreras y trabajadores cuya perspectiva no se limita a la fábrica y así este sector de avanzada tiene claro que la perspectiva es la creación de un sindicalismo democrático y combativo.

La fortaleza de este movimiento de obreras y trabajadores surge de la enorme y profunda ruptura del sistema político tradicional producida por la derrota de los partidos representantes de la burguesía en la elección presidencial. La población de Matamoros rápidamente sacó la conclusión; la derrota del PRI no es suficiente para resolver sus graves carencias de salud, educación, calidad de vida, etc., resolverlas depende de su salario y apoyándose en la declaración de aumento salarial  por parte del Ejecutivo Federal decidieron pasar a la acción.

Al hacerlo, su actuación ha revelado los límites del sistema charro de control sindical, útil en la medida de la pasividad de los y las obreras, esa revelación a puesto histérica a la patronal, la cual suplica, en voz de la Canacintra local, un "Acuerdo por la Estabilidad Laboral" al cual pretenden invitar a la patronal y gobierno norteamericano.

El movimiento 20/32 ha triunfado en una parte importante de los conflictos pero la resistencia patronal se mantiene en otros y los charros, inútiles por el momento, se mantienen a la expectativa. Derrotarlos a ambos requiere efectivamente un sindicalismo democrático y combativo, se debe construir este instrumento doblegar a la patronal y desechar definitivamente al charrismo sindical. La batalla es larga, sí, pero este inicio es inspirador y alentador.

¡Viva la lucha de las maquiladoras!


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