El pasado 8 de abril la sección XXII del SNTE-CNTE entregó su pliego petitorio, que se trata de un programa para la educación en México desplegado en 80 puntos que son así planteados para mejorar las condiciones de la educación en el país.

Como profesores comprenden muy bien que no se trata sólo de las condiciones del aula o de la voluntad y profesionalismo del profesor, sino de un conjunto de condiciones que deben modificarse a nivel nacional y a profundidad.

Según José Luis Almazán Ortega, Responsable del área de educación de la COPARMEX en el 2000, en el país existían 41 millones de personas mayores de 15 años que carecen de una educación básica completa, la educación básica en México comprende sólo nueve años cuando en otros países llega hasta 14. El promedio de escolaridad es de 7.7 años sin embargo, para el 20% de la población más pobre, este promedio se reduce hasta los tres años. Y reconoce que el índice de analfabetismo es del 10% (año 2000). El 25% de las escuelas primarias del país son unitarias (tienen solamente un grado) o multigrado (varios grados atendidos por el mismo maestro). La inversión en el sexenio de Fox en el mantenimiento y renovación de la infraestructura escolar decreció de una manera drástica, y en ese año había ¡75 mil escuelas que carecían de servicios sanitarios adecuados! Es indignante que sin sentimiento de culpa de puedan aceptar tales datos.

La educación en México es precaria y el responsable de ello es el Estado Mexicano que ha priorizado atender los negocios más rentables que en el marco del capitalismo se limitan a la explotación de mano de obra barata, para ello no es necesaria una educación de calidad, ni la salud, ni la vivienda, con el gran número de ejército de reserva (5.8 millones de población desocupada en edad de trabajar) el estado trata a la población trabajadora como una mercancía y la educación se convierte en irrelevante. Aunado a ello, el lugar de país tercermundista nos pone una barrera a nivel internacional que romper, para dejar de ser los proveedores de materias primas y mano de obra maquiladora para el enriquecimiento de la burguesía internacional. Es decir, el problema de la educación en México es muy amplio y su solución implica mucha fuerza, unidad y contundencia del movimiento obrero.

La sección XXII, ya ha marcado el camino a seguir, en 2006 demostró que el aparato estatal no es necesario para organizar a la sociedad, sino peor aún, es un freno para su desarrollo. En 2006 el control de la ciudad de Oaxaca estuvo en las manos de los profesores, sin embargo para consolidar cualquier transformación debemos poner al conjunto de la clase obrera en la misma sintonía.

En el primer semestre del 2011 de nuevo ha sido la sección XXII quien sale a las calles a exigir, de la única manera posible, una educación de calidad, desde destinar el 8% del PIB a la educación, pasando por dignificar la infraestructura y mejorar las condiciones laborales y salariales de los profesores, hasta mejorar la calidad de los programas y un gobierno al servicio de la población. Es en las calles como obtendremos resultados, siempre y cuando nos mantengamos organizados y luchemos de manera constante por extender nuestra lucha.

Esta jornada de lucha denominada “por la defensa de la educación pública, la justicia y la construcción democrática de Oaxaca”, ha demostrado el potencial del movimiento magisterial con marchas multitudinarias, el paro que implicó al 80% de escuelas del nivel básico, el plantón por 11 días en el centro de Oaxaca, el plantón en la ciudad de México, etc. Qué duda cabe que la voluntad de lucha y de transformación existe en el magisterio, sin embargo, hasta hoy los resultados no se corresponden, y es momento en este “descanso” para sacar conclusiones, y ajustar la táctica.

La lucha de la sección XXII, de la XVIII, y del resto de secciones de la CNTE, es producto de las precarias condiciones laborales, de la falta de oportunidades, de la pobreza de la desigualdad, etc, lo mismo que compartimos todos los trabajadores del país, incluyendo a los profesores adheridos en la base SNTE de manera autoritaria, igual es el caso de todos los trabajadores de la CTM, CROC, CROM, y de los pertenecientes a sindicatos independientes. Somos una misma clase obrera, y la solución a nuestras demandas solo la encontraremos combatiendo contra la constante trampa de la división artificial de nuestra clase, orquestada por la burguesía y llevada a cabo por sus agentes conscientes o inconscientes en cada sindicato. Los últimos meses de lucha demuestran que es momento de dar un paso adelante, hay condiciones objetivas para lanzar una lucha unificada, lo que hace falta es una dirección que trabaje firmemente por lograrla, con un programa claro, y pasar de la movilización en las calles a la huelga general.


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