El pasado 18 de septiembre, se reunió en México la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, después de cuatros años de interrumpir sus sesiones. Asistieron 18 presidentes o jefes de Estado, 12 cancilleres y diversos funcionarios, dando un total de 31 países representados de toda la región.

Una reorganización de fuerzas histórica

El balance que se hace desde el gobierno es que fue un éxito de diplomacia, cooperación y que, supone abonar en el camino de la idea de Bolívar de la unificación de América Latina. Sin embargo, esta reunión tiene más trasfondo, es resultado de la coyuntura económica, política y social que atraviesa todo el continente y también está totalmente vinculada a la histórica debacle del imperialismo norteamericano como potencia.

El imperialismo norteamericano ha tenido duros reveses en la región: el proceso insurreccional en Colombia, el fracaso de la táctica golpista en Venezuela y Bolivia y la profundización de la entrada de China en la región. De ahí la frase de Marcelo Ebrard: “la OEA quedó demodé porque el mundo cambió”.

Si la OEA está degradada y su política intervencionista mermada no es por los discursos  muy elocuentes latinoamericanistas de los dirigentes reformistas pasados y actuales o por una política real y revolucionaria de combate a este organismo, sino como resultado de la crisis histórica del imperialismo norteamericano y por los pujantes procesos revolucionarios que hemos protagonizado las masas oprimidas de América. Toda la estabilidad lograda a inicios de siglo esta totalmente rota y se está dando una nueva reorganización de fuerzas.

Sin embargo, el imperialismo está lejos de verse derrotado y de quedarse con los brazos cruzados, sigue teniendo aliados en el continente como lo vimos con Colombia, Paraguay, Uruguay y otros. Advertimos como fortalece sus opciones en el Pacifico con la nueva alianza militar, conocida como AUKUS por las iniciales en inglés de los tres países que la conforman: Australia, Reino Unido y Estados Unidos. Así como los constantes amagues al gobierno mexicano a través del TMEC, que cada día conforme la crisis se agudiza suben de tono y de presión.

Sálvese quien pueda

América Latina con un 8.4% de la población mundial concentra el 28% de las muertes por Covid 19 en todo el mundo, siendo con ello la región más golpeada por la pandemia; el PIB continental ha caído un 7.7% y del 2019 a la fecha se han sumado 30 millones más de oprimidos a la pobreza. Estos datos son la base material de los procesos revolucionarios que estamos viviendo, con Chile a la cabeza.  

La crisis económica y social han agudizado las tensiones entre las burguesías de la región, del cómo tratar y dar respuesta económica a la crisis o que política sanitaria tomar frente a la pandemia. En este contexto México llama a la Cumbre, para buscar otros apoyos en la región ante los soplos de crisis de su mayor socio en todos los terrenos, por otro lado, los diversos países están también a su vez restructurando sus alianzas y tentando el terreno ante la reorganización de fuerzas mundiales ante la crisis inter imperialista que está afectando a todo el mundo.  

La crisis está siendo ya una pesadilla y se profundizara, no hay solución dentro de este sistema, los datos y el desplome de las locomotoras de la región (Brasil y Argentina) lo confirman, pero los planes y la actitud de la burguesía regional, con EEUU a la cabeza, en nada han cambiado: su prioridad es preservar los intereses del gran capital y a partir de ahí sálvese quien pueda, pero que la cuenta la pague la clase obrera y las futuras generaciones.

Si bien AMLO siempre ha alzado un discurso de retomar luchas y personajes de la lucha de los oprimidos este giro a Latinoamérica y retomar a José Martí no son una marca personal únicamente, es una necesidad demagógica que tiene ahora para hacerse de un apoyo y respaldo. Por otro lado, para Marcelo Ebrard y una parte de la clase dominante la solidaridad, hermandad, cooperación y ayuda entre pueblos de la región es un reacomodo de sus aliados económicos y políticos ante la imperiosa crisis.

Está claro que Marcelo y compañía ven sombrío su futuro con su relación con Estados Unidos ante su crisis y su pérdida de terreno como potencia, la burguesía es muy pragmática y están apostando huevos en todas las canastas por eso el reforzamiento de otros lazos políticos y comerciales más allá del Imperialismo yanqui, pero a su vez conservan una relación estrecha con él. 

Los ejes centrales de esta reunión fueron: las vacunas, la recuperación económica tras la pandemia y buscar ser menos dependientes de otras regiones en lo que toca a medicamentos y fármacos contra la covid-19. Refirió que lo que se busca es la cooperación para el desarrollo y destacó el apoyo mutuo en la pandemia por COVID-19 y en desastres naturales.

Sin embargo, en el marco del capitalismo actual  ¡Esto no es posible!

El Imperialismo norteamericano no es nuestro amigo ni nuestro hermano

Uno de los temas centrales de la Cumbre, como siempre, es reformar, desaparecer o sustituir a la OEA. Debido a las declaraciones de AMLO donde llamó a constituir “un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto en asuntos de derechos humanos y de democracia.”

Para ello se necesitan los votos a favor de 26 de los 34 países que integran el organismo. Esta idea no es nueva, recordemos que con esta idea la CELAC fue impulsada por el expresidente de Brasil Lula en 2008 y donde Hugo Chávez también fue clave para ello, en donde el contexto de la primera oleada revolucionaria en el continente empujaba a confrontar al imperialismo. Para ese entonces auguramos que de no plantarse romper realmente con el imperialismo apoyándose en las masas para tal fin esta cumbre seria infértil.

Estas declaraciones contrastan claramente con su subordinación frente al tema migratorio donde estamos siendo claramente el muro de contención de Estado Unidos para las caravanas migrantes que se desarrollan desde Centroamérica y el Caribe. AMLO insiste en atender el problema de fondo exhortando a Biden a invertir en la región para generar desarrollo, sin embargo, a AMLO se le escapa que el único responsable de la situación tan lamentable en la región es por causa y motivos del Imperialismo.

Biden no va a crear comunidades seguras, él está ahí para continuar y profundizar la agenda del Imperialismo y de su antecesor Donald Trump, todos estos discursos de apoyo para el desarrollo y las causas de fondo de la migración son demagogia pura y sinvergüenza. Los afanados proyectos que se tienen programados no son más que un eslabón más en su batalla inter imperialista de no perder su patio trasero y aún están muy en duda su realización. Así lo demuestran las presiones que ahora mismo ya está sufriendo el gobierno electo de Xiomara Castro en Honduras. 

Desde la óptica de los cabildeos y la política tradicional se justifica la política de AMLO argumentando que, por su proximidad geográfica y dependencia económica, México no puede ni debe confrontarse con Estados Unidos. Al mismo tiempo, no puede someterse si aspira a tener el respeto y la confianza para tomar el liderazgo entre sus aliados latinoamericanos.   

Desde el punto de vista del marxismo revolucionario, las tareas de la lucha contra el imperialismo están ligadas estrechamente a la lucha por la liberación social del continente, es decir a la lucha por el socialismo. Ambas tareas se entrelazan de tal modo que una queda coja sin la otra. La idea de que se puede triunfar en la lucha contra el imperialismo, dejando en un segundo lugar u olvidando la lucha por el socialismo sólo está conduciendo a catástrofes. Y olvida que los únicos verdaderamente interesados en sacudirse el yugo del imperialismo somos los trabajadores, campesinos pobres, indígenas y demás explotados y que sólo basándose en su fuerza y organización es posible terminar con la amenaza imperialista y sobre todo con sus agentes en suelo latinoamericano: la burguesía nacional de todos los países.  

El desprestigio consiente del socialismo por parte del Imperialismo

Reuniones como las CELAC les viene bien a regímenes como el de Nicolás Maduro y como el de Miguel Díaz – Canel. Porque se revisten de solidaridad y apoyo, sin embargo, este apoyo es hacia las masas de esos países que han protagonizado movimientos de vanguardia contra el Imperialismo por tanto es deber no encubrir las políticas burocráticas, anti obreras y pro-capitalistas de la casta burocrática enquistada en ambos territorios. Apoyamos las conquistas de la revolución y procesos de lucha que se están dando en esos territorios y que ahora incluye deshacerse de la burocracia, la burguesía nacional y defender una autentica sociedad socialista. 

Por su puesto el Imperialismo desprestigia al socialismo utilizando a Venezuela y Cuba como baluartes de pobreza, falta de democracia, violación de DDHH para arremeter contra el socialismo y quienes luchamos por él, definiéndonos como una izquierda anticuada, dogmática, violenta, burocrática y no realista. En contraste con la “izquierda realista”, inclusiva, que colabora y negocia, en pocas palabras la izquierda reformista, que solo pretenden atenuar nuestra explotación, minimizar la expoliación de nuestros territorios y repartir de la riqueza de manera más equitativa, en pocas palabras, convirtiéndose en los salvadores del sistema.

Sin embargo, el socialismo está lejos de implementarse, la propiedad de los medios de producción, de la banca, los monopolios y la tierra sigue en manos de los de siempre, la burguesía que continuamente sabotea los procesos revolucionarios y sus logros. La burguesía junto con la burocracia son el mayor peligro para la revolución bolivariana y cubana, en la medida que se mantenga el capitalismo y el estado burgués que lo sostienen subsisten todas las lacras de este, como la delincuencia, el desempleo, la falta de vivienda, la corrupción, el burocratismo y el despilfarro de recursos, que, de no terminar con el capitalismo, van a continuar sentando las bases para restar apoyo a la revolución entre los propios pueblos venezolanos y cubanos.

No podemos ignorar el contexto de lucha social que recorre todo el continente, muchas de esas luchas con abiertas constituciones de doble poder como lo vimos en Cali, Colombia. Lo que ha determinado que muchas de estas insurrecciones no concluyan en el derrocamiento por ejemplo de Duque en Colombia o Piñera en Chile es la ausencia de una dirección revolucionaria, lamentablemente todas estas maravillosas luchas las direcciones reformistas las han desviado hacia el parlamentarismo y la democracia burguesa rescatando con ello el sistema.

La hipocresía de la derecha

Por supuesto las atrocidades cometidas por la burocracia chavista y cubana y ahora también del régimen putrefacto de Daniel Ortega en Nicaragua, dan municiones al imperialismo y a sus regímenes para desacreditar las auténticas luchas presentes de los oprimidos de todo el continente.

Los derechistas Lacalle Pou y Abdo Benítez cuestionaron su "legitimidad democrática" y el "ataque sistemático a los Derechos Humanos" que se han instalado en estos países, a su vez, abogaron para fortalecer la OEA ¡Que cinismo tan grande! Si alguien ha implementado dictaduras a punta de la bota militar literal declarando una guerra contra el pueblo latinoamericano ha sido ¡el imperialismo!, si alguien viola nuestros derechos y democracia a través de la OEA es el imperialismo y sus secuaces, si alguien expolia nuestras comunidades y nos deja viviendo en la miseria absoluta es ¡el imperialismo!

Declaran esto como si en EEUU se respirará plenas libertades y democracia, los últimos años hemos visto como se ha desboronado el cuento del sueño americano. Las movilizaciones de masas detonadas por el asesinato de George Floyd dejaron al desnudo la verdadera cara del imperialismo incluso en su mismo territorio, estos sectores proimperialistas que defienden a EEU y su injerencia lo hacen con una cara dura, porque saben que si no lo hacen se les va en ello sus intereses y negocios.     

Es por ello por lo que la política de concesiones con gobiernos reaccionarios, lejos de fortalecer la hermandad en Latinoamérica frente a la intervención imperialista, la debilita, porque le permite al imperialismo reorganizarse, agruparse y tomar aliento para una nueva ofensiva.

Lo mismo sucede con otros, todos ellos gobernantes de la derecha, que llevan políticas de represión, privatización y miseria en sus respectivos países y si se acercan a la CELAC para dotarse de legitimidad frente a los trabajadores. Por esto este tipo de cumbres contribuye a confundir a las masas y trabajadores de toda América Latina.

La autodeterminación de los pueblos y la no injerencia AMLO los utiliza como comodín para no tomar una posición de clara, contundente y revolucionaria con respecto a las luchas de los oprimidos en el continente. No se posiciona decididamente frente a la represión sufrida por las y los trabajadores en Chile, Bolivia y Colombia, no llama castigar a Piñera, Áñez o Duque ante los crímenes que han cometido contra el pueblo.

Sin embargo, diplomática y demagógicamente da asilo a Evo Morales, se propone de sede del dialogo entre el gobierno de Maduro y la oposición, su oposición al nuevo director de la OEA, etc. 

AMLO lo ha declarado tácitamente: “No tenemos problema con ningún gobierno”, pero nos preguntamos ¿Esto ayuda a los pueblos que ahora mismo están luchando? Todo lo contrario, la política de evasión e indecisión solo beneficia a los enemigos de los pueblos. La política de demagogia internacional del gobierno de 4T es solo continuidad de la política local, reiteramos, no se puede gobernar para dos amos, la política de colaboración de clases solo lleva al fracaso y al aplastamiento del pueblo. La historia reciente de AL lo demuestra.   

El ejemplo de la Unión Europa ¿una alternativa?

AMLO también propuso imitar la Unión Europea UE, pero apegado a nuestra historia, a nuestra realidad y a nuestras identidades, sin embargo, lo que no dice es que dicho ejercicio no beneficio en nada a los oprimidos de Europa sembrando la austeridad y aplastando a pueblos como el griego.

Otro mito que se derrumbó por completo fue el de la unidad política europea y la “solidaridad” entre los distintos estados miembros, potencias como la alemana y francesa en medio de la pandemia demostraron su nulo apoyo con los pueblos que estaban siendo totalmente abatidos por la crisis sanitaria. La confianza de la población en que en el seno de la UE sus vidas y su futuro serán mejor se ha desplomado.

Si la crisis económica de 2008 supuso un punto de inflexión en la historia de la Unión Europea llevándola a una situación límite, la debacle de 2020 podría suponer su ruptura casi definitiva.

La idea de que el capitalismo europeo era “más humano” y “más social” saltó por los aires a golpe de recortes salvajes, y el llamado estado del bienestar –raquítico en muchos de los países– se demolió sin contemplaciones para salvar a la banca y los grandes capitales. Las consecuencias de todo aquello las seguimos sufriendo hoy.

“El imperialismo bueno”

Otro debate que también estuvo presente es mirar a China como el nuevo salvador, de ahí que Xi Jinping mandara un saludo a la cumbre. Esto es un grave error. Para lograr una autentica liberación necesitamos dar una batalla real contra todo tipo de imperialismo incluyendo el chino.  

China entiende por cooperación para el desarrollo su injerencia en la región al máximo y el desplazamiento de EEUU. Significa la implementación de los megaproyectos de muerte en nuestros territorios y la extracción de las materias primas a costa de lo que sea. La intervención de China en la primera etapa de este siglo en América Latina ha significado una estabilidad muy momentánea y sostenida con alfileres que para nada logro mejorar las condiciones de las masas latinoamericanas de fondo, todo lo contrario, solo hizo más ricos a los capitalistas de la región y sus burocracias, genero más expoliación, precariedad laboral, creció el saqueo y las desigualdades sociales generando las crisis presentes. Porque no distribuir el trabajo existente en todas las manos porque no expropiar la riqueza existente. China no es el camino, es solo un grillete más, pero con otro nombre.  

No es posible unificar América Latina en beneficio de los pobres y los trabajadores sobre bases capitalistas

Una gran mentira a medias es que en la medida en que se van conformando nuevos bloques comerciales, es posible que América Latina conforme el suyo gradualmente, sin terminar con el capitalismo. Esto es totalmente imposible, ya que la dependencia de la región hacia el imperialismo norteamericano y ahora chino es más que evidente.

Para que existan realmente lazos de solidaridad, cooperación, ayuda e intercambio sin avasallar se tienen que romper con este sistema y eso pasa por confrontarse con estas dos grandes potencias. Que invierten en la región no para ayudar al desarrollo sano, real y justo de las comunidades sino bajo el principio capitalista de obtención de las máximas ganancias a costa de lo que sea, aunque eso signifique destruir el planeta, desplazar a miles de sus lugares de origen o matar a los trabajadores de explotación y enfermedades laborales, eso es la cooperación para esas potencias en nuestros territorios.

Por supuesto el crecimiento latinoamericano está sujeto a los vaivenes del mercado mundial, como ha ocurrido históricamente debido al papel completamente subordinado y parásito de las burguesías nacionales plegadas a los intereses imperialistas.

La idea de una integración latinoamericana económica sobre bases capitalistas solo puede traer miseria y pobreza a las masas, que es lo que está sucediendo. Solo sobre bases socialistas, apoyándose en la lucha de masas por la liberación social, y no en acuerdos espurios y falsas promesas con gobiernos burgueses podrá avanzar América latina y llevarse a cabo el sueño de Bolívar. Cualquier otro camino conducirá al desastre o como mínimo a una gran decepción cuando nuestros supuestos nuevos amigos nos den la espalda.

¿Cuál es el mejor modo de salir de la crisis y defendernos de la intervención imperialista venga de donde venga? Apoyarse en las fuerzas de las masas movilizadas, ahí está nuestra fuerza, en la capacidad para llevar adelante transformaciones sociales profundas que cambien y mejoren la vida de millones de trabajadores, pobres oprimidos por el capitalismo y el imperialismo. Es por ello por lo que, para el imperialismo norteamericano y las burguesías nacionales, los procesos que ahora mismo se desarrollan en la región suponen un grave riesgo, en la medida que cuestione el orden social existente y la hegemonía del imperialismo.

Tenemos que incentivar la lucha de los pueblos por su liberación. Solidaridad para nosotros los trabajadores es mostrar apoyo político contundente a la lucha de los pueblos que ahora mismo se están desarrollando, solidaridad de clase. Para nosotros desarrollo significa expropiar la riqueza existente, que producimos todos los asalariados y, ponerla bajo control obrero y planificar la economía para cubrir las necesidades de la sociedad y no para la especulación y la ganancia.

La única forma de llevar acabo el sueño de Bolívar es rompiendo con la lógica de este sistema, basarse en la enorme fuerza que el pueblo ahora mismo está demostrando, tomar la banca, las empresas y sectores estratégicos, organizando al pueblo para resistir al imperialismo tanto norteamericano como chino como lo hizo ya nuestra clase en el pasado poniendo el ejemplo que es posible vencer.

Tras ya dos años de pandemia esta demostrado que bajo este sistema no hay alternativa, ahora más que nunca es socialismo o barbarie, no hay otra vía, no hay el cuento de un capitalismo humano, empático, colaborador, solidario y menos ahora mismo, las masas solo tenemos la vía de resistir y luchar por el socialismo. 


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