Ayer miles de mujeres en todo el país salimos a las calles a exigir que paren los feminicidios y toda la violencia machista que nos oprime. Durante la pandemia pasamos de 10 a 11 feminicidios diarios, y aunque actualmente colocan la cifra en 10.5, muchos aún siguen sin considerarse como tales, así que la cifra sigue están subestimada y no deja de ser alarmante.

También la violencia machista doméstica se ha incrementado en un 25%. La deserción escolar de niñas y adolescentes se calcula en un millón y medio. Además, sobre nuestros hombros ha recaído con mayor peso el desempleo, la precariedad y el incremento de las tareas domésticas y de cuidados.


Para las personas trans la situación no es diferente, pero sí aún más aterradora, tan sólo en los primeros 12 de días de julio, se reportaron 6 transfeminicidios.

No es ninguna casualidad que el movimiento de las mujeres se haya mantenido activo incluso pese a la pandemia, pues es una necesidad urgente acabar con la violencia que nos asedia todos los días.

No podemos contentarnos con las medidas accesorias que se han tomado desde el Gobierno Federal y los gobiernos locales, la lucha debe continuar y reforzarse. Gracias a años de lucha incansable de familiares de víctimas y del movimiento feminista hemos conseguido arrebatar leyes como la Ley Ingrid o la Ley Olimpia, la creación de la Fiscalía contra los Feminicidios en la CDMX o conseguido condenas ejemplares como la del feminicida de Lesvy, el de Fátima Quintana o la recién conseguida con la campaña #NoEstásSola de 81 años contra un violador recurrente.

Sin embargo, el origen del problema sigue existiendo y se está encrudeciendo, es este sistema capitalista y machista que mercantiliza nuestros cuerpos, nos discrimina para justificar el trabajo menos remunerado, que nos esclaviza a las labores domésticas y nos amedrenta con su violencia para mantenernos calladas, sumisas y desorganizadas.

Es por eso que ayer el ambiente era muy combativo y todas las convocatorias del día convergieron con la marcha convocada del Ángel de la Independencia al Zócalo demostrando que nuestra fuerza es mejor unida que dispersa y desorganizada.

Aunque la mayoría de medios quieren minimizar nuestra concentración y orientando intencionadamente los reflectores a las acciones de disturbios, la fuerza del movimiento volvió a expresarse, miles llenamos las calles de nuevo, destacando la juventud, pero también muchas compañeras trabajadoras que asistieron con una actitud muy combativa y decidida.

El mitin se logró llevar acabo, dando voz a todas a las víctimas, así como a las madres de feminicidio, que son sin duda un ejemplo de lucha y resistencia. En el comunicado central se ha remarcado claramente que la lucha feminista y la de la comunidad sexodiversa es una misma, resaltando la gravedad de los transfeminicidios.

Sin duda ha sido una manifestación potente a pesar de todos los esfuerzos en contra y con la pandemia aún semipresente, esto demuestra que, de hacer un llamado aún más amplio, combativo y organizado con pegas de carteles, volanteos, asambleas o reuniones en los centros de trabajo, escuelas o colonias; esta lucha avanzará aún más pasos agigantes, y en esa labor debemos continuar firmemente.

Es urgente que todos los medios se pongan a disposición de garantizar el cese a la violencia feminicida y transfeminicida, mediante empleos dignos para permitir la independencia económica, una red amplia de casas refugio, seguro de desempleo, servicios de comedor, lavandería y cuidados públicos, dignos, gratuitos y universales; seguridad social y pensiones dignas.

¡Es urgente acabar con la lacra del narcotráfico y el narco-estado!

Lamentablemente el 25 de noviembre de este año, por la noche, una noticia cimbró al movimiento feminista en todo el país, Marisol, integrante de Feministas del mar fue asesinada en Guaymas, Sonora, tras la marcha contra la violencia hacia la mujer, a manos de un grupo de sicarios armados hasta con granadas de fragmentación.

Este suceso no es fortuito, la violencia narcomachista se ha incrementado con el crecimiento de estos grupos del crimen organizado, los feminicidios de CD. Juárez fueron el prólogo de una violencia creciente contra la mujer de las familias trabajadoras. A nadie se le olvida que las desapariciones, la trata, la prostitución, los asesinatos y la explotación sexual en todas sus formas se ha incrementado conforme avanza el narcotráfico en nuestras comunidades ¡y ahora esto!

Pero este avance del narcotráfico sólo se puede entender por el auspicio y fusión con Estado así como la colaboración entusiasta del capital bancario que administra sus recursos y los blanquea.

Por todo esto nuestra lucha no puede parar, al contrario, ¡sigamos avanzando! La única forma de parar a la violencia machista, ya sea doméstica, callejera, institucional o la incluso proveniente del narcotráfico, es con la lucha permanente, organizada y la autodefensa del conjunto de las comunidades, como lo han demostrado las policías comunitarias y las autodefensas en diferentes partes del territorio.

¡Solidaridad con las víctimas de Guaymas, Sonora!

¡Castigo a los culpables, exigimos justicia para Marisol inmediatamente!

¡Sólo la lucha organizada detendrá a la violencia machista!

¡Expropiación y nacionalización de la banca, basta de blanquear el dinero del narco, pongamos todos esos recursos a disposición del combate a la violencia machista!

 


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