El objetivo de la represión contra la CNTE el 13 de Septiembre era demoler las fuerzas del movimiento y hacerlo retroceder hasta sus ciudades de origen. Aprobadas las contrarreformas “educativas” (o mejor dicho laborales, según las propias palabras de Emilio Chuayffet), con sus fuerzas físicas desgatadas, soportando sobre la espalda una de las represiones más severas vistas en los últimos años hacia el movimiento social, entonces no sólo se le daba un golpe al movimiento magisterial sino además se abriría un escenario en donde el movimiento en general sufriría de dispersión y desmoralización, con ello el gobierno actual seguirá avanzando con el resto de contrarreformas que ya tienen listas. Los resultados de la represión están a la vista y dejan claro que los objetivos de Peña Nieto no se cumplieron a cabalidad.

La represión al movimiento siempre es un arma de dos filos, bien puede arrodillar al movimiento o bien puede fortalecerlo, nunca tiene de antemano un destino preestablecido, en este caso la represión gubernamental ha logrado elevar el nivel de combatividad no sólo de los trabajadores de la CNTE y sectores del SNTE (antiguamente dominados por Elba Esther Gordillo) sino además ha logrado atraer a la lucha a otros sectores que están cansados de la política de derechas. Los estudiantes son uno de los sectores que más decididamente han salido en apoyo a la CNTE y al SNTE, la respuesta de los jóvenes ha sido tan fuerte, tan inmediata que podríamos decir que ha abierto un nuevo periodo de lucha.

La respuesta del 13

Las 4 de la tarde de ese viernes 13 fue la fecha fatal que Manuel Mondragón estableció para que los profesores desalojaran la plancha del Zócalo. Mientras las imágenes del desalojo eran transmitidas por televisión y en vivo, se desataban asambleas estudiantiles en distintas escuelas del Distrito Federal. En la facultad de Ciencias políticas los compañeros del CEDEP organizaron una movilización interna que recorrió diversas facultades en Ciudad Universitaria hasta llegar al auditorio Ho Chi Minh en donde se fundió con una asamblea de estudiantes de otras facultades. Minutos después la asamblea salió del auditoria en la facultad de Economía y se enfiló al auditorio “Che Guevara” en la facultad de Filosofía, más de mil estudiantes abarrotaron las butacas de aquel lugar en donde hace 13 años el CGH debatía cómo frenar la “Reforma Barnes”. En la ENAH los estudiantes salieron espontáneamente y cerraron una de las avenidas más importantes del DF, ni siquiera los gases lacrimógenos lanzados desde un helicóptero logró frenar la rabia de los estudiantes de Antropología.

La movilización acordada para el día 15 de septiembre fue todo un desafío al gobierno de Peña Nieto y al de Mancera en el DF. Lejos de todo desánimo o desorganización, los contingentes de los estudiantes se veían llenos de fuerza, confianza, alegría. Habían bastado apenas dos días para hacer una convocatoria que aglutinó a miles de jóvenes y trabajadores. Luego la semana que siguió abrió con un ambiente de asambleas, campañas informativas, movilizaciones y paros en más de 30 escuelas. UAM, ENAH, UNAM, IPN y muchas universidades y escuelas más se cerraron sus puertas en apoyo a los profesores. Las asambleas que aprobaron estos paros fueron masivas, incluso en muchas de ellas la asistencia fue mayor a la vista en las del #YoSoy132 del año 2012.

Venimos de la lucha y vamos a la lucha

La conformación de Morenaje (que fue la expresión juvenil del movimiento dirigido por AMLO) fue un primer aviso de que los jóvenes están buscando un lugar para luchar. Cientos de jóvenes por todo el país respondieron al llamado. Desgraciadamente la dirección de MORENA cometió un error al no darle la orientación y el apoyo necesario para que morenaje se mantuviera permanentemente en acción. En lugar de ello, morenaje fue desapareciendo de apoco y más bien le dejaron morir.

El año 2012 ha registrado movilizaciones de los jóvenes muy importantes que demuestran el ambiente de combatividad y de hartazgo hacia los gobiernos de derechas. El #YoSoy132 es el referente más significativo, si bien sus demandas más sentidas ponían énfasis en el rechazo a los medios de dominación ideológica capitalista, también es cierto que existía todo un ambiente de crítica contra toda la podredumbre material que genera el capitalismo: desempleo, bajos salarios, destrucción de las prestaciones laborales, etc.

Luego de ese movimiento se desató desde agosto y hasta mediados de Octubre del año pasado otro periodo de movilizaciones, la UAMC, la lucha en CCH Naucalpan y los paros en el IPN fueron un nuevo empuje de los estudiantes. En este caso las demandas ahora incluyeron cuestiones muy concretas de cada escuela, y eso fue un punto muy importante porque así se logra atraer a una capa más amplia de jóvenes. Hay que acotar que la lucha en el CCH Naucalpan se dio a conocer sobre todo por los actos aislados de un grupo de jóvenes que injustamente fueron expulsados. Pero no se debe olvidar que al inicio ese movimiento atrajo a cientos de estudiantes, no era un movimiento pequeño.

En el resto de la República hemos visto además que los jóvenes se han integrado a las distintas luchas de sus estados, a veces lo hacen como una expresión netamente estudiantil, pero otras se integran a otras expresiones que incluyen a trabajadores y campesinos. El hecho que debemos registrar es que entre los jóvenes no hay un ambiente de apatía, desmoralización o apoliticismo, como algunos intelectuales confundidos y tendenciosos afirman. Todo lo contrario, entre los jóvenes hay mucho material explosivo que una y otra vez amenaza con estallar en movilizaciones más grandes que las anteriores.

Las debilidades del movimiento

Por un lado entre los jóvenes existen condiciones, fuerza y conciencia para luchar, pero por el otro los jóvenes carecen de una organización que esté lista para los momentos de la lucha. Lo que ello provoca es una historia en círculo: movilizaciones, cansancio, derrota y dispersión. A cada momento hay que iniciar, prácticamente, desde cero creando desde las instancias más básicas hasta las más determinantes, teniendo que discutir y rediscutir los aspectos políticos que deben levantar las luchas. Lo más grave es que mucha de la experiencia de lucha se pierde constantemente.

Por ello es que el movimiento juvenil siempre trae consigo una serie de dificultades que parecen naturales de los estudiantes pero que en realidad no lo deberían ser. Las asambleas juveniles suelen ser muy largas, larguísimas, y ello impacta en la moral de muchos jóvenes que honestamente quieren participar ¿Quién puede soportar una dinámica de asambleas de cinco horas, 3 veces a la semana? Las provocaciones del estado también suelen ser una constante que golpea duramente al movimiento juvenil.

Lo anterior golpea y disminuye las posibilidades de triunfo, pero en realidad hay otros muchos aspectos políticos que impactan profundamente. Tan pronto estalla un movimiento es necesario buscar la más amplia unidad con todo el movimiento de los trabajadores, es necesario desarrollar las más extensas campañas de agitación, se exige resolver aspectos tácticos complejos. Todo ello exige experiencia, conocimiento teórico de otras luchas, tradiciones, una táctica probada, etc. Los estudiantes carecen de ella porque no tiene una organización que permanentemente se mantenga luchando, en cambio los partidos de derecha si tienen un aparato político que constantemente se está perfeccionando, probando nuevos métodos, acrecentando su infraestructura material y su base social. Por tanto mientras los estudiantes carezcan de esta organización siempre repetirán el ciclo movilización-derrota-dispersión.

La tarea urgente

Ahora que el movimiento juvenil vive un nuevo impulso al frente es fundamental crear la organización que evite todos los problemas anteriores y además convierta este esfuerzo de los jóvenes en una lucha con perspectivas de triunfo. Esa es la tarea que se ha asignado el Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública (CEDEP), nosotros nos hemos propuesto superar el nivel de coordinación coyuntural, creemos que lo más avanzado es aglutinar a la mayor cantidad posible de compañeros basándonos en un mismo programa y en una misma táctica, evitando toda dispersión, ultraizquierdismo y sectarismo.

Los estudiantes sí podemos influir de manera importante sobre los acontecimientos actuales pero debemos hacerlo así, superando todos los errores y debilidades.

El CEDEP nació al calor de la huelga universitaria de 1999-2000 y desde entonces ha protagonizado distintas luchas en defensa de la educación pública, gratuita y de calidad para los hijos de los trabajadores. Pero al mismo tiempo no hemos sido ajenos a la lucha en general de los trabajadores en contra de todos los ataques que los gobiernos del PRIAN han impulsado en estos años.

Te invitamos a que te integres, construye en tu escuela tu Comité Promotor del CEDEP, mándanos un mail o ponte en contacto a través de nuestras redes sociales o por teléfono. Nosotros enviaremos a un representante de nuestra organización y lucharemos contigo para enfrentar en lo inmediato el periodo actual de movilizaciones. Nosotros estaremos a lado tuyo esforzándonos por hacer de este momento un momento de triunfo y de pasos al frente.

Unidos y organizados… ¡Venceremos!


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