La sección 271 del sindicato minero que agrupa a más de 3 mil quinientos trabajadores en la siderúrgica más importante del país, la antigua Sicartsa hoy Arcelor Mittal, localizada en Lázaro Cárdenas, Michoacán, inició una huelga el día 8 de agosto por la revisión del contrato colectivo y sobre todo para manifestarse en contra de los planes de reestructuración de la empresa que implicarían el despido del 20% de la plantilla laboral, aproximadamente 750 trabajadores. Esta huelga ha venido a reiterar las contradicciones entre las clase sociales, y su desarrollo también ejemplifica la fuerza de la clase trabajadora.

Los mineros, un sector clave en la lucha de clases

En el año 2000 cuando la dirección del sindicato minero pasa de las manos de Napoleón Gómez Sada a su hijo Napoleón Gómez Urrutia, se inaugura una nueva etapa en la vida del sindicato. Gómez Urrutia para legitimarse al frente del sindicato y ante el creciente descontento en las bases, adopta un lenguaje de izquierdas contra la patronal e incluso dirige algunas huelgas por mejoras económicas. Ello generó que rápidamente los trabajadores adoptaran una dinámica distinta a la que había antes del año 2000, donde lo que prevalecía era la  privatización de las minas y el empeoramiento de las condiciones laborales.

El debilitamiento de la burocracia sindical sobre las bases coincidió con el boom de la  construcción, en el cuál aumentó la demanda de materias primas y se elevaron significativamente los precios de los metales (el precio del cobre se elevó 83 por ciento, el del zinc, 137; la plata, 57.7 y el oro, 35.8 por ciento) Este contexto de crecimiento económico de la minería (no así de la economía en general, que comenzó a decrecer significativamente desde el año 2000) junto con la crisis del corporativismo sindical, llevaron a los mineros a ser uno de los sectores industriales que más huelgas protagonizara en los últimos años, obteniendo aumentos salariales por mucho superiores a los del resto de trabajadores.

La dirección del sindicato hasta cierto punto perdió el control de la situación y no tuvo más remedio que elegir: o se ponía al frente de las luchas o era rebasada por los acontecimientos. Ello llevó a Gómez Urrutia a enfrentarse cada vez más con sus antiguos “compadres” (literalmente) dueños de los consorcios más grandes de la minería como el Grupo México,  con tal de mantener sus privilegios como dirigente sindical.

Esta situación lo llevó a romper con las federaciones corporativas como el Congreso del Trabajo que antaño dirigieran los lideres mineros y recibir los ataques desde lo más alto del gobierno panista, a tal punto que la Secretaría del Trabajo con Fox y Calderón se han empeñado en desconocerlo como dirigente sindical.

La sección 271

En este contexto de movilización de la base y contradicciones entre los dirigentes sindicales y la burguesía, la sección 271 del sindicato minero ha jugado un papel muy activo en el primer frente de batalla, tan solo entre el año 2000 y 2005 sumó 200 días en huelga. Además de la cantidad de huelgas que han protagonizado, éstas se han caracterizado por su combatividad, convirtiendo a la sección en un referente de lucha dentro del sindicato minero y para el conjunto de la lucha de clases en nuestro país.

En el año 2006 en el contexto de las elecciones presidenciales, la sección 271 expresó de forma activa el malestar social contra el gobierno y su partido, el PAN. En ese año iniciaron una huelga que duró 142 días (hasta ese momento la más prolongada desde el nacimiento del sindicato), pero su aportación más importante en ese periodo fue el de haber infligido la derrota más contundente a la entonces Policía Federal Preventiva (PFP), que pretendía levantar la huelga.

Ésta victoria fue apreciada por todos los trabajadores como una revancha ante la represión en Atenco ocurrida apenas un mes y medio atrás. Con la derrota de la PFP en Lázaro Cárdenas la clase trabajadora daba un manotazo sobre la mesa, desafiando al régimen de Fox y poniendo la balanza contundentemente a favor de los trabajadores y el PRD en el marco de la víspera de las elecciones presidenciales. Sobre la victoria de los mineros se desarrollarían e inspirarían pocos días después los acontecimientos insurreccionales en Oaxaca.

La sección 271 fue la última del sindicato minero en levantar la huelga en el 2006 y lo hizo en condiciones bastante favorables para los trabajadores en cuanto a las demandas económicas. En cuanto a las políticas (reconocimiento del dirigente nacional del sindicato) sin bien se frustraron momentáneamente los planes del gobierno federal, esta victoria parcial no reflejó la correlación de fuerzas existente,  en este caso la dirección evitó que la lucha llegara más lejos y la victoria fuera contundente.

Era tal la rabia acumulada contra la patronal al concluir la huelga en Lázaro Cárdenas que los dueños de la siderúrgica tuvieron que venderla a la transnacional Arcelor Mittal, como una medida para sacarle presión a la olla. Por su parte la dirección del sindicato promovió la idea de que la transnacional que domina el monopolio mundial del acero podría satisfacer las demandas de los sindicalizados. Esta ilusión promovida por la dirección sindical jugó un papel de manera pasajera pues desde el 2006  hasta mediados del 2009 no estallaron huelgas; es en este contexto que la empresa aprovechó para lanzar, conforme gradualmente la crisis económica se agudizaba, los paros técnicos, la reducción de prestaciones y bonos de productividad junto con aguinaldos. Y lo más grave, el despido de aproximadamente 400 trabajadores no sindicalizados en enero de este año.

Pero este breve periodo de relativa estabilidad se ha vuelto a romper y ahora los trabajadores de la siderúrgica más importante del país se encuentra en pié de lucha, reflejando nuevamente las aspiraciones de millones de trabajadores que padecen los ataques de la burguesía, agravados por la crisis económica, pero que sin embargo están dispuestos a dar la batalla por defender sus condiciones de vida y su existencia misma.

Salario, precio y ganancia en la Minería

Al finalizar la huelga del 2006 los sindicalizados obtuvieron importantes triunfos económicos;  un incremento salarial del 6%, un pago de 10 mil pesos a cada trabajador por reparto de utilidades y un pago equivalente a 15 días de salario como bono de ayuda social, todo ello a pesar de que la empresa dejó de producir durante casi 5 meses ese año.

A pesar de que los efectos de la crisis económica comenzaron a reflejarse en la actividad minera desde el año pasado, los mineros de la sección 271 consiguieron un pago de utilidades correspondientes al 2008 de 30 mil pesos por cada trabajador.

Pero incluso otras secciones mineras entre 2008 e inicios del 2009 consiguieron importantes beneficios económicos, que contrastan con la situación del conjunto de trabajadores del país. Por ejemplo el tope al aumento salarial que fijó el gobierno federal fue de 4.5% para el 2008, no obstante estos fueron los resultados de algunas de las negociaciones salariales, publicadas en la página de internet de la sección 65 de Cananea (www.sindicatomineroseccion65.com.mx): “Las revisiones contractuales y de salarios llevadas a cabo en 2009 por las Secciones del Sindicato Nacional de Mineros, bajo la conducción directa del compañero Napoleón Gómez Urrutia, Secretario General, con diversas empresas, han resultado ser muy positivas, ya que en todos los casos se lograron aumentos por el doble o más del promedio obtenido en el mismo lapso en otros ámbitos laborales.

Tales son los siguientes casos: sección 270 y empresa canadiense Luismin-Gold Corp: 9% de aumento directo al salario, más 9% a tablas de bonificación y 40% en retabulación de categorías. Las secciones 30 de Naica, Chihuahua, y 74 de Torreón, Coahuila, obtuvieron 8% directo al salario, mientras que la Sección 64, también de Torreón, Coahuila, decidió irse a la huelga por el 9% directo al salario. En estas tres secciones la negociación fue con la empresa Grupo Peñoles. En la sección 243 y empresa Minera El Porvenir, de Zacualpan, Estado de México, el resultado fue aumento directo al salario de 9% más 15 mil pesos para útiles escolares de los hijos de los trabajadores. Las secciones 21 y 22 de Tayoltita, Durango, negociaron conjuntamente con la empresa de Canadá, Gold Corp, aumento directo al salario de 8%, más 8% a tablas de bonificación y 3% a la prima vacacional, y aumentos a prestaciones por un global de 4%. En la sección 273, de Lázaro Cárdenas, Michoacán, con la empresa Control Industrial de Occidente, SA, CIOSA, se logró el 9% directo al salario más 4.7% en diversas prestaciones contractuales. Y para el caso de La sección 302, de Maconí, Querétaro, con la empresa Mecanismos Mineros de México, SA, los mineros alcanzaron el 8% directo al salario y 2.5% en otros conceptos del tabulador salarial.”

La burguesía intentó  comprar la “paz laboral” por medio de aumentos salariales a un nivel que ningún otro sector ha conseguido, el objetivo de la patronal e incluso del gobierno federal era evitar que la lucha de los mineros se unificara y alcanzara un nivel de movilización similar a la del 2006 en el contexto de la reforma para privatizar a PEMEX. Las secciones que obtuvieron los mayores aumentos salariales (probablemente de todo el país) inclusive no tuvieron que irse a huelga, lo consiguieron en  las negociaciones con las empresas, y las que se fueron a huelga duraron poco y consiguieron sus demandas.

Las razones de estos triunfos ejemplares para un sector muy importante del movimiento obrero las explicamos en un artículo publicado en el periódico Militante en marzo de 2008: La explicación de estas victorias no se encuentra tanto en la favorable situación por la que ha atravesado la industria minera. Sin negar que esto influya, la explicación fundamental se encuentra en lo combativo de estas luchas. Los mineros han jugado un papel de vanguardia protagonizando paros generales, enfrentando a la policía y al ejército, así como manteniéndose firmes a pesar de las vacilaciones de la dirección sindical.

Por lo tanto, podemos afirmar que los trabajadores han salido a la lucha no tanto por las ganancias que ha percibido este sector de la burguesía si no por lo deteriorado de sus condiciones de vida, una vez que las ganancias no vayan en ascenso si no en descenso podemos prever que las luchas no se detendrán, en la medida que el boom de la minería no se ha reflejado sustancialmente en elevar la calidad de vida de los mineros, estos no tienen muchas razones para dejar de lado la lucha. Un fenómeno similar lo hemos visto en lo que han significado los elevados precios del petróleo en nuestro país, no obstante que las recaudaciones del Estado han sido particularmente favorecidas, esto no se ha reflejado en la calidad de vida de los trabajadores, estas razones los han hecho saltar a la lucha y aunque dichos precios bajaran esto no sería ningún argumento que hiciera retroceder al movimiento obrero en sus reivindicaciones, todo lo contrario las demandas por mejores salarios estarían más justificadas.

Para comparar la importancia que tuvieron los acuerdos económicos a los que han  llegado los mineros en los últimos años podemos señalar los incrementos de otros sectores claves del movimiento obrero; El Sindicato Mexicano de Electricistas obtuvo un aumento directo al salario de 4.5% en 2007 y 4.25% en 2008. Los telefonistas lograron un  incremento de 4.5% en 2007, 4.4% en 2008  y 4.9% en 2009. Los trabajadores del sindicato de Petróleos Mexicanos  en 2007 consiguieron un aumento de 4.25% directo al salario, en 2008 4,8% y en 2009 4.9%.

Las diferencias que existen entre los aumentos salariales de los petroleros y los mineros son muy significativas, ya que incluso la industria petrolera experimentó un crecimiento económico mayor que el de la minería desde el año 2002 y sin embargo esto no se ha reflejado en la misma proporción en las condiciones salariales de  los trabajadores de PEMEX.

Es cierto que la minería se ha visto beneficiada por el pasado boom económico que se sustentó en la construcción de viviendas y el desarrollo de la economía China, que pasó a ser el principal consumidor y productor de acero en el mundo, pero esto por sí solo es insuficiente  para explicar las victorias económicas de los mineros. Estas son el resultado de una lucha tenas en contra de los empresarios, el gobierno e incluso  contra un sector pro-patronal que ha intentado dividir al sindicato desde dentro.

De hecho ha sido en el contexto de mayor crecimiento en las ganancias del sector que los mineros han protagonizado las luchas más férreas y tenaces. No obstante tenemos que destacar que la bonanza en el sector ha tenido un freno drástico en el primer semestre del 2009, y aunque las empresas esperan que las ganancias repunten en los próximos meses, es un hecho que de haber una recuperación, la tendencia hacia la profundización de la crisis en el sector no cambiara, aunque los ritmos de esta tendencia no los podemos predecir con exactitud.

Las ganancias de las compañías dedicadas a la minería alcanzaron cifras record particularmente en 2008. Por ejemplo el monopolio más importante del acero (Arcelor Mittal) alcanzó un valor de 44,201 millones de euros, el más elevado de su historia. En nuestro país el consorcio minero Grupo México a finales del 2007 incrementó sus utilidades en un 33% respecto al año anterior, lo que le llevó a situarse entre las 25 empresas más rentables de toda América Latina. De hecho sus ganancias de 2006 a 2007 crecieron en 2,100 millones de dólares a pesar de que las huelgas en ese periodo implicaron pérdidas por 800 millones de dólares.

Pero en el primer semestre del 2009 la situación cambió drásticamente, Arcelor Mittal perdió la mitad de su valor como empresa, pasando de los más de 44 millones de euros a 22.734 millones ¡Un desplome del 50%! El mayor consorcio alemán del acero, ThyssenKrupp, registró pérdidas en el mismo periodo por más de 900 millones de euros; ello cuando el año pasado había reportado ganancias por 2,300 millones, perdiendo un 34% de su valor total como empresa. La situación para Grupo México no fue tan abrupta, pero fue en el mismo sentido, sus ingresos en el primer semestre del año fueron de apenas el 46% de los del 2008.

Esto se ha debido a que tanto la industria de la construcción como la del automóvil han bajado considerablemente su ritmo de producción, con ello ha bajado la demanda y los precios de los metales; por ejemplo la tonelada de cobre pasó de un precio record de 8 mil dólares a 2.800 dólares, esta ha sido la caída más marcada de los minerales no obstante se estima que el conjunto de los precios caigan, por ejemplo el zinc un 15%, el plomo un 9%. Esta caída de precios también afectara las ganancias de las compañías mineras.

Por lo tanto hemos visto cómo en el primer semestre del 2009 ha habido una caída dramática de los ingresos para las industrias metalúrgicas y sin embargo los mineros lograron arrancar importantes incrementos salariales, muy por encima de otros sectores claves de la economía, e incluso por encima de sindicatos con fuertes tradiciones combativas como el SME.

El desplome del primer semestre no significa que la economía solo vaya en picada y a un ritmo siempre acelerado, el hecho de que esta crisis sea la más importante en décadas a nivel mundial no significa que no puedan existir periodos de ligera recuperación y periodos de estancamiento en el contexto del debacle económico. Las alzas y bajas coyunturales serán inevitables ya que los capitalistas están tomando medidas para intentar detener la caída, así lo expresaba un analista;“El crecimiento económico de China, impulsado por un paquete de estímulo de 4 billones de yuanes (586.000 millones de dólares) y los préstamos bancarios récord, sigue alentando la actividad económica, incluidas las inversiones en infraestructura.” Esto ha generado efectos sobre la industria minera: “Dos empresas constructoras chinas brillaron en su debut del miércoles en el mercado de acciones, con un aumento de hasta el 90 por ciento en Shanghái para China State Construction Engineering Corp y del 59 por ciento en el caso del grupo de materiales para la construcción BBMG Corp en Hong Kong.>

A pesar de los resultados negativos de los primeros meses del 2009, aun existe cierta confianza en que las ganancias regresarán a sus causes “normales”. El Grupo México es de los sectores más optimistas, esperan que, a pesar de los pesares, sus ingresos sean mayores a los del 2008 en 114 millones de dólares. Es de destacar que los cálculos de la empresa están hechos a pesar de que la mina de Cananea (que en el 2006 representaba la fuente del 64% de sus ingresos) lleva 8 meses del presente año sin producir y no tiene garantías de que lo hará inmediatamente.

Una recuperación coyuntural  para el sector en lo que queda del año no está descartada. ¿Hasta dónde llegará? Dependerá, entre otros factores, también del efecto que tengan los rescates a las empresas automovilísticas en los países capitalistas dominantes, entre ellos los EEUU, y que a partir de ellos pueda incrementarse la demanda de productos metalúrgicos. El endeudamiento de economías enteras ante los bancos mundiales también puede detener temporalmente la caída, reactivando la demanda. Sin embargo los sectores más sobrios de la burguesía son consientes de las limitaciones de estas acciones y por lo tanto están tomando medidas para mantener sus ganancias a costa de la calidad de vida de los trabajadores.

 Arcelor Mittal prevé que habrá una “recuperación técnica”, ya que los stocks  en Europa occidental y los EUA han disminuido y habrá que volverlos a surtir, no obstante la empresa ha sido muy cautelosa a la hora de establecer previsiones más allá de un par de meses. Según declaró en el mes de julio, Lakshmi Mittal, presidente del consorcio: "en estos momentos, tenemos un problema de falta de visibilidad" ya que "la entrada de pedidos" se está produciendo "de forma semanal" y "nadie tiene una bola de cristal, la visibilidad en octubre o noviembre es imposible".

Toda ésta cautela se debe a que los efectos de la “recuperación técnica” se darán a la par de que se aplicarán recortes de personal bajo diferentes modalidades. En España se aplica una forma llamada ERE que implica que un porcentaje de trabajadores no laborarán pero tampoco serán despedidos, y su salario será aportado por el gobierno y la empresa. Esta es solo una forma transitoria antes del despido total que está afectando a decenas de miles de trabajadores del metal en el estado Español. Incluso con las previsiones de recuperación y con la aplicación del ERE las metalúrgicas estarán trabajando a un 50-60% de su capacidad, lo que refleja claramente lo coyuntural y limitado de esta recuperación.

El boom en la minería se encuentra en declive, con algunos repuntes. Los capitalistas intentarán por todos los medios mantener su tasa de ganancia, y esto no lo pueden hacer sin atacar las conquistas de la clase trabajadora.

Huelga en la sección 271, una respuesta a los ataques de la burguesía.

Bajo diferentes modalidades la burguesía ha tratado de mantener sus beneficios a costa de los trabajadores, son miles de empresas las que han cerrado, han entrado en paros técnicos, reducido salarios o prestaciones. En el caso de la siderúrgica ubicada en Lázaro Cárdenas, fue  hasta finales del año pasado que se implementaron los paros técnicos y hasta inicios del 2009 despidieron aproximadamente a 500 trabajadores “contratistas”, es decir no sindicalizados (en total los trabajadores que laboran en la siderúrgica bajo este rubro son aproximadamente 2 mil).

Los paros técnicos fueron asumidos por los trabajadores como una medida inevitable ante la baja demanda de los productos que ahí se fabrican, por otro lado la dirección del sindicato aceptó que estos se realizaran. En el caso de los trabajadores despedidos, muchos de ellos se encontraban a punto de jubilarse, a algunos les faltaban un par de años o incluso pocos meses, por lo que la empresa ofreció liquidaciones bastante favorables para que los trabajadores desistieran de luchar por su reinstalación.

Por su parte, la dirección del sindicato no se movilizó, aceptando los despidos  tácitamente. A pesar de ello, un sector minoritario de los despedidos se organizó y realizó algunas movilizaciones, que aunque contaban con la simpatía del resto de trabajadores, esta no se expresó de forma activa sumándose a la lucha. No obstante los trabajadores comprenden que si comienzan a reducir personal en ciertas áreas tendrán que seguir con otras, donde se encuentran los sindicalizados.

Desde  inicios del año ya se podía prever que este ataque llegaría, pero la dirección del sindicato no realizó ninguna acción para preparar la respuesta, por el contrario, la indiferencia ante los primeros despidos era una aceptación tácita de que tarde o temprano esto tendría que ocurrir.

Pero como hemos explicado anteriormente, el ambiente entre la base del sindicato y particularmente en la sección 271 es muy explosivo. Los trabajadores iniciaron las negociaciones pidiendo un aumento directo al salario del 9% retroactivo al 1º de mayo pasado, es decir han mantenido sus exigencias al mismo nivel de años anteriores, donde la situación económica era diferente. Por su parte la empresa sólo aceptaba dar un aumento del 4.5%, pero lo más importante es que condicionaba el aumento a que el sindicato aceptara el despido del 20% de los trabajadores sindicalizados, lo que a su vez implicaría que la carga de trabajo se repartiría entre el resto de trabajadores.

En cuanto la empresa dejó en claro que lejos de haber beneficios habría ataques, los trabajadores aprobaron el estallido de la huelga por unanimidad. Posteriormente la empresa mejoró su oferta de aumento a 7% directo al salario, aumento de 5 pesos a la despensa, 1 día más de prima vacacional y un pago único de 3,500 pesos para cada trabajador, todo esto a condición de que aceptaran el despido de los aproximadamente 750 sindicalistas. Esta última oferta volvió a  ser rechazada por las bases del sindicato.

Una vez que estalló la huelga los dirigentes trataron de buscar una salida rápida para terminar con el movimiento, manteniendo una actitud conciliadora con la empresa y culpando al gobierno de Calderón por agudizar el conflicto. Así lo expreso Mario García Ortiz, dirigente de la sección 271 y delegado especial del Sindicato Nacional Minero: “Esta huelga es innecesaria, se pudo haber llegado a un acuerdo con la empresa, pero todo parece indicar que los directivos están siendo presionados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para tratar de liquidar a Napoleón Gómez Urrutia”.

A pesar de toda la responsabilidad que tiene Calderón por los ataques que están sufriendo los trabajadores, es muy inexacto que el gobierno federal esté interesado en una nueva huelga de los mineros, ya que en estos momentos en la agenda de Calderón una de las prioridades es lo que ahora se conoce como el “Paquetazo 2010” (la propuesta de ingresos y egresos del Estado) y que está muy próxima a debatirse en la Cámara de diputados, la cual probablemente volverá a desatar movilizaciones que para nada convienen que sean simultaneas a las huelgas  mineras.

Por otro lado Calderón y la burguesía han intentado por todos los medios  (jurídicos, policiaco-militares, de inanición) terminar con la heroica huelga minera de Cananea, que recién cumplió dos años, junto con las de Sombrerete en Zacatecas y Taxco en Guerrero.  Así que no han podido terminar con éstas cuando ya había estallado la siguiente. Esto nos habla de la debilidad del régimen de Calderón y del profundo malestar que sigue acumulado en la sociedad.

Han sido tan grandes las tensiones que ha desatado la huelga que apenas diez días después  de haber estallado, fue ejecutado de forma gansteril uno de los abogados de la transnacional. Esto es otro síntoma de la debilidad y contradicciones internas del régimen, es un hecho que el narcotráfico estuvo involucrado, tal vez no sólo para hacer el “trabajo sucio”. La huelga ha venido a sacudir a todos los niveles a la burguesía.

Conforme la huelga se desarrolló las tensiones en la burguesía  aumentaban, el presidente de la COPARMEX en Lázaro Cárdenas  declaró que “…existe una real preocupación de parte del sector empresarial y del social derivado de la prolongación indefinida de la huelga que prevalece en Arcelor Mittal desde hace 18 días, lo que pone en una situación realmente crítica la economía y estabilidad social en la localidad”.

Balance de  la huelga

La huelga estuvo sujeta a importantes presiones, la burguesía estuvo muy interesada en que ésta terminara lo más pronto posible  ya que era consciente de que las repercusiones de esta lucha podrían trascender al gremio de los mineros, y con forme esta se prolongara podría conectar con las diferentes luchas que se desarrollan a nivel nacional, por ejemplo con las movilizaciones que se organizan contra las reformas de Calderón en el terreno hacendario.

La huelga ha concluido con un aumento de 8% directo al salario más prestaciones, así como  el pago del 100% de los salarios caídos durante el mes que duró la huelga. La patronal tuvo que desistir de condicionar el aumento salarial al despido de los 750 trabajadores como lo planteaba originalmente, esto ha sido el factor fundamental que ha permitido que la huelga concluyera.

De tal manera que los sindicalizados han obtenido el conjunto de sus demandas  y la empresa ha tenido que desistir por ahora de su plan de despidos, esta victoria como hemos explicado anteriormente no se podría entender solamente considerando el factor económico, que como hemos explicado ha sido bastante negativo para las empresas en el primer semestre de éste año. El factor fundamental una vez más ha sido la combatividad y disposición a la lucha de los trabajadores que ya en el pasado reciente han demostrado que antes de sufrir una derrota, estos llevarían la lucha hasta sus últimas consecuencias. Esto es lo que ha sopesado el gobierno federal y la burguesía, una vez más ha preferido comprar la “estabilidad” con este sector de la clase trabajadora a condición de que no “contagie” al resto de trabajadores.

Por otro lado la burguesía ya ha dejado ver cuáles son sus verdaderas intenciones, el recorte del 20% de la planta laboral y la precarización del resto de empleos, por el momento esta confrontación ha quedado aplazada, pero la burguesía no la ha descartado definitivamente.

Esto abre la oportunidad para que los trabajadores se preparen antes de que se vuelva a sobrevenir éste ataque, preparando las próximas luchas. Las lecciones de este triunfo son claras, lo que se requieren son acciones contundentes y decididas, el poder de los trabajadores cuando hacen huso de sus herramientas de lucha como lo son el sindicato y la huelga, se pone de manifiesto y hacen pensar a la burguesía dos veces antes de seguir con su plan de ataques.

El triunfo de los mineros es un ejemplo para el resto de trabajadores que también están padeciendo los ataques de la burguesía. Bajo el pretexto de que “no hay dinero por la crisis” la burguesía está pasando cuchillo a las conquistas laborales, el ejemplo de la huelga de la sección 271 del sindicato minero demuestra que con una lucha firme y haciendo uso de las herramientas tradicionales de la clase trabajadora como lo es la huelga, es posible hacer valer los derechos de la clase trabajadora, a pesar de la crisis económica.

¡El PRD y los sindicatos deben convocar a una huelga general de 24 horas contra los despidos y los bajos salarios!

 

¡Por un sindicalismo combativo, y con un carácter de clase!

 

¡Por la nacionalización bajo control obrero de los sectores claves de la economía!

 

¡Por la caída de Calderón!


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