Para la mayoría de las mujeres y ciertamente para las que tienen hijos, su día de trabajo no termina cuando llegan del trabajo a la casa. Todavía tienen muchas cosas que hacer, pero esta vez sin paga.

A nivel mundial, la mayoría del trabajo no remunerado lo realizan mujeres. El trabajo doméstico y la atención personal representan el 80% del tiempo de trabajo no remunerado. Representaría en promedio, en términos monetarios, alrededor de un tercio del PIB en los países miembros de la OCDE. Para México esta cifra es de 24.2% del PIB en 2015.

El trabajo no remunerado representa el 68% del tiempo total de trabajo para las mujeres, 20% más horas que los hombres. Por el contrario, la proporción del tiempo de trabajo total dedicado al trabajo remunerado es del 32% para las mujeres y del 73% para los hombres. Una de las principales causas de la brecha salarial es que para tener los mejores salarios, se debe ser capaz de poner el trabajo de forma permanente frente a todo lo demás, las mujeres se retiran del mercado de trabajo cuando se casan o en cuanto tienen hijos y sólo se reincorporan tras un par de años. Iniciar todo de nuevo, generalmente significa un salario menor al que tenían antes de retirarse y en puestos de bajo perfil o medio tiempo. A esto se le ha llamado “penalización por hijos”. Esto también explica el desarrollo inverso de los niveles salariales para hombres y mujeres con y sin hijos. Si bien la brecha salarial es menor entre hombres y mujeres jóvenes sin hijos, esto

cambia tan pronto como llegan los niños: los salarios bajan para las mujeres mientras aumentan para los hombres. Las labores domésticas nos mantienen aisladas en las cuatro paredes de nuestras casas, nos aleja de la independencia económica colocándonos en una situación de enorme vulnerabilidad.

Libres y Combativas, aboga por la colectivización de las tareas domésticas, luchando por la reinversión en los servicios públicos, lo que proporcionaría servicios asequibles y de buena calidad. Necesitamos luchar contra el desmantelamiento sistemático de todos los servicios públicos.

Para responder a la doble jornada de trabajo, algunos quieren que creamos que la solución radica principalmente en una mejor división de tareas entre hombres y mujeres. Pero necesitamos acabar con la opresión, no trasladarla. Aunque sí reivindicamos la participación del hombre en las tareas domésticas, para descargar a la mujer de parte de esa monumental opresión, esto no termina con el trabajo no remunerado. Al mismo tiempo necesitamos mejorar los salarios tanto del hombre como de la mujer.

Políticos como el priista Benjamín Medrano, se atreven a hacer afirmaciones como que “las mujeres solteras y trabajadoras, son las responsables de generar delincuentes”. Al mismo tiempo, estos mismos políticos y sus partidos hacen todo lo posible para privatizar y destruir los servicios públicos, rebajan el poder adquisitivo de los salarios y obligan a la mujer a salir a trabajar. Para que los padres tengan tiempo para dedicar atención a sus hijos y para que estos no se encuentren solos, será necesario organizar que la sociedad asuma las tareas domésticas, además de buscar espacios para la sana recreación de los niños y jóvenes.

Antes, educar y cuidar a los niños todo el día era una tarea doméstica. Antes del desarrollo de la atención médica, el cuidado de los enfermos también era una tarea doméstica. Las olas de luchas feministas han reducido cada vez más el trabajo no remunerado de las mujeres al ganar nuevos servicios públicos. Pero durante años, hemos sido testigos de un desmantelamiento de todas estas estructuras: servicios públicos, atención médica, cuidado personal, enseñanza, este desmantelamiento se ha acelerado en los últimos años con las reformas estructurales.

Existe riqueza pero, es propiedad de una minoría cuando podría satisfacer las necesidades de la mayoría a través del financiamiento de un plan masivo de inversiones en servicios públicos, para que sean accesibles, gratuitos y de calidad: viviendas sociales, guarderías, escuelas, hospitales, hogares de ancianos, refugios, centros de recepción para personas con discapacidad o que los necesitan, atención domiciliaria, etc. Exijamos la nacionalización del sector financiero y los sectores clave de la economía para permitirlo.

¿Listas de espera para un lugar en las guarderías públicas? ¿No hay lugar en una escuela para todos los niños de 3 años? ¿Quedarte más tiempo en casa con un adulto mayor? Este es sólo un puñado de los problemas comunes que enfrentan las familias. Mientras al mismo tiempo se nos exige cumplir la larga lista de tareas domésticas y/o cargar con las enormes presiones laborales.

Proporcionar apoyo colectivo para estas diferentes tareas requiere que las instituciones que prestan estos servicios sean suficientes en número, pero también que sean financieramente accesibles y de buena calidad. Esto requiere no vender partes de los servicios públicos al sector privado, que sistemática y rápidamente aumenta los precios para aumentar el margen de ganancia. Y también requiere tener suficientes trabajadores, pagarlos correctamente y trabajar en buenas condiciones para garantizar la calidad de los servicios.

Existe riqueza para ayudar a construir servicios públicos accesibles y de calidad. Pero esta riqueza no está en los bolsillos de los desempleados, las o los trabajadores, la juventud o los enfermos. Escándalos como "los Panamá papers" revelan que el dinero necesario para estas medidas si existe, el problema es en manos de quien se encuentra.

¡Abajo las cadenas del trabajo doméstico!

*Por un rol colectivo de la sociedad en las labores domésticas

*Derecho a seis meses de permiso por maternidad para ambos padres, con goce de salario al 100%. Horarios de trabajo compatibles con la vida familiar y el ocio.


*Guarderías y escuelas infantiles públicas y gratuitas en cada colonia y/o centro de trabajo, que posibiliten compaginar empleo y maternidad y salarios familiares adecuados para cubrir el costo de la crianza.


*Fortalecimiento de la participación de las mujeres en las luchas sociales y sindicales. Creación de condiciones favorables para su participación en organizaciones de izquierda.


*Por una jornada de trabajo de 30 horas sin reducción salarial, con prestaciones y sueldo para una vida digna.

*Servicio de lavandería, comedores, tintorería, limpieza del hogar… público y gratuito para acabar con la esclavitud de las tareas domésticas. ¡NO AL DOBLE DÍA DE TRABAJO DE LAS MUJERES! Todos estos servicios deben ser atendidos por trabajadores en condiciones de trabajo dignas, bien remuneradas, con todas las prestaciones totales y con asignación de base.


*Cese inmediato al desmantelamiento de los servicios sociales públicos. Por un plan masivo de inversiones en servicios públicos accesibles, gratuitos y de calidad: vivienda social, guarderías, escuelas, hospitales, casas hogar y refugios para mujeres, personas en situación de discapacidad o quien lo necesite.