Como parte del hostigamiento criminal que contra la revolución cubana viene desatando el imperialismo norteamericano desde hace casi cincuenta años, la detención de cinco ciudadanos cubanos en Miami acusados falsamente de realizar labores de espionajTodos los procedimientos jurídicos estaban viciados en el tribunal y el jurado que los condenó. La presión mediática y física de la derecha cubana de Miami fue determinante para que se decidieran penas tan duras.

Eran tan evidentes las pruebas de que los Cinco no habían disfrutado de un juicio justo, que un panel de jueces del Tribunal de Apelaciones de Atlanta anuló, el 9 de agosto de 2005, emplazó a la realización de un nuevo juicio. Incluso el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas halló que el juicio no se desarrolló en un clima de objetividad e imparcialidad, solicitando al gobierno de los EEUU una solución para rectificar esta situación.

Finalmente, en agosto de 2006, la Corte de Apelaciones de Atlanta decidió, por diez votos contra dos, revocar la decisión adoptada por el panel de magistrados de ese mismo Tribunal, declarando válido el juicio de 2001 y las sentencias emitidas. Se pasaba así por alto todas las irregularidades y falta de pruebas que quedaron en evidencia durante el juicio.

Es evidente que la Corte de Apelaciones se ha plegado a los intereses del gobierno de Bush, algo habitual en un país donde la palabra democracia no tiene ningún valor si contradice los intereses de la clase dominante.

Solidaridad de la Fundación Federico Engels

La FFE, como parte de nuestra defensa de la revolución cubana y contra las agresiones imperialistas que sufre, ha manifestado públicamente su solidaridad incondicional con la causa de los Cinco de Miami. También el próximo año 2007 será la tercera ocasión en que la Fundación participe en la Feria Internacional del Libro de La Habana, denunciando la política de bloqueo cultural que los responsables del Gremio de Editores de España con la complicidad del gobierno —en este caso la llegada de Zapatero a la Moncloa no ha supuesto ningún cambio fundamental— están llevando a cabo contra Cuba.

Como parte de la campaña de apoyo a los cinco camaradas cubanos presos, el pasado mes de abril entramos en contacto directo con ellos, enviándoles cartas de apoyo y libros editados por la Fundación a las prisiones donde se encuentran detenidos. Increíblemente, las autoridades carcelarias han impedido que nuestros libros lleguen a Ramón Labañino, Gerardo Hernández-Nordelo y a Fernando González (Rubén Campa), aunque hemos cumplido todos los trámites exigidos por la legislación. De esta manera se vulneran los derechos de los prisioneros de recibir libros y se cercena la libertad de expresión haciendo gala de la censura política más descarada.

En cualquier caso se trata de una violación más de los derechos fundamentales a sumar a los múltiples que el gobierno de Bush ha cometido. El pasado uno de enero, como ejemplo de lo que afirmamos, Susan Lee, Directora del Programa Regional para las Américas de Amnistía Internacional, denunció en una carta enviada al Departamento de Estado de EEUU que a Olga Salanueva, esposa de René González, se le ha negado desde el año 2002 la entrada a EEUU y consecuentemente René no ha podido ver a su hija pequeña desde que tenía cuatro meses. También que a Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández (sentenciado a cadena perpetua), no se le ha permitido visitar a su esposo desde su arresto en 1998. Estos son ejemplos vivos de lo que realmente significa la democracia norteamericana y su respeto a libertades, algo que también han comprobado con dureza los pueblos de Iraq y Afganistán en estos años de ocupación militar.

Cartas de los Cinco

Pero los Cinco de Miami no están solos: cuentan con el apoyo de millones de luchadores en todo el mundo que combaten por su inmediata libertad. Las últimas cartas que nos han hecho llegar a la Fundación son toda una prueba de su voluntad revolucionaria: “Seguramente conocen que recientemente la corte de apelaciones nos ha negado el derecho a un nuevo juicio”, escribe Fernando González (Rubén Campa), “Una decisión decepcionante, profundamente injusta, pero no del todo sorpresiva. Sabemos a qué nos enfrentamos, no significa el fin del camino legal, y mucho menos el fin de la lucha por las vías políticas y de solidaridad. Si algún efecto tiene esta decisión en nosotros es reafirmarnos en nuestra decisión de luchar y fortalecer nuestra convicción de que alcanzaremos la victoria. Sabemos que nos acompañarán en esta batalla muchos y muy buenos amigos, y agradezco el apoyo y la solidaridad de la Fundación Federico Engels. A todos un saludo revolucionario y mi decisión de luchar ¡Hasta la Victoria Siempre!”.

También la carta que hemos recibido de Antonio Guerrero está llena de las mismas convicciones: “...Muchas preguntas podríamos hacernos ante esta nueva injusticia. Mas no es tiempo de lamentaciones ni de vagos cuestionamientos, sino que es tiempo de crecerse y de actuar, es tiempo de fortalecer la unidad y de buscar estrategias para la batalla que nos queda por delante. Imagino el dolor de nuestros amigos al conocer la noticia, así como imagino cuánto han estado pensando en nosotros y en nuestros familiares. Puedo decirles que todos estamos bien, con la más elevada firmeza y con una férrea disposición para seguir adelante hasta alcanzar que se haga justicia y regresemos a la patria. Nada podrá mellar nuestra integridad y nuestra felicidad porque somos hombres honrados y útiles, somos hijos de un pueblo heroico que siempre estará en nuestros corazones y somos amigos de muchos hombres y mujeres, dignos y buenos, que cada día luchan por un mundo mejor.

Hoy con más fuerza y convicción, a nombre de los Cinco, les digo: ¡Hasta la Victoria Siempre!”.

Las palabras de reconocimiento por parte de los camaradas cubanos también nos llenan de aliento a todos los que hacemos posible la actividad de la Fundación Federico Engels. “...La labor de difusión de literatura socialista que ustedes llevan a cabo me parece muy importante”, escribe Fernando González, “de manera especial en el mundo de hoy, con su complejidad, sus contradicciones, su anarquía en muchos sentidos, pero también con su esperanza de transformación y cambio en un sentido que, confío, no puede ser otro que hacia el socialismo”. “A todos los compañeros y compañeras de la Fundación Federico Engels les doy las gracias por la solidaridad con sus cinco hermanos cubanos prisioneros del Imperio, y les envío en nombre de los Cinco un fuerte abrazo revolucionario”, acaba su carta el compañero Gerardo Hernández.

Para la Fundación Federico Engels, igual que para los marxistas de El Militante y la Corriente Marxista Internacional, la solidaridad revolucionaria con Cuba y con los Cinco de Miami es una obligación internacionalista. Su lucha es nuestra lucha y no cejaremos en nuestro empeño por su libertad. De la misma forma denunciaremos la censura política de las autoridades de los EEUU que impiden que la literatura revolucionaria llegue a estos compañeros.

¡Libertad inmediata

para los Cinco!

¡Defendamos las conquistas

de la Revolución Cubana!

¡Abajo el bloqueo imperialista!

¡Por la Federación Socialista

de América Latina!


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