Desde el golpe de abril hasta el presente, la clase trabajadora desarrolla una mayor adhesión y participación al proceso de transformación que vive nuestro país. Los trabajadores entienden y vislumbran cuales son sus enemigos de clase: Fedecamaras y la burocracia de la CTV.

En diciembre del 2002, comenzó otro intento de golpe, por parte de la burguesía transnacional criolla (financiera e industrial) y sectores tecnoburocratas de las empresas del Estado, especialmente de PDVSA, que logran unificar, mediante manipulación mediática y prejuicios ideológicos y sociales, a amplios sectores de las capas medias con un solo objetivo: la salida de Chávez. El paro se inició con el comercio, junto con diversas empresas de bienes de consumo, manufactureras y algunas transnacionales. La educación se suma posteriormente, especialmente la privada y el sector salud. Como esto no dio el resultado esperado su ataque se dirigió al punto neurálgico de nuestra economía: PDVSA. Más de 50 días de paro para intentar derrocar el gobierno del presidente Chávez.

Pero será la tecnoburocracia de PDVSA, esa capa privilegiada de especialistas de la técnica, producción y gestión, con vínculos muy estrechos con el capital transnacional petrolero, el sector vanguardia de la burguesía. Esta capa, con el conocimiento tecnológico, desarrollara grandes procesos de sabotaje, inclusive realizados internacionalmente por las trasnacionales del petróleo.

El paro empresarial y la elevación de la conciencia en los trabajadores

La respuesta política de los trabajadores de PDVSA y el pueblo en general no se hizo esperar. Se enfrentó, en sus puestos de trabajo y en la calle, al lock-out empresarial y el sabotaje organizado por la tecnoburocracia de PDVSA. Este ha sido el suceso más importante en la historia del movimiento obrero venezolano en los últimos 50 años.

La intervención de los trabajadores en la recuperación de la actividad petrolera marca un momento histórico en el desarrollo de su conciencia política. Es una nueva situación donde se manifestó una vanguardia de trabajadores que resistió y rompió la tradicional obediencia, jerarquía y compromiso personal con la tecnoburocracia petrolera, que pasó de una primera etapa de toma de la industria, a una etapa de control y producción de la empresa petrolera. Esto significó la impugnación del poder capitalista y del control de los medios de producción de PDVSA por los trabajadores. Con este nuevo nivel de conciencia, los trabajadores toman decisiones concientes que no involucraban solamente la suerte del gobierno, sino también la impugnación efectiva de las relaciones sociales de producción del régimen capitalista y una real nacionalización de la industria petrolera. Es el control obrero en plena operación.

Cabe destacar que en esta acción participaron dirigentes, cuadros sindicales y sectores de trabajadores como vanguardia. Superando, en estos acontecimientos, los límites de las organizaciones sindicales. En conclusión este proceso se desarrolló fuera de las estructuras sindicales y también de partidos políticos.

De igual forma, por primera vez en la historia ocurre un hecho trascendental: la unidad de la clase obrera y los sectores populares urbanos oprimidos luchando por el control de la industria petrolera para ponerla en producción al servicio de los venezolanos. Esta situación evidenció que la clase social que conforma la base de apoyo de la Revolución Bolivariana son: los trabajadores ligados al sector de punta de la producción, a las pequeñas y medianas industrias, a los sectores de servicio público y los amplios sectores populares urbanos que ganan su subsistencia incorporados a relaciones salariales y no salariales. En otras palabras, es la clase trabajadora, expropiada por el capital de una parte del valor que generan en su trabajo, la que protagonizó y dirigió la defensa del proceso revolucionario.

La forma concreta que alcanzó esta acción dependió de los niveles político-ideológicos de algunas direcciones, surgidas en las distintas regiones y centros de trabajo. La falta de articulación de una dirección política impidió profundizar el proceso de control de la producción por los trabajadores.

El desarrollo de estos eventos en la industria petrolera nos enseña lo siguiente:
  • Los trabajadores superaron su conciencia corporativa a un nivel de conciencia de clase, capaz de permitir iniciativas políticas que englobaron a la mayoría de los sectores populares urbanos del país.

  • El desarrollo de la toma, control y producción de ciertos sectores de PDVSA y otras empresas permitió a los trabajadores elevarse subjetivamente de su condición de asalariado a una de productor colectivo.
  • La unidad en la acción de los trabajadores y los sectores populares urbanos logró conformar un bloque de clases que enfrentó y derrotó a la burguesía trasnacionalizada y sus aliados en el control de PDVSA.
  • Este proceso traspasó los límites del sindicalismo reivindicativista, logrando los trabajadores nuevas formas de organización en su lucha.
  • Es importante destacar la inexistencia de una burguesía “nacional”como clase social. La misma está unida por lazos muy fuertes a los sectores trasnacionales.
  • No existió una dirección política que se articulara a la acción de los trabajadores y permitiera profundizar el proceso de democratización de la industria petrolera con control obrero.


La necesidad política del momento debe ser: la participación de los trabajadores en la producción
  1. La acción de los trabajadores y del pueblo es expresión del crecimiento de su conciencia política. Lo que exige, por parte de las organizaciones políticas y sociales, la profundización y consolidación del proceso revolucionario. Cuando hablamos de profundización de la revolución, no implica sólo designar trabajadores en la junta directiva de una empresa del Estado (cogestión) o desarrollar el cooperativismo, sino se trata de romper la lógica capitalista, es decir la transformación de las relaciones de producción capitalista y las fuerzas productivas.
  2. Es por esto que consideramos que se deben construir instrumentos no solamente que sirvan para la defensa de los derechos del trabajador, sino para que transformen al trabajador de su condición de asalariado a la condición de productor colectivo.
  3. Los trabajadores deben luchar por la democratización del Estado, entendiendo por ésta el proceso de creación de mecanismos que permitan a los trabajadores la capacidad de concebir controlar y decidir todo lo concerniente a la gestión del Estado.
  4. En una situación coyuntural tan crítica donde la burguesía criolla ha comenzado una etapa de ¨sabotaje de baja intensidad¨ en la economía, sobre todo en los alimentos; en donde los despidos se generalizan y en donde el 50% de las industrias del país están paralizadas por ¨la falta de divisas y escasez de combustible para trabajar¨ consideramos que la clase trabajadora debe iniciar una ofensiva política centrada en los siguientes puntos:
    • La creación de comités de trabajadores en todas las empresas del Estado que permita desarrollar el control obrero, como forma de participación democrática de los trabajadores, que impulse la democracia directa, la autogestión de la organización democrática del trabajo y la abolición de las normas capitalistas de trabajo.
    • Ocupación de las empresas privadas abandonadas, cerradas, quebradas o que están semiparalizadas, creando comités de trabajadores por empresas para proceder a su estatización con control obrero de la producción.
    • Generación de comités de trabajadores de gestión social en las escuelas, en las universidades y en el sector salud, que permita la participación democrática y permanente de la sociedad en estos sectores. Además los trabajadores y los sectores populares deben crear Comités contra la especulación y el desabastecimiento
    • Articulación de los comités de trabajadores por empresa en coordinadoras regionales y nacionales.

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