Hace unos días, el director de la Agencia Federal de Investigación Durante el gobierno de Vicente Fox, que posteriormente fue el secretario de seguridad durante el gobierno de Felipe Calderón, Genaro García Luna, recibió un veredicto por parte de una corte en EE. UU. que lo señalan con toda claridad como el líder de una organización criminal cobijado por el poder presidencial. Es decir, fue el capo de un cartel burocrático gubernamental para apoyar al Cartel de Sinaloa. Esto fue uno de los factores que disparó la violencia a niveles nunca vistos: al momento de la usurpación de la presidencia en 2006, los asesinatos pasaron de un poco menos de dos mil en 2005 a más de 27 mil en 2011, según datos del INEGI.

Y bajar los índices de inseguridad y el crimen, son precisamente una de las exigencias explícitas que la burguesía le hace los partidos de derecha por los que vota. Sin embargo, ellos saben para sus adentros, o por lo menos intuyen, que esa exigencia no podrá ser cumplida (y por eso construyen muros en sus colonias, cierran sus calles, contratan sicarios, mejor dicho, seguridad privada) porque es precisamente el capitalismo con la desigualdad económica y social que conlleva y que les da sus privilegios de clase, el sistema que provoca también los altos números en criminalidad y violencia.

Actualmente diversos estudios elaborados por académicos como Thomas Piketty, o por organizaciones no gubernamentales como OXFAM, demuestran lo grave que se ha vuelto la desigualdad en estos tiempos. Hoy vemos en el mundo grandes diferencias de clase dentro de los mismos países a través de los coeficientes de Gini, pero también entre países a través de la teoría del intercambio desigual. Esta teoría postula que el crecimiento económico de las "economías avanzadas" del Norte global depende de una gran apropiación neta de recursos y mano de obra del Sur global, extraída a través de las diferencias de precios en el comercio internacional. Así, el pillaje del Sur vale más de 10 billones de dólares al año, en precios del Norte, siendo el intercambio desigual uno de los principales motores del subdesarrollo.

Además, siguiendo con todas estas estadísticas de la desigualdad, según la organización no gubernamental OXFAM, desde 2020, el 1% de familias más ricas han acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada a nivel global, casi el doble que el 99 % restante[1]. Y esta desigualdad no es consecuencia sino de la propia lógica de la economía de mercado. El matemático Bruce Boghoseon, autor del artículo científico estadounidense titulado: "Is Inequality inevitable?" (¿Es inevitable la desigualdad?)[2], asegura que, sin ninguna intervención la dinámica del sistema capitalista siempre se mueve hacia la oligarquía, o sea, un número muy reducido de personas que poseen la inmensa mayoría de la riqueza. Reafirmando así, la teoría de la acumulación capitalista y el imperialismo del marxismo.

En el caso de México, siguiendo con otro informe de OXFAM sobre desigualdad en México, “A pesar de los avances en políticas sociales y laborales de este gobierno federal y en medio de diversas crisis coyunturales y estructurales, los súper ricos en México han visto crecer sus fortunas en un tercio (33%) desde el inicio de la pandemia. […] donde el 1% más rico de la población —apenas 1.2 millones de personas— concentra casi 47 de cada 100 pesos de riqueza en el país […] Mientras tanto, los niveles de pobreza en el país alcanzaron a 44 de cada 100 personas en México en 2020, mientras que casi 9 de cada 100 personas en el país se encontraban en situación de pobreza extrema hasta ese año.[3]

Otro dato que ha salido a la luz recientemente es que durante el año pasado el conjunto de bancos que opera en México obtuvo ganancias por 212 mil 16 millones de pesos, incremento de 30.9 por ciento respecto al año pasado, en un momento en que las empresas y familias resienten los efectos de la inflación y del aumento de las tasas de interés. Esto a los marxistas no debería sorprendernos, pero sí debemos seguir denunciándolo. Ya un siglo atrás, Lenin nos explicaba[4] el imperialismo como capitalismo monopolista, es decir, una fase de transición caracterizada por monopolios y cárteles (los cárteles, para Lenin, son una asociación cooperativa de productores que trabajan juntos para mantener los precios altos y eliminar la competencia del mercado de forma mutuamente beneficiosa, muy interesante que hoy se denomine exclusivamente así a grupos del crimen organizado que trafican drogas ilegales); por el nuevo papel de los bancos como monopolistas del capital financiero; y por una nueva política colonial centrada en la lucha por las materias primas y la exportación de capital (la teoría actual de intercambio desigual). Ya lo decía el dramaturgo marxista Bertolt Brecht “el robo de bancos es una iniciativa de aficionados. Los verdaderos profesionales constituyen un banco”.

Volviendo al tema del vínculo entre violencia y desigualdad económica, a principios de este siglo, un psiquiatra estadounidense e investigador de Harvard, James Gilligan, uno de los mayores expertos en las causas de la violencia, afirmó explícitamente que lo mejor que se puede hacer para aliviar la violencia en el planeta es reducir la desigualdad económica[5]. Thomas Piketty y OXFAM aseguran que para acabar con la desigualdad hay que imponer tasas impositivas más altas a los multimillonarios. Nosotros los marxistas pensamos que eso no es suficiente, y basándonos en El Manifiesto Comunista y El Capital, que nos demuestra la violencia entre clases inherente al capitalismo, planteamos un cambio de sistema al socialismo y al comunismo, un sistema que centra en la distribución equitativa de los beneficios mediante la eliminación del derecho individual a poseer los medios de producción. En otras palabras, la propiedad se distribuye equitativamente entre los miembros de la sociedad.

 

[1] https://oxfammexico.org/wp-content/uploads/2023/01/La-ley-del-mas-rico.pdf

[2] https://www.scientificamerican.com/article/is-inequality-inevitable/

[3] https://oxfammexico.org/wp-content/uploads/2023/01/Quien-paga-la-cuenta-2.pdf

[4] Vladimir Ilyich Lenin, “Imperialismo, la fase superior del capitalismo”, 1916.

[5] https://www.psychalive.org/a-new-approach-to-violence-treatment-an-interview-with-dr-james-gilligan/


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