A un año de las elecciones y siete meses de gobierno de AMLO es más clara la necesidad de participar activamente contra la ofensiva de la oligarquía, así como combatir las tendencias de derecha dentro de MORENA y la política de AMLO de conciliación con la burguesía.

Nadie nos regala nada

El vuelco electoral del pasado 1º de julio, en donde AMLO obtuvo más de 30 millones de votos, logró romper la hegemonía de la derecha en el gobierno, a lo largo de los últimos 80 años. Fue un paso arrollador y magnifico que profundizó la crisis del priismo, el panismo y la casi desaparición del perredismo. Ahora la debilidad de la derecha es mayor, pero no esta derrotada, cómo cualquier animal cazador, prepara el terreno y espera que su presa baje la guardia para atacar y dar un zarpazo aleccionador.

La ahora oposición concentra todas sus energías en golpear al gobierno de AMLO, frenando cualquier iniciativa progresista, como el tope salarial a los altos funcionarios del Estado, el aumento del salario mínimo en donde le PAN principalmente jugó de esquirol en la lucha de los obreros del MOM 20/32, desafortunadamente seguido por MORENA; también fueron empresarios y los partidos de la derecha quienes intentaron echar atrás la cancelación del NAICM, etc. La derecha no cesará en sus intentos pese a la consigna de amor y paz de AMLO. Tampoco se detendrá frente al perdón para Peña Nieto, Fox o Salinas, al contrario, solo se envalentonará si ve titubeos y conciliación de parte de AMLO y MORENA.

El gobierno de AMLO no convence a la burguesía

El gobierno de AMLO se ha desvivido por demostrar a la burguesía o cuando menos a un sector, que es confiable, sin embargo, la burguesía no se fía de un gobierno que ha llegado con la presión de la mayoría de las familias trabajadoras. El triunfo electoral de AMLO no fue un cheque en blanco, sino el único camino que encontró el pueblo trabajador, buscando con ello mejorar sus condiciones de vida, salir de la opresión y la miseria, ofrecer un futuro mejor a sus hijos, terminar con la violencia y la inseguridad. En la medida de que este gobierno no cumpla con las altas expectativas que se han depositado en él, conocerá al “tigre” que ha intentado mantener controlado durante al menos 14 años, desde el desafuero.

Al mismo tiempo que el gobierno de AMLO está sometido a la gran prueba de gobernar para los pobres, la derecha está más débil que nunca, incluso algunos de sus brazos más sofisticados de control y represión, se encuentran en crisis, como la Policía Federal y el charrismo sindical. Si bien millones de mexicanos, trabajadores, jóvenes y campesinos en su mayoría, así como sectores importantes de clase media, conseguimos arrebatar oficialmente el gobierno, parte importante de las instituciones y los recursos estatales a la derecha, por la vía electoral, aún hay que arrebatar el poder real de gestión del país y los medios para asegurarlo, como la organización sindical independiente. Ahora tenemos la oportunidad histórica de sepultar a estos gánsteres que solo han sido un freno para la lucha obrera, producto de la reacción en cadena de la crisis del priismo que ha sido también la crisis del charrismo sindical. Sin embargo, el llamado del gobierno de AMLO no es al sindicalismo independiente, sino al sindicalismo controlado por MORENA a través de la CIT manejada por el charro Napito, esta confederación sindical no puede ser una alternativa real para los trabajadores. El movimiento obrero de Tamaulipas ya ha demostrado el camino en la lucha contra el charrismo.

La debilidad de MORENA

Si la derecha, el charrismo y algunos aparatos de represión están en crisis, gracias al tsunami electoral del año pasado y a las luchas obreras y de la juventud de las últimas décadas que se han mantenido constantes, la única razón por la que aún no conseguimos sepultar a estas lacras es que aún necesitamos fortalecernos, organizarnos activamente, formar cuadros políticos, estrechar vínculos entre todos los movimientos de lucha contra el imperialismo, la burguesía nacional y la derecha. No podemos depositar nuestra confianza en MORENA copado por elementos arribistas con los vicios más podridos del priismo y blindado contra la participación democrática de todos los que votamos por él y que seríamos los únicos que podríamos echarlos del Partido.

La debilidad de la derecha es muy grande, pero la de MORENA también, su debilidad, solamente está abriendo las puertas a la crisis interna y a la eventual impotencia frente a la recuperación de la derecha. La única manera de contrarrestarlo es abriendo las puertas a los trabajadores, creando círculos de debate y formación política, permitiendo que el movimiento desplace a los arribistas y los sustituya, que aunque inexperto en política, el pueblo sabe mejor lo que necesita y como conseguirlo.

Si MORENA no permite esta apertura por su temor a perder el control del “tigre”, su sentencia estará firmada

Mientras tanto, la urgencia es la construcción de una izquierda revolucionaria que luche contra el decrepito sistema capitalista, tenemos esta tarea los miles de activistas defensores del territorio, movimientos sociales, trabajadores y trabajadoras, jóvenes, mujeres contra el machismo y el patriarcado, sindicalistas y el pueblo en general que padece cada día las miserias que nos ofrece este sistema. Es fundamental arrebatar el control de las palancas de la economía a la burguesía, expropiar las empresas claves, los grandes consorcios de comunicaciones y transportes y ponerlos bajo control obrero. Un verdadero gobierno del pueblo sólo lo puede ser estando administrado por el pueblo.


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