Como consecuencia de la crisis capitalista el año pasado la economía del estado de Puebla cayó 9.4%, siendo la cuarta entidad con la peor caída a nivel nacional, debido a una disminución del 20.8% en las exportaciones manufactureras y una contracción de la demanda interna, así como por una menor entrada de recursos por concepto de remesas, informó Banamex.

Con esos datos y el reporte del Instituto Nacional de Estadística Geográfica e Información, según el cual en 2005 el crecimiento del Producto Interno Bruto poblano fue de 7.0%; en 2006, de 6.1%; en 2007, de 3.6%; en 2008, de 3.1%, tenemos que el promedio de crecimiento anual ha sido de 2.08% durante los últimos cinco años. Lo único que mantuvo a Puebla con una muy ligera recuperación económica hasta hace dos años fue la actividad agrícola y ganadera, porque la actividad industrial enfrentó una significativa caída relacionada con el decremento de las exportaciones y la comercialización en el país de la armadora alemana Volkswagen y todas las industrias que dependen de esta en el estado.

En el primer trimestre del año, a pesar de que la producción de Volkswagen se incrementó un 24.8% con respecto al mismo periodo de 2009, se quedó muy por debajo de la recuperación del sector a nivel nacional (79%). Se dice que este aumento de la producción automotriz en el país se debe principalmente a la “recuperación” del mercado de exportación. Sin embargo, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz y la de Distribuidores de Automotores, a pesar de que han empezado a recuperarse las ventas, durante este año no lograrán alcanzar los niveles que se tenían antes del inicio de la crisis, sino hasta dentro de cinco años. La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación es más optimista y espera que la “recuperación real” se consiga en un año, porque durante este 2010 “algunas actividades aminorarán el ritmo de caída”, como la industria automotriz; otras como la química apenas se estabilizarán, y las restantes iniciarán el camino de un desempeño positivo, como la metálica básica y de producción de maquinaria y equipo. En cualquier caso el panorama no es alentador para la clase trabajadora la cual en periodos de crisis ve agudizadas sus -ya de por sí- precarias condiciones de vida.

Sólo en los dos primeros años del gobierno de Calderón (antes de haberse iniciado la crisis), según el “Análisis del Informe de Resultados de la Revisión de la Cuenta Pública de 2008” elaborado por la Cámara de Diputados, el número de pobres entre 2007 y 2008 se incrementó en 5.9 millones de personas por lo que, en el último año mencionado, sumaron 50.6 millones de trabajadores mexicanos sin ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas cómo salud, educación, alimentación, vivienda, vestido y transporte, entre otras. En el caso de Puebla, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el estado ocupa el tercer lugar nacional con mayor pobreza multidimensional, equivalente al 64% de su población, es decir, 3.59 millones de trabajadores poblanos apenas cuentan con una percepción de tres salarios mínimos. Durante la administración de Mario Marín el número de municipios poblanos más pobres pasó de tres en 2005 a diez en 2010. Como vemos, entre un gobierno del PAN o del PRI no hay diferencia, ambos administran los negocios de la burguesía.

Ante la nula recuperación económica los trabajadores siguen enfrentando paros técnicos parciales o totales, reducción de turnos y descuentos del 50% al salario por la jornada que no trabajaron. En esta situación se encuentran, desde inicios de este año, casi 50 mil trabajadores que representan el 80% de la fuerza laboral de las 500 empresas afiliadas a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Puebla (los sectores más perjudicados en la entidad son: alimentos, textil y automotriz). En este contexto, los charros sindicales de la CTM han aceptado la “flexibilidad laboral”, según ellos, con el fin de “evitar el cierre de empresas y preservar el empleo”, se han  acordado fijar menores salarios, horarios ajustados a las necesidades de las empresas, la realización de varias tareas por parte de los trabajadores que antes no les correspondían, la renuncia a la huelga y la modificación de contratos colectivos para eliminar las prestaciones sociales establecidas. Volkswagen también ha declarado que la empresa continuará reduciendo gastos y se pronunció por la aprobación de la contrarreforma laboral panista para “mejorar la competitividad del país”. En ese mismo sentido, el Secretario de Trabajo y Competitividad del estado de Puebla, ha aceptado que aunque no se paguen prestaciones laborales, tener un trabajo informal “resulta más plausible (para él) que no tenerlo y engrosar las filas de la delincuencia”.

Con ese tipo de declaraciones el gobierno y la burguesía reconocen su deseo de seguir cargando el costo de la crisis generada por ellos a los trabajadores, así como la incapacidad y bancarrota de su sistema capitalista. Sólo bajo un gobierno de los trabajadores y mediante la planificación democrática de la economía se podrá acabar definitivamente con las crisis económicas y satisfacer las necesidades plenas de la población.


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