El anuncio de que Monreal puede y tiene derecho a hacer campaña en el proceso interno de Morena para elegir al candidato presidencial de 2024, habla de hasta dónde la dirección, encabezada por Mario Delgado, está dispuesto a llegar para convertir a Morena en un partido más del régimen.

¡Fuera Monreal!

Nuestro rechazo desde la base a Monreal es claro, entonces ¿por qué la dirección que dice regirse por nuestro mandato no lo expulsa? Bajo el argumento de la unidad, este tipo de personajes ajenos a nuestros intereses está actuando a sus anchas, se le está dejando que se fortalezca y continúe cabildeando con la derecha no sólo en la cámara de senadores sino en todas las esferas del gobierno. 

Esto es fruto y consecuencia de la política de la dirección, de ahí que no se procede contra él, no solo le sirve porque hace su trabajo sucio sino que además es el perfecto chivo expiatorio para achacar una serie de cabildeos - por cierto avalados totalmente desde la dirección - bajo el argumento de decisiones de carácter personales en lugar de centrar la crítica a la política de colaboración de clases e inmovilización emanada desde la dirección. 

Monreal es una garantía a la derecha, y a la clase dominante, de que la dirección de Morena busca apartarse definitivamente de la calle y de una política realmente rupturista con este sistema. Atrapar al partido en los mecanismos de la política institucional y del parlamentarismo no es algo anecdótico para la derecha ni para la burguesía, es una necesidad; como hemos insistido en diversos artículos, volver a Morena un partido más del sistema es la garantía de volverlo incapaz de ser una herramienta de lucha para millones de oprimidos. 

Unidad con el pueblo, no con los oportunistas 

Frente al peligro de la derecha la unidad de la izquierda es importante; pero una unidad basada en un programa consecuente con las nacionalizaciones de los sectores decisivos de la economía —la banca y las grandes empresas—. Una unidad de la izquierda que se apoye en la participación, la movilización y la organización de la clase trabajadora, la juventud y de todos los sectores en lucha.

La unidad por la que aboga Mario Delgado y Monreal consiste en todo lo contrario: en acuerdos por arriba de los aparatos burocráticos para colocar a los más arribistas en las instituciones; en meter a la gente en sus casas y bloquear la lucha contra la casta política.  

Tenemos que demostrar congruencia de que estamos gobernando de manera diferente y que estamos rompiendo con estos personajes corruptos y oportunistas, eso beneficia más a nuestra lucha y al partido que conservarlos y abrirles oportunidades que ni la base y el pueblo tenemos dentro del partido. 

Muchos se encuentran desencantados porque dentro de la 4T hay este tipo de políticos reproduciendo procedimientos burocráticos, corruptos y clientelares, por eso desde la base queremos barrerlos, sabemos que se gobernaría mejor sin ellos, y  mandamos un mensaje claro de congruencia, de que las cosas de verdad están cambiando e incluso detendriamos el boicot interno que estos individuos juegan a la hora de impulsar iniciativas y reformas en beneficio de las y los trabajadores. 

Por supuesto que es un error renunciar a una posición electoral fuerte. Pero cualquier conquista institucional, ya sea en la presidencia, en una gubernatura o en las cámaras, debe estar al servicio de una estrategia para transformar radicalmente la sociedad. Candidaturas de una izquierda chapulina y oportunista, que reproduzca las malas prácticas, que negocie con la derecha e impulse el programa de los ricos en todos los asuntos de fondo, no son la solución.

Estos sectores que en su momento se dijeron apoyar los proyectos progresistas en AL, sin embargo no les ha temblado la mano para, desde sus posiciones en el Estado boicotear y encabezar golpes y políticas contrarias a los oprimidos. 

Por eso, las y los trabajadores tenemos que aprender de esas lecciones, no permitamos que se nos infiltren. Tenemos que cerrarles las puertas a esos políticos, los dirigentes honestos del partido deben de confiar en la base del partido en su capacidad política y organizativa, en miles de personas que pueden jugar un papel en la dirección del gobierno y no en estos políticos corrompidos por el sistema.

Solo la movilización masiva de las y los trabajadores podrá imponer una política revolucionaria 

Desde el INFP se ha lanzado la convocatoria para participar en el Programa de Formación para Aspirantes a cargos de elección popular para el proceso electoral 2023 y 2024. El pueblo y muchos activistas de toda la vida que han estado luchando verán esto como una oportunidad para participar y cerrarle las puertas a los chapulines, sin embargo, esta iniciativa en manos de quienes se han alineado y aceptado la política de la actual dirección no puede tener buen camino. 

La apertura de estos espacios están bien, pero hay que controlarlos desde la base, con teoría y formación política realmente revolucionaria y anticapitalista. Tenemos que plantearnos romper con el sistema y no amoldarnos a él. Los candidatos pueden llegar a ser honestos, combativos, sin embargo, defendiendo una política de atenuación de la barbarie capitalista y no su destrucción serán, de una y mil maneras, asimilados por el sistema.

En el contexto actual, donde la crisis capitalista, la guerra imperialista en Ucrania y la polarización social han desnudado el fraude de este sistema y por tanto no podemos tener ni un ápice de confianza en tratar de construir dentro de este sistema un régimen de bondades capitalistas y de orden jurídico e institucional. O se defiende una alternativa revolucionaria al capitalismo con todas las consecuencias o se acaba siendo parte del sistema.

Quienes enunciamos esto no somos enemigos de la 4T o hacemos el caldo gordo a los golpes blandos, todo lo contrario, no queremos la injerencia del imperialismo, queremos profundizar la crisis del mismo y de sus representantes, y no darles escaños que les permitan reagruparse. Queremos a la derecha del partido fuera junto con su política de no apoyarse en las masas para llevar a cabo la transformación; queremos realmente reformas que nacionalicen y ponga los sectores estratégicos en manos de las y los trabajadores para producir no bajo la lógica capitalista sino bajo el beneficio del pueblo y del planeta. No somos unos utopistas, somos realistas que este sistema se cambia solamente luchando firmemente y defendiendo un programa anticapitalista.


banner libres y combativas

banner

banner

banner libres y combativas

banner revolutionary left

banner sindicato de estudiantes

banner revolucion rusa