El año 2018 ha sido uno de los más difíciles y oscuros que se pudieron desarrollar para la mujer trabajadora, esta abrumadora realidad es la que nos ha motivado ha liderar múltiples batallas en las calles, escuelas, lugares de trabajo, cualquier lugar, por toda la sangre derramada y cada una de las mujeres, a las que inmersas en un sistema machista, lastimosamente hemos sido despojada de la vida, libertad y dignidad.


España recientemente se ha convertido en un foco de atención para los medios debido la enorme multitud de mujeres y hombres que se han incorporado a las filas de la lucha en las calles tras la abominable violación en grupo, perpetrada por 5 tipos a los que se les conoce como “La Manada”, a una joven en Pamplona. La indignación fue todavía peor con la sentencia que presentaron en la Audiencia asignándoles 9 años de condena por abuso y no por violación, además de hacer caso omiso al índice delictivo con el que ya contaban los criminales, dejándoles mientras tanto en libertad provisional.


Paralelamente, en 2016 Argentina fue azotada terriblemente por el atroz feminicidio de Lucia Pérez, una joven de 16 años quien víctima de este sistema podrido fue inhumanamente drogada, violada, empalada y asesinada. A dos años del crimen, los culpables han sido absueltos de los delitos de violación y feminicidio, y en cambio, se les fue sentenciados a una condena de ocho años por tenencia y comercialización de estupefacientes.


En México, de acuerdo con información que brinda la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) de 2015 a 2017, en su “Diagnóstico sobre la atención de la violencia sexual en México” es que en promedio, se producen 600 mil delitos sexuales por año, y cada 40 minutos se registra una violación, donde el 80% son mujeres, y 90.4% de casos no se denuncian.


Ante este escenario, es inadmisible e indignante que fiscales y jueces dejen en libertad a grupos de violadores y feminicidas, encima encubriéndoseles de delitos tan graves e inhumanos por los cuales se les es señalado. Claramente las autoridades no gobiernan ni dictan justicia para las víctimas, al contrario, se victimiza al criminal y se culpabiliza a la víctima. Esto es terrible para nosotras las mujeres, puesto que genera vulnerabilidad al encontrarnos en un ambiente hostil, sabiendo que hay manadas de estos individuos sueltos e impunes, mismos que después de seguir con su próxima víctima saldrán libres y sin delito por el cual perseguirles. No cabe duda que esto es una sentencia y una advertencia directa para todas las mujeres que habitan el globo terráqueo; se nos está enviando un mensaje de ceder ante la impunidad reinante sobre este sistema capitalista, doblegarnos y ocultarnos entre el temor y la violencia misma que ha generado el capitalismo, en lugar de denunciar y buscar la justicia para combatir a estos individuos que entre diversos delitos han cobrado la vida de muchas compañeras. Para las mujeres significa vivir en agonía lentamente, con vilo esperando turno para ser la siguiente.


Estamos cansadas de ver en las noticias casos horribles y condenas irrisorias, hartas del acoso en el transporte público, de no vestirnos como queremos y se nos tache de provocativas, hartas de tener miedo a cualquier hora. Es por ello que la mejor manera de hacer homenaje y pedir justicia dentro de este sistema machista es y será siendo llenando las calles, seguir ensanchando las filas de la lucha con mujeres y hombres, no abandonar la protesta y los reclamos hasta que la realidad cambie radicalmente y por completo.


Ante un escenario político distinto, el movimiento feminista debe de pasar a la ofensiva. Si bien el gobierno ha planteado la aprobación de la ley a favor del aborto, ha sido fruto de nuestras movilizaciones y protestas. Sin embargo, los feminicidios y violencia machista sigue imperantes, tenemos que continuar e intensificar la lucha ya que la paridad en el gabinete no es suficiente y a las trabajadoras no nos sirve de nada, exigimos empleos dignos y permanente para cada mujer trabajadora, instalaciones de guarderías, lavanderías y comedores a cargo del Estado, educación sexual y con perspectiva de género libre de la moral burguesa y de la iglesia desde el nivel básico hasta Universidad, exigimos fiscales eficientes y con perspectiva de género en la atención de cada uno de los casos denunciados así como su solución pronta y justa.
Sigamos avanzando en la organización dentro de esta lucha, levantando la bandera de un feminismo revolucionario y de clase para conseguir una transformación radical de fondo, una sociedad socialista, solo así conseguiremos la igualdad de derechos y el fin de la violencia desenfrenada que padecemos día a día.


¡No más manadas absueltas!
¡La manada es el sistema!

 


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