En los últimos días hemos sido testigos de una gran organización y fuerza del movimiento juvenil en la Ciudad de México, respaldado por otras universidades estatales y por diferentes movimientos obreros, campesinos y populares. En esta maravillosa lucha han tenido un eco importante las demandas de las estudiantes, contra el acoso, los feminicidios y cualquier tipo de violencia machista. 

Unidad ante el mismo enemigo

Como es natural, la lucha social busca la unidad entre todos los sectores que estamos dando la batalla por cambiar nuestra realidad, y la lucha juvenil no es la excepción, porque sabemos que ahí es en donde esta nuestra fuerza. Por eso es tan importante sumar las demandas del movimiento feminista y considerar la lucha actual contra la violencia como una sola. La violencia contra la mujer se ha incrementado en los últimos años, ésta no sólo tiene su raíz en el patriarcado y en el machismo institucional, además es el efecto de la política gubernamental y capitalista de generar la máxima explotación, a costa de la degradación social, de controlar a la población a través de la violencia, de mantenerla a raya a través de la opresión. La lucha contra la violencia hacia la mujer es la misma que la actual lucha de la juventud, el enemigo es el mismo pero en su cara más degenerada y más cruel. 

Por lo anterior, tanto en diversas asambleas locales como en la interuniversitaria, hemos reconocido la necesidad apremiante de integrar a los pliegos petitorios las demandas de las mujeres que asistimos a las universidades. No hubo un sólo balance que obviara nuestra opresión, la violencia que vivimos y como ésta ha sido tratada con impunidad y desatención por parte de los directivos y rectores de nuestras instituciones. 

Esto no ha sido fortuito, ha sido resultado de una larga y fuerte batalla que hemos emprendido las mujeres jóvenes hijas del pueblo, trabajadoras, campesinas e indígenas para poner sobre la mesa y en la orden del día de la lucha la necesidad de derribar el machismo y el patriarcado. Hemos sido las mujeres que más hemos ocupado la calle en los últimos años, no sólo por la defensa de nuestros derechos sino también participando en otras batallas.   

Que suma y que resta a nuestra lucha

Toda esta realidad y descontento ha estado presente también en la calle, en las dos marchas realizadas hasta ahora así como en los paros se ha reivindicado como punto fundamental la lucha contra la violencia hacia la mujer, sin embargo, es necesario concretar esta reivindicación tan importante y tenemos que hacer parte de esto a la mayor cantidad de compañeras y compañeros posible. 

Pese a ello un grupo de compañeras, que representan una corriente política dentro de la lucha feminista, se empeñan en separar las diferentes batallas y han exigido reiteradamente su participación como delegadas con voz y voto en las decisiones del conjunto del movimiento. Desde nuestro punto de vista esto es un error, ya que esta metodología es anti democrática y abona a que sectores que buscan la división encuentren terreno fértil.

La realización de una Asamblea feminista no es un problema, creemos que las mujeres debemos de construir espacios de discusión de estos temas tan urgentes y relevantes, sin embargo, desde nuestro punto de vista el problema es que a partir de esta Asamblea se pretenda imponer una agenda separatista a todo el movimiento, impulsando desde ahí ataques, generando confusiones y divisiones en el movimiento, así como un ambiente anti organizaciones políticas, lo cual es absurdo puesto que este espacio también es una organización política que cabildea y trata de imponer sus posturas políticas.

La mejor forma para encontrar las vías adecuadas de llevar acabo nuestras demandas es por medio de un debate honesto y compañero entre todos los que somos parte de esta lucha. Como cualquier otra corriente política tienen derecho a aproximarse y proclamar al movimiento sus ideas dentro de las asambleas de base y locales. Este es el mecanismo por el cual sus planteamientos e ideas deben ser recogidos por los acuerdos y llevados a la interuniversitaria. 

Rechazamos cualquier actitud antidemocrática, que solo limita al movimiento y que no ayuda a enriquecerlo con estrategias e ideas.

Esta lucha también es feminista

Desde hace ya varios años muchas compañeras nos hemos sumado a la lucha feminista, hemos levantando la bandera contra el patriarcado en cada una de nuestras escuelas y centros de trabajo, hemos denunciado desde nuestras trincheras al machismo institucional y el cotidiano, al machismo dentro del movimiento y las organizaciones de izquierda, y lo seguiremos haciendo. 

También hemos explicado cómo el patriarcado trata de ponernos una mordaza para no denunciar la violencia que vivimos todos los días, sin embargo, no podemos permitir que esta mordaza ahora provenga de quienes integramos esta lucha ni desde nuestro movimiento juvenil. 

Sería un rotundo error marchar separadas en esta gran coyuntura donde incluso movimientos con gran trascendencia y trayectoria como el magisterial o Atenco se han sumado con gran humildad a nuestra lucha y movilización. 

Todos los espacios creados en la lucha reciente nos han abierto las puertas y nos han acogido con gran fuerza y entusiasmo, decir lo contrario sería faltar a la verdad y al sentir de la base de esta gran lucha. Todas y todos hemos tenido el derecho a la participación libre y organizada.

Debemos trabajar para que la democracia, la libertad de expresión, de organización política y de participación esté asegurada, sería una hipocresía total plantear que nuestra lucha es contra la violencia y el autoritarismo si permitimos que estas mismas lacras primen entre nuestro movimiento.

Por supuesto que rechazamos el acoso en las manifestaciones y en los paros. La mejor forma de garantizar nuestra seguridad como compañeras que luchamos, es a través de la organización colectiva de las asambleas conformando comités de autodefensa contra el porrismo y el machismo. 

 "Quien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia. Quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad".

Rosa Luxemburgo