4 de junio de 2008 Escrito por Natalia Martínez El pasado 3 de junio, la multinacional General Motors Corp., a través de su presidente mundial (Rick Wagoner) anunció en cierre de sus plantas en Oshawa (Canadá), Moraine (Ohio), y Janesville (Wisconsin) y el cese de la producción de los Kodiak clase 7 y clase 8 en su fábrica de Toluca. Aunque en el caso de Toluca no se produzca el cierre total de la planta, esto supondrá (como de hecho ya ha anunciado la compañía) el despido de una parte importante de los trabajadores de la fábrica. En la planta de Toluca están empleados unos 12,700 trabajadores, de los cuales, 2,500 son personal de base y se calcula que las actividades de General Motors (GM) en Toluca generan otros 90,000 empleos indirectos. La cifra de cuántos trabajadores de GM serán despedidos todavía no se ha hecho pública, aunque conociendo otros casos similares de reducción de la producción en grandes fábricas, podemos imaginar sin mucho margen de error, que la empresa intentará despedir a los trabajadores de base, pues el resto de empleados son trabajadores discontinuos que puede contratar y despedir a su antojo y que además tienen salarios y prestaciones inferiores a las de los trabajadores de base. A esta cifra, habrá que añadir la de los empleos indirectos que se destruyan.

Cierre definitivo inminente

Desde 1999, el porcentaje de trabajadores ocupados en Toluca y empleados en la industria de la transformación ha ido descendiendo progresivamente. Si en 1999 había un 28.4% de la población empleada trabajando en este sector, en el año 2004 esa cifra se había reducido hasta poco más del 24.2%. Aunque no existen datos más recientes, la tendencia es clara, por lo que podemos imaginar que la cifra actual es incluso menor.

Año

% de la población ocupada trabajando en el sector de industria de transformación en Toluca.

1999

28.4

2000

28.1

2001

27.7

2002

26.5

2003

24.5

2004

24.2

Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU). Aunque por el momento, General Motors ha preferido no admitir el cierre de la central de Toluca (a pesar de que los primeros rumores que circularon hablaron de un cierre definitivo), no hay duda de que esa es su intención, aunque tratan de hacerlo de manera gradual para no despertar en los trabajadores un sentimiento de rabia que les lleve a la lucha. Como ha reconocido la Dirección General de GM en México, “invertir en México es cada día más difícil, pues en el contexto global, se compite de forma intensa contra países como China, India o Brasil". Es decir, un cierre definitivo es sólo cuestión de tiempo.

¿Cómo responder a este ataque?

Pero, ¿qué hacer cuando una gran multinacional ha decidido que “invertir” en Toluca ya no es “rentable”? En primer lugar, no estaría de más, ver lo que GM entiende por “rentable”. Como muchas otras grandes multinacionales, GM hace públicos algunos de sus resultados económicos. En su página web, GM declara haber ha ingresado 42.7 billones de dólares. Sí, sí. Billones con “b” de “burla”. Con “b” de “banda-de-buitres-carroñeros-explotadores”. Además, no estamos hablando de sus ingresos anuales. ¡GM ha ingresado 42.7 billones de dólares en tan sólo el primer trimestre de 2008! A pesar de ello, los grandes ejecutivos de la multinacional han decidido que no pueden sacrificar sus yates, mansiones de lujo y jets privados. Para ellos eso sería demasiado, así que prefieren que sean sus trabajadores los que se sacrifiquen. Lo más lamentable de todo, es que los dirigentes del Sindicato de Trabajadores de GM han aceptado la lógica de la patronal. La burocracia del sindicato ha decidido desprenderse del 10% de sus afiliados (ofreciendo a la patronal de esta manera tan miserable, el 10% de trabajadores a los que deben despedir), adelantar vacaciones a la mitad de la planta laboral y ceder en varias cláusulas del contrato colectivo de trabajo con tal de que la empresa de marcha atrás en sus planes. El problema es que esto no soluciona nada, sino todo lo contrario. Eso supone renunciar a las conquistas que logradas a través de décadas de luchas en un abrir y cerrar de ojos. Renunciar a trabajar en condiciones dignas, a cambio de un salario digno y renunciar a que las futuras generaciones puedan tener también un trabajo digno. ¿Qué ocurriría si también los dirigentes sindicales de la automoción en China, India o Brasil deciden rebajar los salarios y prestaciones de los trabajadores? ¿Volverían a ceder los dirigentes en Toluca todavía más prestaciones, salario y afiliados? ¿Hasta dónde nos lleva esta lógica? De seguir así, los trabajadores tendrán que vender sus casas, sus hijos y su alma a cambio de que GM les conceda la “bendición” de ser sus esclavos de por vida. La ambición de los directivos de GM no tiene fin, por lo que no tendrían problemas en ver cómo los trabajadores o sus familias mueren de hambre para que ellos puedan conservar su tren de vida. La solución no pasa por el sacrificio ni la resignación de los trabajadores de GM. Sólo con la lucha de los trabajadores de GM podrá echarse marcha atrás a los planes de la empresa. Una lucha que además debe ser unificada, buscando la coordinación con los trabajadores de otras fábricas de GM y del resto de trabajadores de Toluca y el mundo. A los trabajadores nunca se nos ha regalado nada, todas nuestras conquistas han sido fruto de nuestra lucha, o de la lucha de generaciones pasadas. Cuando los trabajadores nos organizamos y luchamos juntos de manera decidida, no existen obstáculos que no podamos saltar, ni multinacional a la que no podamos vencer.

Juntos y organizados, ¡venceremos!
¡No a los despidos en General Motors – Toluca!
¡Viva la lucha de la clase obrera!


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