¡Tenemos la fuerza para derrotar a la derecha!

La campaña electoral del 20D encara sus últimas horas y se percibe un ambiente de fuerza. Los mítines de Podemos y de Unidad Popular-IU han contado con una asistencia masiva, y en el caso de los protagonizados por Garzón superando las expectativas iniciales. Un ambiente que señala a la rebelión social que hemos protagonizado durante cuatro años como el motor del cambio político.

Una movilización que no sólo expresa la oposición masiva a la política de recortes, represión de nuestros derechos y corrupción del PP, también las enormes ansias de transformación social de millones de jóvenes y trabajadores. La posibilidad de coronar toda esta rebelión en las calles con una derrota en las urnas del partido de Rajoy se está abriendo paso en estos días. Y, por encima de todo, las expectativas electorales para las formaciones a la izquierda de la socialdemocracia se fortalecen.

Estas dos semanas de actos públicos nos han mostrado unas imágenes poco habituales en las anteriores campañas electorales. Decenas de miles de jóvenes, decenas de miles de trabajadores y trabajadoras han participado en mítines a rebosar para escuchar a Pablo Iglesias y Alberto Garzón. Este hecho, de por sí muy significativo, ha ido acompañado de nuevas encuestas y sondeos que proyectan una fuerte remontada de Podemos, incluyendo la posibilidad de convertirse en la primera fuerza de la izquierda en Madrid, además de Catalunya, País Valencià y Galicia (dónde participa de coaliciones con IC, IU, Compromis y Mareas), y de disputar esa posición con Bildu en la CAV y Navarra, y con el PSOE en Asturias y Andalucía. Unos resultados que podrían significar un vuelco muy importante, si consideramos además las papeletas que logrará Unidad Popular-Izquierda Unida que en estos momentos apuntan mucho más de lo que preveían las mayoría de las encuestas. Después una vergonzosa campaña de silencio en radios, televisión y prensa escrita, es muy llamativo que El País tenga que reconocer el fenómeno de la asistencia a los actos de Garzón.

Por contra, la situación en el PP sigue siendo difícil y comprometida. Incluso en la circunstancia de que se alce como partido más votado, la sangría de la derecha tradicional va a ser de órdago. El partido de Rajoy puede perder millones de votos y llevarse un revolcón en feudos tradicionales como Valencia, Madrid y Galicia, y quedar muy relegado en Catalunya, Andalucía y la CAV. En cuanto a Ciudadanos, parece que el globo hinchado por el Ibex35 pierde fuelle, que la campaña se le ha vuelto cuesta arriba, que su discurso más escondido pero igual de reaccionario y pro-empresarial que el del PP, aflora más claramente. Hay encuestas que sitúan al partido de Albert Rivera en cuarta posición, un pronóstico que de cumplirse tendría graves consecuencias de cara a una posible mayoría parlamentaria de la derecha.

En cuanto al PSOE, el aparato que conduce la campaña de Pedro Sánchez intenta desesperadamente denunciar a la derecha con argumentos muy conocidos para una gran mayoría, incluso pasar al cuerpo a cuerpo con Rajoy como pudimos ver en el famoso debate a dos. Pero la experiencia de estos años no ha pasado en balde. De poco sirve la beligerancia dialéctica en una campaña electoral cuando los hechos en la legislatura pasada la desmienten, y colocan a la dirección del PSOE como un apoyo fundamental del poder económico y del régimen político que hemos combatido en las calles. La credibilidad de la socialdemocracia oficial, de Pedro Sánchez y de muchos de los escuderos de los que se ha rodeado en estos mítines (Felipe González de manera destacada), esta en entredicho.

Los trabajadores y trabajadoras, sindicalistas, jóvenes, activistas de los movimientos sociales que nos agrupamos en la Corriente Marxista El Militante, hemos participado activamente en esta campaña electoral defendiendo la movilización de toda la clase obrera y la juventud para derrotar a la derecha, a todas las derechas, votando por Garzón (Unidad Popular-IU), por Podemos, por las candidaturas unitarias y de izquierdas que han logrado hacerse hueco en diferentes territorios. Este voto es el reflejo de una aspiración mayoritaria por transformar la sociedad y romper con el capitalismo.

Pero el voto es completamente insuficiente: no se puede pensar en un cambio favorable a la población si se respeta la lógica del capitalismo, si se renuncia a la movilización de masas. Cualquier posible gobierno de la izquierda que pretenda revertir los recortes, defender los servicios públicos, la educación y la enseñanza pública, acabar con los desahucios, con la pobreza creciente… tendrá que hacer frente al sabotaje y la presión de los grandes poderes empresariales —nacionales e internacionales—, y a la reacción de la derecha que no dejará de apoyarse en el poder del Estado para frustrar cualquier expectativa de cambio. Cualquier gobierno de la izquierda que quiera cumplir con su deber, que realmente busque resolver los acuciantes problemas de la mayoría, debe apoyarse en la fuerza de la clase trabajadora, que sin duda sigue siendo el motor fundamental del cambio social.

Nuestro voto es necesario para la derrota electoral de la reacción, pero no es un fin en sí mismo. La tarea que se pone en el orden del día para miles de jóvenes, trabajadores, sindicalistas combativos, activistas, es aún más importante. Necesitamos sacar conclusiones de todas las experiencias pasadas, desde el “cambio” frustrado de los gobiernos de Felipe González, hasta la capitulación de Tsipras ante la Troika. Necesitamos levantar una izquierda revolucionaria fuerte, organizada en todos los centros de estudio, en todas las empresas, en los sindicatos de clase, en los movimientos sociales y que plantee sin ninguna vacilación que luchar por un futuro mejor exige romper con la lógica del capitalismo:

•   Anulación de la contrarreforma laboral y de la contrarreforma de las pensiones. Prohibición por ley de despidos en las empresas con beneficios. Readmisión obligatoria de los trabajadores en caso de despido improcedente. Jubilación a los 60 años con el 100% de salarios y contratos de relevo para la juventud.

•   Prohibición de los desahucios por ley. Parque de viviendas públicas, expropiando los pisos vacíos en manos de los bancos, y con alquileres sociales.

• Derogación de la LOMCE y el 3+2. Enseñanza pública digna, democrática y gratuita desde infantil hasta la universidad. Derecho a la sanidad digna, gratuita y universal para todos.

•   Remunicipalización de los servicios públicos privatizados, manteniendo y ampliando las plantillas y respetando los derechos laborales.

•   SMI de 1.100 euros y 35 horas semanales sin reducción salarial.

•   Plenos derechos democráticos de expresión, reunión y organización. Derogación de la Ley Mordaza.

•   Derogación de la Ley de Extranjería y de los CIEs. Solidaridad real y concreta con los refugiados: ni cupos, ni campos de internamiento.

•   Nacionalización de la banca y los sectores estratégicos de la economía, para rescatar a las personas y elevar el bienestar de la mayoría.

•   Por el derecho a la autodeterminación para Catalunya, Euskal Herria y Galiza.

•   ¡Ni terrorismo yihadista ni guerra imperialista! Movilización de la clase obrera y la juventud contra la guerra: ¡Huelga general!

¡Únete a la Corriente Marxista El MILITANTE!

¡Construye las fuerzas de la izquierda revolucionaria!

¡Derrotar ala derecha, luchar por el socialismo!


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