Este 8 de marzo nuevamente miles de mujeres salimos a las calles en todo el país, desde Baja California hasta Yucatán, desde Veracruz a Guanajuato, desde Sonora a Oaxaca. La movilización en CDMX fue enorme y combativa, el ambiente fue electrizante, incluso algunas escuelas realizaron paro para salir a luchar, demostrando que es posible convocar a un paro general feminista.

Ríos de mujeres trabajadoras y sus hijas, la juventud, llenamos las calles desde la 1 de tarde hasta las 9 de la noche que entró el último contingente al Zócalo. Las movilizaciones se llevaron a cabo en 40 ciudades del territorio. El gobierno da la cifra de 90 mil asistentes, pero es un dato conservador, pues muchas marchamos por más de cuatro horas en un tramo que suele hacerse en hora y media, al menos marchamos 200 mil personas, sin duda dimos una gran demostración de movilización y fuerza, enviando un poderoso mensaje: ¡Juntas, organizadas y en las calles, somos más fuertes! ¡No se va a caer, lo vamos a tirar!

La marcha fue estupenda no sólo por su masividad, sino por sus consignas, se respiraba por supuesto libertad y alegría, rabia y coraje, pero también mucha fuerza y ánimo de seguir la lucha. Cada una de las demandas pendientes estaban escritas en cada uno de nuestros carteles. Es importante destacar la participación de contingentes sindicales, del SUTIEMS, de telefonistas, STUNAM, el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar SINACTRAHO, Notimex, etcétera, dando un gran paso adelante para el movimiento feminista y para el sindicalismo, es fundamental dar la batalla interna contra el machismo y abrir espacio para la participación segura de todas las compañeras.

Este día, el miedo cambió de bando, es lo que hace la unidad y la organización, por eso hoy nos criminalizan, ya sea por las pintas o los destrozos, utilizan cualquier cosa para acusarnos de violentas e intentar meternos de nuevo en nuestras casas, que nos quejemos, pero en privado, que no sea tan estridente, que no llame mucho la atención ¡pues no! ¡ya no más!

Nuestra rabia y nuestro hartazgo tiene mucho sentido para quien lo quiere ver ¿Acaso no son suficientes 11 mujeres asesinadas al día? ¿Acaso no son suficientes 60 violaciones diarias? ¿Acaso no es indignante la impunidad que impera en las instituciones de justicia y al interior de las escuelas?

Nuestro movimiento es tan amplio y potente que incomoda al Estado, porque es este y sus instituciones quienes con su impunidad solapan y alientan la violencia contra las mujeres. Las instituciones de injusticia están dirigidas por machistas, misoginxs y clasistas, para quienes la justicia tiene signo de pesos. No se puede afirmar que tenemos un gobierno feminista cuando sostenemos cifras tan altas de violencia, las instituciones siguen plagadas de machistas y misóginos y sigan existiendo empleos precarios protagonizados por mujeres.

La lucha en las calles ha sido tan fuerte que no han podido evadir la presión, hemos arrebatado muchas leyes progresistas que son bienvenidas, así como la despenalización del aborto en 10 estados, pero no sirven de nada sólo en el papel cuando no se están cumpliendo y no están resolviendo la opresión ni la violencia de fondo. Necesitamos medidas reales, necesitamos que la prioridad no sea cuidar las calles, los edificios o monumentos con miles de policías y al mismo tiempo dejar en el abandono a las familias que buscan a sus hijas desaparecidas. Necesitamos poner las enormes riquezas de esta sociedad al servicio de nuestras necesidades y no para el beneficio de unos cuantos.  

Nada en la actualidad moviliza a tanta población en el mundo como el feminismo, el sistema nos teme por eso, su feminismo burgués y pequeñoburgués intenta colarse y desviar la naturaleza revolucionaria y anti sistémica de nuestro movimiento. Un ejemplo de ello es la convocatoria de este sábado 11 de marzo, con la que se intenta desviar la atención del enemigo principal para enfocarnos en nuestras compañeras trans, quienes sufren una opresión aún mayor ¡Feminismo no es transfobia!

Pero no nos dejamos engañar y el pasado 8M lo gritábamos con fuerza en las calles, somos: ¡Mujeres contra la guerra, mujeres contra el capital, mujeres contra el machismo y el terrorismo neoliberal!

La jornada de lucha fue muy importante, pero no podemos derrotar al capital y al patriarcado con un día de lucha, debemos mantenernos organizadas de manera permanente ¡Súmate a Libres y Combativas! ¡Súmate al feminismo revolucionario y anticapitalista!


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