Fundada en 1936 la otrora poderosa Confederación de Trabajadores de México (CTM) viene de una profunda e irreversible crisis. Leal al régimen dicha central obrera por décadas fue capaz de subordinar prácticamente al conjunto del movimiento obrero a las necesidades del desarrollo y reproducción del capitalismo mexicano.

Formada a iniciativa del Partido Comunista (PC) y Lombardo Toledano, la CTM, que pudo ser la principal herramienta de lucha del proletariado mexicano, termina siendo el instrumento de control sobre el movimiento obrero más eficiente conocido a lo largo de toda nuestra historia; su actuar fue determínate para derrotar a poderos movimientos como los de petroleros y ferrocarrileros en los años 40 y 50 del siglo pasado. Incluso este fue también el caso de todos los gremios que en 1947 rompen con el sindicalismo oficial para formar la Central Única de Trabajadores (CUT). Y con la intención de fortalecer sus posiciones y darle mayor vigorosidad aun al charrismo sindical, la CTM impulsa la creación del Congreso del Trabajo (CT) el cual es fundado el 1966 y que integraría entre otras a la CROM y la CROC.

Toda esta trayectoria debido a que el PC y Lombardo, sujetándose a la política de aquella época de frente popular dictada por Stalin según la cual habría que apoyar y coaligarse con todos los gobiernos “progresistas”, prácticamente cedieron el control sin más de la CTM a los llamados “los cinco lobitos”, grupo de dirigentes sindicales que se habían escindido de la vieja CROM e integrado por Jesús Yurén Aguilar, Fernando Amilpa, Alfonso Sánchez Madariaga, Alfonso Quintero y Fidel Velázquez, este último emblema y brazo fuerte del charrismo sindical y quien fuera dirigente de la CTM por mas de 50 años hasta 1997, año en que falleció. El fortalecimiento y desarrollo del charrismo sindical también es otro funesto legado más del estalinismo para el movimiento obrero mexicano, dada la claudicación de Lombardo y el PC.

La CTM basó su control en la fuerza, en la corrupción y en sus fuertes ligas con el gobierno, pero no sólo en ello. La base material que le dio mayor impulso a la CTM y al charrismo sindical en su conjunto, fue el prolongado periodo de expansión económica que le permitió a la economía mexicana crecer en un promedio anual del 6% entre 1935 y 1982. Este periodo de expansión económica permitió el aumento en la oferta de empleo, pero también fue el periodo de las nacionalizaciones, del desarrollo de la industria paraestatal, del surgimiento de instituciones como el IMSS en 1943 y el ISSSTE en 1960, de proyectos masivos de vivienda popular, etcétera. Por supuesto que todas estás conquistas fueron obra de la lucha clase trabajadora a la cual no le regalaron nada, pero también es cierto que el contexto bajo el que se dio todo ello es el mimos que le permitió al sindicalismo oficial obtener importantes concesiones en el terrenos laboral que en muchos casos cristalizaron en contrato colectivos que hoy en día podrían ser considerados como envidiables.

La CTM y los charros podían ofrecer paz social a condición de que también los patrones estuvieran dispuestos a pagar un poco por ella. Como premio a su labor, el régimen premio a los charros sindicales con diputaciones, senadurías, y cientos de más cargos públicos y de elección popular. Con estas posiciones la influencia y el poder de centrales como la CTM aumentó aún más.

No obstante ese mismo poder fue el que la CTM y el CT emplearon para obligar a los trabajadores a aceptar las duras condiciones que impuso el capitalismo tras finalizar ese periodo de expansión, pues la lucha por los beneficios le imponía a la burguesía la tarea de eliminar todas las viejas conquistas del pasado.

La crisis de 1982 significaría el final de la etapa ascendente del capitalismo mexicano, abriendo una nueva época en la que los despidos masivos, la política de choque salarial, las privatizaciones, la destrucción o mutilación de los contratos colectivos de trabajo, además de la precarización masiva del empleo, serán transformados en una norma que hasta hoy día rige el mundo laboral. Con de la Madrid Hurtado en la presidencia, el crecimiento anual sería del 0.18%; para el caso de Salinas el PIB creció cada año en un 3.9%; y con Zedillo éste resultado fue del 3.5% anual, y del 2000 al 2009, a lo largo de los primeros 9 años del PAN, en el poder el PIB solo crecería en un promedio anual del 1.2%.

En 1982 la CTM y los charros aceptan el nuevo modelo de relaciones laborales basado en la productividad, la flexibilidad, la movilidad y la polivalencia laboral; con de la Madrid apoyan los pactos económicos (topes salariales); con Salinas jugaron un papel clave a favor de las privatizaciones y con Zedillo toleraron la destrucción o mutilación del 70% del total de los contratos colectivos. Y el mismo papel han desempeñado durante los gobiernos del PAN.

Pero todo ello se transformó en su contrario pues los despidos masivos por el desmantelamiento de la planta industrial y las privatizaciones significaron para los charros la desaparición de cientos de sus sindicatos y la abrupta caída de sus cifras de militancia. Por ejemplo de los 5.5 millones de afiliados que reportó la CTM en 1990, para 1997 este número ya se ubicaba en los 926 mil trabajadores. Informes recientes aseguran que en la actualidad la CTM no tiene más de 500 mil agremiados. Otro dado que habla de la agudeza de la crisis de la CTM es el hecho de que tan sólo el año pasado, de un total de 32 federaciones que la integran, sólo 9 de ellas pagaron cuotas.

Las rupturas al interior del charrismo sindical también han erosionado su influencia, tal fue el caso de los sindicatos que se separaron para formar la UNT en 1997, misma que hoy día la integran aproximadamente 200 gremios, y la fractura del 2006 cuando, en oposición a la reelección Victo Flores al frente del CT, éste último se dividió en dos confrontado a la CROC, mineros, petroleros, entre otros, con la CTM y demás centrales que apoyaban la candidatura del mencionado líder ferrocarrilero. Dichas confrontaciones son una expresión por arriba de las enormes tensiones que han existido por debajo entre la base obrera del sindicalismo oficial.

Otro síntoma de su decadencia son los 6 curules con que actualmente cuanta la CTM en la cámara federal de diputados, cuando, por ejemplo, tras las elecciones del 1988 alcanzó las 69 diputaciones.

Los tiempos dorados de la CTM y todo el sindicalismo charro nunca volverán, para hacerlo se necesita que el capitalismo mexicano entre en fase de expansión similar a la lograda durante varias décadas seguidas del siglo pasado y, debido a ello, poder obtener algunas concesiones que le regresen algo de legitimidad ante su base trabajadora. Sin embargo, contrario a ello, la reciente la crisis económica, que mostró una agudeza inédita durante 2009, es un fiel testimonio de que esta última posibilidad está totalmente descartada.

Pero a pesar de su crisis, el sindicalismo charro aun no está muerto y no se le puede soslayar. La CTM y el resto de centrales charras tienen aún una presencia importante principalmente entre los sindicatos con obreros industriales y ese no es un detalle menor. Es por ello que los sindicatos independientes y centrales tales como la UNT tienen que volcar sus fuerzas y lanzar una campaña a fondo para capitalizar el descontento entre la base trabajadora del sindicalismos charro y apoyar sus luchas por la democratización de sus sindicatos. Hay un fermento importante entre esta clase de trabajadores y prueba de ello son los 7 mil 731emplazamientos a huelga, es decir el 58.5%, interpuestos por sindicatos de la CTM de los 13 mil 207 que en total fueron presentados el año pasado.

La entrada en escena de esta capa de trabajadores marcaría un nuevo punto de inflexión en la lucha de clases, creando condiciones más que favorables para el impulso de una huelga general de 24 horas para frenar de golpe la reaccionaría contrarreforma laboral del PAN y Calderón.

Este 1 de mayo impulsemos comités de trabajadores contra el charrismo sindical, por la unidad del movimiento obrero, contra la el decreto de extinción de Luz y Fuerza, en defensa de los mineros y los trabajadores de Olympia en huelga, en apoyo a la lucha del SME y por el derrocamiento de Calderón, además de la expropiación de empresarios y banqueros para poner toda esa riqueza bajo el control democrático de la clase trabajadora.

Compañero trabajador, únete Militante, sección mexicana de la Corriente Marxista Revolucionaria y lucha por el socialismo.

 


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