“Como usted ve ya no confiamos en nadie, pero tenemos un poco de esperanza” Esta declaración de una de las madres de nuestros 43 compañeros desaparecidos es muy ilustrativa de la situación actual de la lucha por justicia y verdad para los normalistas de Ayotzinapa y para los miles que nos levantamos para dejar claro la responsabilidad primera del Estado mexicano, el gobierno de Peña Nieto y su política asesina en lo que les haya podido sucede a nuestros compañeros.

La investigación del caso, la verdad histórica, etc., están realizadas de la peor manera posible; el proceso jurídico está hecho para encubrir a los responsables, dejar que anden libres o se vayan, e imposibilitar o mínimo estorbar el descubrimiento de la verdad y los nexos de todos implicados, incluidos el Ejercito, la Policía Federal y los tres niveles de gobierno. Esto según las declaraciones de Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y apoyado por declaraciones de otros miembros del actual gobierno. Dichos que vienen a confirmar lo que hemos sabido desde un principio.

Y aunque como nos dicen los propios padres no se ha avanzado mucho en una solución amplia se nota un cambio de actitud con las nuevas autoridades. Llegados a este punto preguntamos ¿Sirve de algo la disposición del nuevo gobierno? ¿es posible avanzar en encontrar a nuestros compañeros?

Rehacer la investigación

Según el nuevo gobierno y acordado con el grupo de forenses argentinos y miembros del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) hay que recomenzar la investigación, pues resulta tan viciada y mal hecha que es prácticamente inútil. Esto plantea para las madres y padres de los 43 el “tener que tener paciencia”, algo ya difícil para quienes han estado bregando por justicia durante 5 años, la mayor parte del tiempo contra oídos sordos. Mientras tanto ha habido una serie de acuerdos con organizamos internacionales y reuniones con dependencias federales y el Ejército, incluyendo abrir las puertas del 26 Batallón de infantería dónde se sabe pasaron los normalistas y que se señala estuvo implicado en esta desaparición como lo ha estado en otras acciones represivas.

Creemos que es posible avanzar en la investigación para saber la verdad y, al mismo tiempo, creemos que todo avance se verá limitado por las resistencias el Estado. Aunque el nuevo gobierno tiene una disposición, en muchos casos más simbólica que práctica para resolver las demandas de algunos movimientos, el aparato del Estado mexicano, con su autoritarismo, sus miles de funcionarios reaccionarios, sigue ahí. Como en el caso de los motines de la policía federal o los amparos de la Suprema Corte hay sectores reaccionarios y represivos de los funcionarios estatales que se resisten a soltar las riendas del aparato y se oponen y sabotean.

Antes esto, creemos que no hay otro camino para una investigación completa y real que el depurar de todos estos elementos. Sacar de sus escondrijos a todos los polizontes y chapulines que hoy murmuran en los bastidores esperando la oportunidad. Esto tiene que ser una exigencia de las madres y padres de los 43 y también de las organizaciones y sindicatos que les apoyamos. Tenemos que obligar, como lo hemos hecho a través de la movilización, a que AMLO y su gobierno de respuestas reales, puntuales y prácticas, y evitar las declaraciones ambiguas, las respuestas largas, generales, equívocas y el silencio.

Justicia es acabar con el Estado

Por supuesto esto plantea una lucha política amplia y profunda por nuevamente unificar la demanda por la justicia con las demandas del resto del movimiento obrero y social. Contra el abandono, sabotaje y asfixia de las normales rurales, la simulación en la contrarreforma educativa recién aprobada, el engaño con la Nueva Escuela Mexicana, sacar de la SEP a Moctezuma Barragán y a todo su sequito, además de extirpar efectivamente la política que les hace posible estar y reproducir su demagogia ahí bajo el ala del nuevo gobierno y que AMLO responda y resuelva satisfactoriamente nuestras demandas, las demandas del normalismo y el magisterio democrático.

Justicia es transformar la sociedad, porque se trata, también, de hacer imposible que ocurra nunca más otra desaparición, otra guerra encubierta contra el pueblo, represión abierta o selectiva contra las y los que luchamos, los asesinatos de defensores del territorio, las amenazas contra estudiantes y sindicalistas.

Tenemos que reagrupar nuevamente nuestras fuerzas y enfilar hacia una acción unificada de todo el movimiento, a partir de los puntos ya conquistados, hacer realidad nuestras demandas y avanzar en una alianza revolucionaria de los oprimidos del país por un verdadero gobierno obrero y campesino, por la desaparición de los cuerpos represivos, y la justicia para Ayotzinapa y para los cientos y miles de muertos por el sistema.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Verdad y justicia


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