El pasado 4 de agosto 2004 se cerró un capítulo de la lucha de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la defensa del instituto y en particular de su Régimen de Jubilaciones y Pensiones. Durante 10 meses de lucha, el movimiento ha atravesado varias etapas en las que los trabajadores hemos demostrado cabalmente que hemos entrado, como clase, a un nuevo periodo de la lucha de clases en México.

Breve contexto nacional

Asistimos a un periodo de nulo crecimiento económico, desempleo creciente, inhibición de la inversión productiva y una sangría brutal de "rescate" bancario llamada Ipab (antes Fobaproa), que tras vender 18 bancos entre 1991 y 1993 por lo cual el fisco recibió 12 mil millones de dólares, ahora los trabajadores estamos siendo obligados a pagar un monto de 110 mil 508 millones de dólares, es decir, 18% del PIB -según datos de La Jornada del 28 de julio 2004- superando al dinero del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa tras la segunda guerra mundial, es superior al costo de la primera guerra del Golfo Pérsico hace más de 10 años, supera también el costo de la contemporánea ocupación de Irak, es equivalente a la tercera parte del costo de la guerra de Vietnam y es mayor que el saldo actual de la deuda externa mexicana. Un país -como muestra de sus crisis- con dichos pasivos fiscales para engordar el bolsillo de un puñado de magnates, no tiene salida bajo el capitalismo. Esto explica claramente que existan 48 millones de mexicanos sin seguridad social.
Asistimos también a un proceso de división de la clase dominante, con un cisma en el PRI del que puede escribirse una crónica de una escisión anunciada, en cuyas páginas más recientes hemos podido observar los conatos de las elecciones locales en Oaxaca y los intentos de expulsión de Elba Esther Gordillo, quien forma parte fundamental de la mafia priista posicionada con el debilitado régimen Fox que no levanta cabeza, que sigue expresando su crisis en los reacomodos del gabinete, con 21 cambios en 4 años y el cuarto movimiento en el año que corre.

Lejos, pero muy lejos ha quedado la algarabía y confianza de la burguesía con el recambio de 71 años de PRI con el PAN. Hoy asistimos a un evidente nerviosismo de la clase dominante mexicana ante el ascenso del movimiento obrero internacional, expresado claramente en nuestra América Latina en un país tras otro, en donde nuestra clase obrera está dejando su sello en Argentina, Bolivia, Venezuela, etc., un verdadero proceso continental de la revolución.
La crisis del régimen Fox no sólo se explica en las características personales del personaje, que ciertamente no dejan de presentar -sin duda- elementos de incapacidad o estupidez, si se le compara con gobernantes de pasados periodos; pero la crisis del foxismo se explica primordialmente por ser un efecto nacional de la crisis mundial del capitalismo, con contradicciones brutales en el mercado mundial con inestabilidad en todos los ámbitos, económico, político, diplomático, militar, etc.

Es en este contexto que se están desarrollando los histéricos intentos de obstaculizar el paso del PRD hacia las elecciones presidenciales del 2006, un ataque tras otro al Gobierno del DF con el actual capítulo del desafuero a López Obrador; la burguesía imperialista y pro imperialista no se quiere arriesgar ante la posibilidad de un nuevo Chávez en México. Es por eso que cuatro años de parálisis del foxismo los ha colocado en la desesperación y nerviosismo, expresado claramente por el magnate Carlos Slim en su llamado de alerta a los partidos políticos sobre la necesidad de la "unidad nacional", (en realidad "unidad" de la burguesía y sus partidos PRI-PAN contra el movimiento obrero, el campesinado pobre y los sectores pobres de la población urbana) y "retomar la senda del crecimiento" con "el ejemplo del milagro mexicano", intentando absurdamente encontrar una salida nacional a la crisis orgánica mundial del capitalismo, como si todo dependiera de la voluntad, audacia de los inversionistas y "cultura laboral" del proletariado. Nada más lejos de la realidad. Los dos principales cinturones de las fuerzas productivas, la propiedad privada de los medios de producción y los estados nacionales, impiden e impedirán niveles de crecimiento económico similares a la segunda post guerra mundial.

Claramente, poco antes del ascenso de Fox al gobierno, la clase obrera ha empezado a desperezarse de la larga noche de postración a los mecanismos de control corporativo sindical y/o priista, de forma tal que Fox no ha podido cumplir sus compromisos con la burguesía. Ningún ataque de las llamadas "reformas estructurales" ha podido ser implementado cabalmente.

Ni la reforma laboral, ni la reforma fiscal, ni las privatizaciones pendientes del sector energético han avanzado definitivamente, antes bien, Fox ha tenido que retroceder, o bien ante los machetes de San Salvador Atenco, o bien ante el contradictorio pero creciente proceso de unificación del movimiento obrero -expresado en la manifestación del 27 de noviembre 2003 y la posibilidad de una huelga nacional el próximo 1º de septiembre.

Así, los principales ataques de la burguesía no sólo han retrocedido ante la lucha de los trabajadores, sino que paralelamente el control charro de los sindicatos ha venido sufriendo importantes procesos. Lejos ha quedado el otrora "omnipotente" poder del Congreso del Trabajo (uno de los pilares de 71 años de priismo), que desde las lecciones que dejaron las luchas -fundamentalmente a partir de derrotas- de los años 70, 80 y 90, no había sufrido, como reflejo de las tensiones entre las clases, una descomposición tan clara como la vemos hoy día, por mencionar sólo dos ejemplos -hay más, como en los años 80 la conformación de la CNTE- a finales de los años 90 con la escisión que dio lugar a la conformación de la UNT y mas recientemente la escisión en la FTSE, con la conformación de la llamada Federación Sindical Democrática, aún comandada por Elba Esther Gordillo.

Tenemos entonces que la distribución de la riqueza se vuelve la manzana de la discordia y definitivamente cuando el pastel es enclenque, la burguesía profundiza -aún más- sus maniobras para sacar el dinero del bolsillo de los trabajadores. Reducir el gasto público, "rescatar" a los empresarios, arrebatar conquistas como las jubilaciones, considerar "privilegiados" a los pocos trabajadores que aún tienen algunas prestaciones, aumentar los impuestos, congelar los salarios, precarizar el empleo, etc., etc., esta es la "salida" capitalista que conduce a dos terceras partes de la humanidad a la barbarie y destrucción. Fox ha correlacionado el gasto público del 2005 al crecimiento del PIB, ahora el punto no es de los montos predeterminados de gasto público, sino de porcentajes del PIB previsto para ejercer el gasto que de hecho ya planean de entrada una reducción de mil 200 millones de pesos. Todo esto exacerbará las contradicciones.

La lucha por las reformas

Los dirigentes reformistas plantean que es posible solucionar la problemática proletaria a base de conseguir reformar el capitalismo, hacerlo "mas justo", "mas humano", etc. Los marxistas explicamos que en la actualidad el periodo de las reformas favorables al movimiento obrero es parte de la historia. Ni la burguesía puede ofrecer reformas para mantener permanentemente la "paz social" , ni los trabajadores estamos dispuestos a perder las pocas conquistas que aún tenemos. Por eso asistimos a un periodo en el que debemos "esperar lo inesperado" en la lucha de clases.

Todo lo que hoy arranquemos con nuestra lucha, mañana la burguesía intentará arrebatárnoslo de un modo u otro. Por eso necesitamos una política de clase, una política revolucionaria, por eso es total y absolutamente insuficiente una política que circunscriba nuestra lucha exclusivamente a las reformas, por eso no debemos confiar en la política de conciliación de clases de las direcciones del PRD y los sindicatos, por eso en la lucha de clases no hay nada más absurdo que el "reformismo sin reformas". La única forma consistente de luchar por las reformas es trascendiendo las reformas, es decir, luchar por conseguir la satisfacción de demandas inmediatas, salario, condiciones laborales, prestaciones, etc., ligándolas a la lucha por la transformación social.

La lucha del IMSS, cronología

Es en este escenario en el que se inscribe el ataque al RJP del IMSS. Asistimos como clase a la maravillosa demostración de fuerza del 14 de octubre 2003, en donde pudo haberse estallado la huelga el 16 y haber derrotado decididamente a Fox, pudo haber sido una huelga triunfante, corta y fulminante, habían todas las condiciones para eso, la atmósfera entre la base era enormemente combativa y decidida a preparar y estallar la huelga, se dieron casos de compañeras que aunque estaban de vacaciones asistieron a sus centros de trabajo para participar. Pero la dirección sindical tuvo aún el margen de maniobra para posponer el conflicto para marzo 2004. La rabia y frustración por no haber estallado la huelga en octubre, de ver una victoria al alcance de la mano y dejarla ir entre los dedos, sentó los cimientos del proceso de organización en células de activistas o comités de base que permitieron la acumulación de fuerzas en el periodo que fue de octubre 2003 a marzo 2004.

En este lapso, el proceso de conciencia de los trabajadores sufrió evidentes transformaciones. Muchos compañeros iniciaron concibiendo al movimiento como exclusivamente económico, exclusivamente del IMSS y exclusivamente de jubilados y pensionados; pasando por entender que no se trata sólo de trabajadores del IMSS, que no se trata sólo de jubilados y pensionados y que no es sólo un ataque económico, que no se trata sólo de "malos y corruptos funcionarios" que es fundamentalmente un ataque político de una clase -dominante- contra otra -dominada-, ya que la política es economía concentrada
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A grandes rasgos, después de la marcha del 14 de octubre y el no estallamiento de la huelga el 16, la organización del movimiento se centró en preparar las fuerzas para evitar el albazo que Vega Galina -dirigente del SNTSS- pretendió con el Congreso extraordinario del 12 de marzo 2004, en el cual buscó que las aportaciones de los trabajadores al RJP pasara del 3 al 15%, quedando en 6%, con una extraordinaria y espléndida intervención de las bases del sindicato cerrando por más de 12 horas la calzada de Tlalpan, que dejó en minoría a los delegados pro patronal e impidió -mediante sus delegados combativos o temerosos- la maniobra de Vega Galina. A partir de entonces, la presión de la base se hizo patente. Ya para el 30 de marzo la masa del sindicato obligó a ponerse al frente de la lucha a Vega Galina, quien apenas unos días antes en el congreso extraordinario había intentado servir de caballo de Troya al director del IMSS, Santiago Levy (quien por cierto tiene un salario de 100 mil pesos mensuales y ha promovido el crecimiento de 400% en la nómina de mil 700 funcionarios y 2 mil plazas por honorarios), ahora Vega declararía: "Si nos quieren presionar tendremos la fuerza y la presencia de todos los sindicatos, los cuales no son corporativistas. Tenemos verdaderos aliados que están dispuestos a movilizarse". Claramente se ratificó la posición de los marxistas respecto a que en determinadas etapas de la lucha, los dirigentes reformistas están muy presionados por la base sindical y pueden verse obligados a ponerse al frente de la lucha o verse rebasados. El 22 de abril, la máxima cúpula empresarial del país, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), exigió a Fox "usar la fuerza y la entereza del Estado" para resolver el conflicto del IMSS; cínicamente el CCE -estos poseedores de la enorme mayoría de la riqueza- declaró que el RJP del IMSS es "un privilegio impagable" y "perverso" que sólo beneficia a unos cuantos. A la vez que la burguesía exigía a Fox la represión a los trabajadores, anunciaba que se negarían a incrementar las cuotas patronales mientras no se reformase su RJP. También la presión obligó a declarar a Rodríguez Alcaine, dirigente de la CTM: "Las autoridades del IMSS no pueden exigir más sacrificios a los trabajadores", arguyó que Fox debe rescatar al IMSS "en forma similar a como se hizo con los bancos y carreteras". Por supuesto fueron sólo declaraciones, pero hacemos énfasis en que reflejaban la presión de la base.

Durante las tres primeras semanas de mayo las negociaciones se estancaron y la posibilidad principal que intentó la burguesía fue la "salida jurídica" con un fallo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) que nunca tuvo efecto. Después de un lapso, las negociaciones reiniciaron el 26 de mayo, pero ahora con el escenario de la llamada Mesa Central de Decisión (MCD) instalada por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que declaró a las pensiones como "El más serio de los problemas financieros que enfrentará México a corto plazo". En el número 129 de Militante escribimos: "La situación está clarísima: primero intentarán "resolver" la situación del RJP a través de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, segundo, enviarán "soluciones jurídicas" a la problemática de las jubilaciones y pensiones al Congreso en agosto, y tercero -que no es lo que más esperan- retomar la situación en octubre de cara a los ritmos internos del sindicato del IMSS." A pesar de la postura conciliadora de Vega Galina, el 1º de junio, el secretario de Trabajo, Abascal Carranza, rompió las negociaciones al impedir una reunión -con algunos senadores como mediadores- ya que Vega se presentó conjuntamente con Hernández Juárez, dirigente del sindicato de Telmex, y Agustín Rodríguez, del STUNAM. Mientras tanto, la prensa burguesa profundizaba su histeria contra el movimiento de la manera más vil y descarada, tratando de preparar terreno para un solo sistema nacional de pensiones en el que sean "autosustentables", basado en la bursatilización de cuentas individuales de retiro en manos de la banca privada como forma de financiamiento del IMSS, y preparando terreno también para el próximo ataque al ISSSTE. Fue en este periodo cuando los activistas del movimiento entraron en una etapa de desgaste y sectores en desmoralización. También asistimos a la profundización del amedrentamiento a los activistas, situación que ya se había venido presentando desde meses atrás y persiste hasta hoy, con suspensión de derechos sindicales y laborales sin goce de sueldo, amenazas veladas y directas a los trabajadores que asistían o asisten a las asambleas.

En julio fue tomando forma la posición que asumirían los partidos de la burguesía PRI-PAN. La táctica que siguió el régimen fue intentar enjuiciar al expresidente Echeverría de sus crímenes a los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971, como forma de presionar a la primera concertacesión del foxismo, dando carpetazo al enjuiciamiento de Echeverría a cambio del voto en el congreso a la contrarreforma del IMSS, primero en la cámara de diputados y finalmente en la de senadores el 4 de agosto, con 82 votos a favor y 23 en contra, con el voto diferenciado y minoritario en el PRI, con 11 senadores votando en contra conjuntamente con el PRD cuya dirección sólo se ha posicionado de palabra con los trabajadores y debe pasar a la práctica, luchando por hacer confluir los movimiento del IMSS, del ISSSTE, la CNTE y del SME, así como del conjunto de la poderosa UNT que agrupa a 300 sindicatos nacionales con una representatividad de 1.5 millones de trabajadores. Esa sería la forma más sencilla y audaz de frenar rotundamente el ataque de desafuero contra López Obrador.

La contrarreforma

Con la contrarreforma, los trabajadores que ingresen al IMSS después del 12 de agosto de 2004, deberán aportar al fondo de pensiones "lo necesario" para que dentro de 27 años para mujeres o 28 años para hombres puedan autofinanciar su jubilación. Leemos en La Jornada del 12 de agosto: "La creación, sustitución o contratación de plazas deberá sujetarse a criterios de productividad, eficiencia y calidad de servicio, siempre y cuando el instituto cuente con los recursos aprobados para fondear el costo anual de sus repercusiones y costos futuros derivados del RJP. Actualmente, para cumplir con el régimen, el IMSS-patrón aporta 21.3 por ciento de los recursos, los trabajadores 7.4 por ciento y el 71.3 por ciento restante proviene del presupuesto institucional que debería aplicarse en los servicios a los derechohabientes. Esto es lo que ya no ocurrirá con los empleados de nuevo ingreso, pues ellos mismos cubrirán con sus cuotas al fondo de pensiones el monto que ahora corresponde al último porcentaje (71.3 por ciento)".

Se pretende una paulatina pero total sustitución del actual RJP, es decir, que los trabajadores paguen su propia jubilación. En la práctica esto significaría un ataque serio al Contrato Colectivo de Trabajo, pues en realidad de conseguirse definitivamente la contrarreforma -lo cual aún no es una realidad pues falta ver que pasa con la mega manifestación del 31 de agosto, la huelga nacional convocada para el 1º de septiembre y la huelga del IMSS que es probable que estalle en octubre de este año- significaría un desmantelamiento a las plazas del sindicato para renovarse con trabajadores precarios. Pretenderán ir despidiendo por lo subterráneo, no grandes anuncios de despidos, pero sí en la práctica ir desplazando con nuevos trabajadores precarios cobijando el punto de alguna variante de "acuerdo voluntario".

Fox aún puede ser derrotado si el movimiento se arma con los métodos del marxismo.

Fox ganó una batalla pero no ha ganado la guerra

Esta contrarreforma es la primera victoria seria de Fox en cuatro años de gobierno. La burguesía dividida y en crisis se unificó en contra del movimiento obrero. El 4 de agosto históricamente la cesión del senado estuvo a punto de suspenderse por el mitin que se celebraba a las afueras de Xicoténcatl. Miles de trabajadores -no solo del IMSS- en un ambiente electrizante se manifestaron por mas de diez horas, gritando consignas como "¡Ni un voto al PRI y al PAN!" y un largo y recurrente "¡PRD, PRD, PRD!"; tratando por un lado, impedir la cesión del senado, y por otro lado manifestando aún cierta esperanza en la institución legislativa, "ustedes pueden evitar la reforma", algunos trabajadores increpaban a los senadores que llegaron al recinto escudados con la fuerza pública con macanas y gases lacrimógenos y protegidos en camiones. Esta manifestación y las que se desarrollaron en julio, demuestran que el movimiento obrero se renueva en el fragor de la lucha, mientras ciertas capas se cansan o desmoralizan muchas veces temporalmente, nuevas y frescas capas entran a la lucha imprimiendo al movimiento nuevas fuerzas, dejando claro que el movimiento no siempre puede ir en ascenso de manera mecánica, sino que avanza por contradicciones que incluyen retrocesos. No fue la fortaleza de Fox, sino el miedo de la burguesía lo que les hizo cerrar filas. Fox necesitaba desesperadamente esta victoria, que debemos resaltar no es económica en lo inmediato pues la reforma se aplicará no a los trabajadores en activo y jubilados, sino a las nuevas generaciones; es entonces una victoria parcial fundamentalmente política, ya que la derrota del IMSS, desde la perspectiva de la burguesía, significaría un elemento para intentar desmoralizar al conjunto del movimiento obrero. "Los trabajadores pueden ser derrotados" esa es la señal que la burguesía intenta hacer creer al movimiento obrero.

Pero la ecuación no es tan sencilla. El proceso de toma de conciencia de los trabajadores es el principal elemento a destacar de esta lucha. La toma de conciencia de clase de los distintos sectores es diferenciada. Distintas capas sacan diferentes lecciones en distintos momentos, pero sin duda el denominador común es que ha transitado de lo exclusivamente económico hacia lo político. Sólo se desilusiona quien en algún momento estuvo ilusionado. He aquí la escuela viva del movimiento obrero que aprende no de los libros, sino de la experiencia propia. Antes del movimiento, importantes capas del sindicato que agrupa a 380 mil trabajadores en activo y 120 mil jubilados, confiaban tanto en la dirección sindical, como en las instituciones del Estado burgués. Ahora, dialécticamente con esta victoria para el régimen, las reservas de credibilidad en las instituciones y sus dirigentes se verá disminuida y preparará el terreno para la radicalización y extensión de la lucha en el próximo periodo hacia otros sectores. Vega mantuvo el control del sindicato pero está débil. El 4 de agosto en el mitin frente al senado Vega declaró: "¡Esto se está saliendo del control del sindicato. Yo ya no puedo meter en cintura a la gente. De verdad (el gobierno) no tiene idea de la dimensión de la bomba social que está a punto de estallar". Este gris burócrata sindical y priista nunca imaginó que viviría intensos momentos de tensión que le pondrían ante el abismo de perder sus prebendas y privilegios. En el próximo periodo mas dirigentes se verán en situaciones similares, a pesar de que el momento de los hechos, por ejemplo, dirigentes como Rodríguez Alcaine de la CTM y Víctor Flores del CT se han colocado decididamente del lado de la burguesía, criticando duramente a la UNT, incluso amenazando con colocar demandas penales en caso de que se corten los servicios de energía y teléfono este 1º de septiembre. Vega Galina ahora pretende distraer la atención hacia el tema salarial de cara a octubre y está tratando de acotar el movimiento a los márgenes jurídicos mediante un amparo, auditorías, etc., a la vez que suspende la Acción Directa de los trabajadores en las calles con paros, cierres de carreteras, bloques de avenidas, etc., "esta batalla se ganará en los tribunales" declaró; cuando es precisamente lo contrario. Sin despreciar el relativo pero muy limitado valor de la lucha en el terreno jurídico, esta guerra se ganará si luchamos y extendemos la lucha de manera decidida en las calles y los trabajadores avanzados no debemos bajar la guardia a este respecto, pero siempre sin dejar de darle el debido peso a la explicación paciente en nuestros comités de base y en las asambleas de los centros de trabajo sobre la necesidad de la organización y las perspectivas del movimiento. Si tenemos -como activistas del IMSS- claridad en lo que hacemos, la forma de organizarnos para conseguirlo se facilita sustancialmente, por eso es de vital importancia elevar el nivel político y prepararnos como cuadros sindicales, a fin de comprender y explicar los distintos momentos de la lucha y poder trazar para los compañeros de base las consignas y los métodos correctos.

Es posible derrotar a Fox

Los días posteriores a la aprobación de la contrarreforma, el movimiento del IMSS tuvo manifestaciones en varios puntos del país: Sonora cerrando casetas de cobro en las autopistas de Cajeme, Navojoa, Magdalena y Hermosillo, con bloqueos en calles aledañas a hospitales en Nogales; Jalisco con paros intermitentes de cinco minutos en 53 clínicas y 10 hospitales y un paro de una hora con 10 mil trabajadores; en Chihuahua miles de trabajadores tomaron 6 subdelegaciones y empezaron a organizarse comités de huelga en Ciudad Juárez, Madera, Casas Grandes, Jiménez y Parra; en Cuernavaca Morelos los trabajadores hicieron un plantón de 12 horas ante una clínica regional afectando gravemente el tráfico vehicular, en Zacatepec los trabajadores hicieron un mitin informativo en la clínica local; en Michoacán mil 500 trabajadores están amenazados con sanciones económicas y rescisión de contrato por la delegada Concepción Sevilla ante lo cual, los trabajadores debemos convocar a asamblea democrática y revocarle inmediatamente. También hubo movilizaciones en Sinaloa, Colima, Durango, Guerrero, Pachuca Hidalgo con un mitin de 3 mil trabajadores; varios puntos del Estado de México en donde cabe destacar el cinturón proletario de Tlanepantla, Ecatepec y Neza con movilizaciones conjuntas que agruparon a 16 mil trabajadores en 54 clínicas; en Veracruz plantones en clínicas, hospitales y oficinas del IMSS y el sindicato Independiente de Trabajadores de la Educación de Veracruz, con 12 mil agremiados, ha anunciado movilizaciones en defensa de sus jubilaciones y por la derogación del ISR a sus prestaciones; en Cancún Quintana Roo paró el hospital de Gineco Obstetricia; en Querétaro se creó el Frente Sindical y de Organizaciones campesinas y sociales. En el DF manifestaciones en diversidad de clínicas y hospitales que sería largo de enlistar, aunque queremos hacer énfasis en la combatividad de los trabajadores de Magdalena Contreras, especialidades de La Raza, la clínica 92 y el Centro Médico. Otros sectores ya están en alerta: Veremos próximamente una lucha muy dura en el ISSSTE con 2.4 millones de afiliados la mitad de ellos maestros, existe un proyecto de "Asistencia Técnica" para la reforma del ISSSTE financiado por el Banco Mundial. La lucha del ISSSTE involucrará a muchos sectores, empezando por la poderosa CNTE y por nombrar a algunos, habrá expresiones de combatividad y lucha en sectores clave por su peso cualitativo como los controladores aéreos quienes tienen revisión salarial este 31 de agosto. El sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo tiene la fuerza de parar los aeropuertos del país y si existe la amenaza de requisa, debe hacer un llamamiento de clase a la base del Ejército para que los "trabajadores con uniforme", soldados y sectores bajos y medios de la oficialidad se nieguen a requisar. También asistiremos a la lucha del SME en cuyo seno existe una mayor -comparativamente con el SNTSS- correlación de fuerzas favorable desde la base hacia la dirección sindical. El 4 de agosto, en el mitin de Xicoténcatl, Rosendo Flores dirigente del SME, calificó a los empresarios mexicanos como "marranos que comen y chillan" para después ratificar "jugársela hasta las últimas consecuencias con el sindicato del IMSS, porque si les pegan a ustedes, nos llevan de refilón a todos", y ante el grito de la gente de "¡apagón, apagón!" Rosendo expresó: "¡Hoy es el momento de responder a un Presidente que ha demostrado docilidad al capital y decidir: "o nos arrodillamos o luchamos hasta vencerlos"!". El SME ha decidido un plan de acción que incluye una huelga solidaria con el IMSS, una nueva caravana informativa y de agitación nacional a lo largo y ancho del país, recolección de un millón de firmas promoviendo juicio político contra Fox, denuncias internacionales que ya han surtido efecto pues algunos sindicatos de América Latina se han pronunciado en contra del ataque al IMSS y en particular, los Jubilados del SME han decidido aportar un día de salario para el fondo de resistencia.

Y un largo etcétera. Las condiciones en la base de los sindicatos son enormemente favorables para llevar una lucha victoriosa a pesar de que se ha aprobado la contrarreforma en el Legislativo, Fox es fácilmente derrotable, si esto no sucede será no por la indisposición de los trabajadores sino por la política de conciliación de clases de las direcciones sindicales. Por otro lado una derrota de Fox no necesariamente significaría su caída del gobierno, pero sí muy probablemente orientaría el descontento hacia el frente electoral en el 2006. Dialécticamente la unificación de los ataques del régimen Fox golpeando a varios sectores en un periodo corto, está actuando como elemento que está desarrollando el proceso de unidad del movimiento obrero.

Perspectivas

En este momento la lucha del IMSS es un proceso inacabado por tanto no existe una respuesta acabada, sin embargo lo que sí podemos hacer es trazar escenarios posibles.

El 4 de agosto el beneplácito de la burguesía no se hizo esperar. Nuñez Esteva, presidente del CCE, después de reiterar que se opondrán a toda alza de cuotas al Seguro Social, declaró: "Esperamos que sea el inicio de los compromisos y acuerdos en los temas que le urgen a México". Está claro que van por más. Las pensiones en general, empezando por el RJP del ISSSTE, del SME, Telefonistas, trabajadores de las Universidades, etc. Pero también intentarán nuevamente la reforma fiscal que incluya IVA a medicinas y alimentos y sin duda atacarán al SME en septiembre. La concertacesión PRI-PAN que dio cause jurídico a este ataque no podrá repetirse con frecuencia, el proceso de descomposición del régimen y de divisiones en el seno de la clase dominante no tendrá un revés con esta victoria parcial que ha conseguido Fox.

La posición de la dirección sindical del IMSS está centrada en intentar desmoralizar al movimiento para desinflarlo antes de que estalle la huelga en octubre, intentarán evitar a toda costa que estalle la huelga, y su papel central será desinflarla a la brevedad posible, esta vez es difícil pensar que con la amenaza de la huelga se "pospondrá" el conflicto. Nuestra inconmensurable fuerza está en nuestra cantidad, en nuestra unidad y en el papel que jugamos en las relaciones de producción. Esta sociedad no se mueve sin el amable permiso de nuestra clase obrera. La lucha del IMSS puede vencer, están dadas muchas condiciones, hace falta ponernos de acuerdo en la estrategia, el programa y el plan de acción.

Las direcciones del PRD y la UNT tienen en sus manos la posibilidad histórica de echar atrás los ataques a la Seguridad Social, al sector energético, a las leyes fiscales y laborales. Esos deben ser los ejes de lucha en este periodo. Nuestro papel como base de los sindicatos está en presionar a través del control democrático en asambleas y estructuras sindicales. Controlar desde la base a los dirigentes obligándoles a ponerse al frente de las luchas y revocarles en cualquier momento que la asamblea democrática lo decida. El papel de los activistas avanzados está en generar organización que de consistencia a largo plazo en la lucha por la democracia sindical, en defensa de nuestros derechos y por ganar posiciones en las estructuras.
La única forma de derrotar al movimiento del IMSS es desgastándolo desde el interior, aislándolo del resto del movimiento obrero, haciendo eco del pensamiento dominante sobre la debilidad de nuestra clase obrera, una de las principales armas de la burguesía está en que sectores de la clase obrera reproducen el pensamiento dominante de la supuesta superioridad (jueces, prensa, instituciones, policía, ejército, ...) de la burguesía. Una derrota en el movimiento del IMSS en la huelga de octubre no significaría cambiar la tendencia general del proceso de la lucha de clases, más aún pondría en sobre alerta a muchos mas sectores, y por el contrario, una victoria animará enormemente al movimiento. El resultado de la huelga deberemos medirlo en términos de la Unidad del movimiento obrero, no en términos económicos, incluso una derrota dejaría enormes lecciones. No es lo mismo derrotar en reflujo que una derrota en ascenso, y sin duda estamos en una etapa de ascenso del movimiento obrero. Si la huelga se aísla existirán más elementos para que pueda ser derrotada, por eso es imprescindible coordinar y extender la lucha Hacia el interior del sindicato con todo este proceso existen las condiciones fértiles para una fuerte corriente sindical sana contra la burocracia sindical, la rabia encontrará un cause en la organización de los sectores más avanzados, más disciplinados, más militantes y más decididos del movimiento del IMSS que aprovecharán esta coyuntura para forjar una auténtica oposición de izquierdas al interior del sindicato. Por eso debemos como clase presionar a las direcciones sindicales hacia el proceso de unidad, hacia el periodo de fines de agosto con la manifestación del 29 contra el desafuero de López Obrador, la mega marcha del 31 y la huelga nacional del 1º de septiembre. El movimiento va más allá de 31 de agosto y 1º de septiembre, no inicia ni termina ahí, sin embargo tiene una importancia vital e histórica, no puede ser vista como algo más, pero tampoco como la batalla definitiva. Hemos dicho que la burguesía está obligada a atacar y los trabajadores no asumiremos dócilmente los ataques, y si nos detenemos un poquito, veremos que la burguesía está obligada a atacar a los trabajadores que aún tienen prestaciones y conquistas, ¿quiénes son ellos? La respuesta está en los batallones pesados de la clase obrera. Una confrontación de un nivel importante se aproxima en horizonte.

Como trabajadores, nuestro único futuro digno está en la lucha por la transformación socialista de la sociedad, no hay camino intermedio, no hay ni puede haber una política que beneficie a la vez a obreros y patrones, no hay ni puede haber un capitalismo con "rostro humano". Sólo nos resta arrancar concesiones y reformas inmediatas, ligándolas con la lucha por el socialismo, y/ó, vivir día a día en la lucha por la subsistencia, en el desempleo, los bajos salarios, la explotación de nuestra fuerza de trabajo, la precarización laboral, la enfermedad y la pobreza. Este es el único futuro que puede ofrecernos en capitalismo. La lucha del IMSS -que no ha sido ni será fácil- en conjunto con los ataques que vienen en el próximo periodo pueden transformarse en un punto de inflexión que ponga fin a la "paz social" en este país. La estepa está muy seca, hay muchos accidentes que reflejarán la necesidad de la transformación social. La necesidad histórica del socialismo tendrá muchos accidentes como vehículo, los trabajadores más avanzados del movimiento obrero debemos prepararnos para este escenario.

¡Victoria a la lucha del IMSS!
¡A preparar la huelga en octubre!
¡Organicemos comités de base que formen cuadros políticos!

¡Por la unidad del movimiento obrero!
¡Frenemos los ataques presentando un Frente único con ejes de lucha y un plan de acción conjunto!
¡Todos a organizar la huelga general del 1º de septiembre!

¡Por la transformación socialista de la sociedad!

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