El próximo 20 de abril se cumplen 15 años de la formación del Consejo General de Huelga, órgano de dirección de la lucha contra el Plan Barnés, con el cual dio inicio una de las batallas más importantes en defensa de la educación pública en nuestro país: la huelga de 1999-2000. A 15 años de esa histórica lucha y en medio de una de las peores ofensivas contra la juventud y la clase trabajadora se vuelve necesario rescatar las lecciones de los aciertos y errores de esa batalla para prepararnos para el futuro próximo.

La huelga de la UNAM es sin lugar a dudas uno de los ejemplos más significativos de la lucha de la juventud en nuestro país en la defensa de la educación pública. No es casual por ello que distintos movimientos estudiantiles vean en ella un ejemplo a seguir para defender la educación pública. La reivindicación de la huelga de la UNAM en las movilizaciones del año 2011 en Chile, país donde la privatización de la educación ha llegado a niveles escalofriantes siendo la causa de un enorme endeudamiento de las familias trabajadoras, es significativo pues es muestra de que el ejemplo del 99 no solo irradia en nuestro país sino al mundo entero.

Pero por ello mismo tampoco es ninguna casualidad que la burguesía, sus medios e intelectuales a sueldo hayan sido y sean los más interesados en cerrar de una vez por todo ese capítulo, que para ellos fue no solo una derrota decisiva sino una verdadera humillación: ¿Cómo era posible que jóvenes provenientes de familias trabajadoras derrotaran a la burguesía, a sus doctores e intelectuales en su intento por desmantelar a la Universidad? La histérica campaña contra los huelguistas desatada en los medios así como la brutal represión de la huelga el 6 de febrero del 2000, día en que la huelga fue violentamente rota con la entrada de la PFP a Ciudad Universitaria, no solo estaba dictada con la intensión de aislar al movimiento sino también por un profundo odio clasista contra quienes osaban desafiar a los dueños del país. Ello también explica en gran parte por qué, a diferencia de otras movilizaciones, la burguesía por medio de sus intelectuales ha puesto tanto empeño en silenciar y borrar ese capítulo de la historia.

La recuperación de la memoria histórica de la lucha de los jóvenes y trabajadores por la defensa de sus condiciones de vida, se vuelve hoy en día una de las tareas imprescindibles. En medio de una de las peores ofensivas de la burguesía y sus representantes, Peña Nieto y compañía, rescatar las lecciones de las derrotas y victorias así como de los aciertos o errores para prepararnos para el futuro. La ofensiva lanza recientemente contra los académicos de la universidad por medio del Programa de Renovación Académica o bien la Reforma Educativa, que si bien no se está implementando por la vía de los hechos si se ha legalizado pese a las magnificas movilizaciones del magisterio, demuestran precisamente la necesidad de rescatar las lecciones del pasado de cara a equipar al movimiento con las conclusiones más desarrolladas y estar con ello en mejores condiciones para vencer.

Ahora como en el 99, la tarea de los jóvenes sigue siendo construir una organización de lucha que prepare las próximas batallas a consciencia, granjeándose el apoyo de los trabajadores y los jóvenes. Una organización nacional de estudiantes que sea capaz de traducir las demandas más sentidas de la juventud en su conjunto en un programa y en consignas que despierten no solo el interés sino el apoyo abierto, y sean muestra del camino a seguir por el conjunto de la lucha de los trabajadores y oprimidos. Desde 1999, en medio precisamente de la huelga en defensa de la gratuidad de la universidad, el CEDEP ha defendido esa idea como un bastión fundamental de su organización. Pues reconocemos que en la medida en que estemos mejor organizados, tendremos más oportunidades para vencer. Esa es la organización que seguimos construyendo desde el Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública. Una organización de lucha que sea capaz de explicar a miles de jóvenes las causas de los ataques, y en consecuencia sea el ariete de la juventud para defender y ampliar sus derechos y los de sus familias. Una organización que rescate lo mejor de las luchas del pasado para asfaltar del mejor modo el camino, evitando con ello repetir los errores del pasado y trazando con ello un mejor futuro. Compañero joven estudiante te invitamos a que nos conozcas y te organices con nosotros para construir la organización que requiere la juventud ante los próximos embates contra la educación pública.

¡A XV años de la huelga del 99: Ni rendirse, ni venderse. Luchar y organizarse!


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