escrito por Alondra Ramos martes, 09 de mayo de 2006 Alto a la reducción de la Matrícula Estudiantil Los pasados 25 y 26 de Febrero se realizó el examen de ingreso a la licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Más de 83 mil estudiantes provenientes de bachillerato del Distrito Federal y Estados de la República presentaron dicho examen cuyo costo fue de 280 pesos por aspirante. Una vez más el examen fue realizado en Universidades privadas y una vez más se les aplicó a los aspirantes el estudio socioeconómico con el que las autoridades universitarias elitizan más la Máxima Casa de Estudios. Dentro de todo esto caben muchas preguntas. En primer lugar, por qué las autoridades universitarias aplican el examen en escuelas privadas teniendo las instalaciones de la Universidad a su disposición. Muy probablemente las autoridades no responderían una pregunta así por que no hallarían respuestas. La realidad es que las autoridades pretenden que los estudiantes se vayan familiarizando con estas instituciones privadas para que, una vez rechazados, ingresen a ellas. En segundo lugar, por qué las autoridades educativas cobran 280 pesos por un examen que consta de un cuadernillo de preguntas y una hoja de respuestas. Muy fácil, por que con lo que obtienen de los hijos de los trabajadores pagan sus camionetas del año y pagan los aparatos de espionaje y represión que existen al interior de la Universidad, entre otras cosas. Los recursos obtenidos por el examen de ingreso nunca van a dar a las arcas de la Universidad, no se utiliza para mejorar la infraestructura y laboratorios que desde hace décadas se encuentran en pésimas condiciones. El registro costó 280 pesos por aspirante. Se registraron 93,309 aspirantes. Hagamos cuentas. Esto da un total de 26, 126,520 millones de pesos. En tercer lugar, por qué las autoridades hacen un estudio socioeconómico a los estudiantes. De esta manera, ellos saben a quien seleccionar y a quién no para que forme parte de la Universidad que cada vez deja afuera a miles de estudiantes de bajos recursos. Ya no son los hijos de los trabajadores y de los campesinos pobres lo que ocupan los lugares de la UNAM. Son aquellos que tienen la posibilidad de pagar más de 100 pesos en copias semanales, posibilidades de pagar cobros por servicios y trámites administrativos, aquellos que pagan incluso calificaciones o que tienen posibilidades de pagar uniformes deportivos. Esa es la realidad del estudio socioeconómico que aplican. Estas preguntas son las que se hacen miles de estudiantes que con todo el ánimo del mundo se prepararon por meses para presentar un examen; que pagaron cursos de hasta 2 mil pesos; que ni siquiera desayunaron para llegar temprano a su cede de aplicación o incluso que viajaron por horas y pagaron un boleto de autobús para venir desde sus estados a presentar el examen de ingreso. Todo este sacrificio para que un mes después aparecieran en la gaceta de resultados con la leyenda NA (no admitido). De sobra sabemos que toda la parafernalia que utilizan las autoridades para la realización de dicho examen es un fraude. Decía hace un momento que más de 83 mil estudiantes presentaron el examen. Lo sorprendente no es eso, sino la cifra del número de estudiantes que fueron rechazados. De un total de 88,925 estudiantes que presentaron el examen de ingreso la Universidad aceptó únicamente a 8,877 dejando sin educación superior a 80,048 estudiantes. Esto corresponde a más del 90% de los estudiantes que presentaron el examen rechazados. El problema no acaba aquí. Solamente por poner un ejemplo, en carreras como Pedagogía, Médico Cirujano, Relaciones Internacionales, Ciencias de la Comunicación, Ciencias Políticas y Teatro, por mencionar algunas, el porcentaje de rechazados fue superior al 95 % de los aspirantes que presentaron el examen. Con cifras tan alarmantes solo existe una conclusión: las autoridades educativas no pretenden, por ningún motivo, dar enseñanza a la población. Nos encontramos en un periodo convulsivo en el ámbito internacional. Movilizaciones en Francia, y en casi toda América dejan claro que la población oprimida mundialmente no está dispuesta a soportar más los ataques en su contra. Jóvenes y trabajadores han salido a las calles a manifestarse por una mejor calidad de vida. Esto es peligroso para las autoridades educativas y federales. Las autoridades educativas ven en los obreros la pólvora, y en los conocimientos y la instrucción, la chispa; ellos están seguros de que si la chispa cae en la pólvora, la explosión irá dirigida, ante todo, contra el gobierno. (Lenin, Acerca de la Juventud). La Universidad ha reducido su matrícula en más de 80 mil lugares desde 1985. Año con año miles de estudiantes han sido rechazados de las principales instituciones públicas de educación superior y más de un millón y medio de jóvenes se han quedado si estudiar con el gobierno foxista. Evidentemente la única manera de solucionar este problema es por medio de la movilización y lucha organizada de los estudiantes junto con los trabajadores. Desde el Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública y el Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico (CEDEP-CLEP) te invitamos a que te organices junto con nosotros en el próximo Movimiento de Estudiantes No Aceptados (MENA) de la UNAM e IPN. Año con año nos damos a la tarea de impulsarlo y solo mediante la organización y lucha hemos logrado obtener resultados. Está al pendiente y visita http://cedep.militante.org Porque la educación es un derecho y no un privilegio, el hijo del obrero y del campesino pobre a la Universidad y al Politécnico. * Datos obtenidos de la Gaceta de Resultados UNAM, publicada el 2 de Abril de 2006

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