En los últimos días hemos sido testigos de toda una campaña propagandística orquestada a nivel internacional contra la revolución venezolana, presentándola como la peor de las dictaduras. En nuestro país la campaña ha rayado ya en el ridículo.


Los medios masivos de la burguesía mexicana, Televisa o Tv Azteca, han tildado a los jóvenes que nos movilizamos contra los ataques de Peña Nieto como anarquistas que solo se dedican a destruir tiendas comerciales, pero al mismo tiempo presentan las movilizaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro como pacificas y democráticas, que luchan contra un gobierno autoritario.


En Venezuela las movilizaciones estudiantiles son de un carácter reaccionario, la prueba está claramente en el hecho de que apelan a la “democracia” pero al mismo tiempo olvidan que el golpe de estado del 2002 fue encabezado por los aliados políticos de estos mismos estudiantes que dicen ser tan democráticos. Más aún olvidan todas las actividades antidemocráticas que han realizado los grandes empresarios para sabotear al gobierno bolivariano.


La revolución bolivariana sufre desde hace meses una campaña no solo propagandística, sino una verdadera guerra económica con la intensión de minar sus avances. Desde el mes de noviembre, por ejemplo, las denuncias contra la especulación y el sabotaje económico han venido incrementando por parte de diversos sectores bolivarianos de aquel país. Pero de nueva cuenta los defensores de la “democracia” de los ricos, los medios de comunicación de la burguesía, no han dicho nada en absoluto. El acaparamiento de mercancías y el mercado paralelo han sido las principales armas de la burguesía venezolana para generar especulación e inflación, con la intensión de detonar reacciones de parte de sectores que para nada son los más afectados.


De nueva cuenta el silencio tendencioso de parte de la burguesía mexicana y sus medios ha quedado en evidencia, de estos ataques no se menciona una sola palabra.

Desde el Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública sabemos bien que el problema no es de una oposición al gobierno en lo abstracto, sino por el contrario una oposición reaccionaria que controla buena parte de las empresas en Venezuela y que pretende mediante una serie de medidas desestabilizadoras minar el proceso revolucionario y aniquilar los derechos de cientos de miles de trabajadores y jóvenes. Derechos que han sido conquistados al calor de la revolución bolivariana. Como hijos de trabajadores sabemos bien que el problema de los jóvenes no es una generalidad, sino un problema de clase. Por ello expresamos nuestra solidaridad con los trabajadores bolivarianos, la Juventud del PSUV, la UNETE y demás organizaciones de izquierda que hoy en día se enfrentan ante las bandas de escualos (fascistas) y demás asesinos a sueldo de la burguesía que pretenden minar la moral de nuestra clase para avanzar sobre las conquistas de la revolución.


Fraternalmente: Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública, México.


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