escrito por Militante jueves, 06 de marzo de 2008 El presente documento fue escrito en noviembre del 2007 para ser debatido ampliamente a partir de ese mes por el conjunto de la Tendencia Marxista Militante, sección mexicana de la Corriente Marxista Internacional, y ser finalmente aprobado por nuestro XIII Congreso Nacional desarrollado los pasados 22, 23 y 24 de febrero. En el exponemos nuestro punto de vista respecto a la lucha de clase en nuestro país y sus perspectivas. Dada la amplitud de este documento, lo ponemos a disposición de nuestros lectores por partes, siendo esta la primera. Introducción En los últimos años hemos venido destacando la enorme inestabilidad que existe a nivel mundial en todos los aspectos: en la economía, en las relaciones internacionales, en la política, y en las relaciones entre las clases. Guerras, terrorismo, enfermedades y calamidades naturales como resultado de la depredación extrema de los recursos naturales y de la contaminación del planeta, etc. es lo mejor que el capitalismo, en la primera década del siglo XXI, puede ofrecer a la humanidad. La idea de que “algo va mal” en la sociedad está sacudiendo la conciencia de millones de personas en todo el mundo, entre las masas oprimidas y entre los sectores honestos de la intelectualidad. Este malestar social ha tomado cuerpo y carne en las enormes movilizaciones de masas que hemos presenciado en una gran cantidad de países y continentes. Lo vimos en las primeras revueltas “anti-globalización” de la juventud en los EEUU y Europa, en las decenas de millones de personas que salieron a las calles de todo el mundo para protestar contra la intervención imperialista en Irak, en las huelgas generales y las protestas obreras masivas en Europa contra la liquidación de las viejas conquistas del “Estado del Bienestar”, en la movilización extraordinaria de millones de trabajadores inmigrantes ilegales en los EEUU el año pasado, y en el fermento revolucionario que sacude América Latina desde el comienzo de este siglo. Si alguno de estos acontecimientos hubiera tenido lugar en un país o en dos, habría podido justificarse por motivos casuales o locales, pero cuando vemos repetirse el mismo fenómeno en gran cantidad de países y continentes al mismo tiempo, ya no podemos hablar de una casualidad sino de una tendencia general que marca el ingreso a una etapa tormentosa de la lucha de clases a nivel mundial, como expresión de la crisis orgánica del sistema capitalista en su fase de declive senil. La economía mundial Lenin explicaba que la política es economía concentrada. Hay una inestabilidad general que se transmite regularmente al mercado de valores de todos los países (las Bolsas), como hemos comprobado con el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos a comienzos de agosto. Para conjurar el peligro de la recesión, en el mes de agosto los bancos centrales de Europa, EEUU, Japón, Canadá y Australia inyectaron cerca de 500 mil millones de dólares en el sistema financiero para evitar la quiebra de bancos privados y otras entidades de crédito ante el impago de los créditos hipotecarios. Simultáneamente, las bolsas de todo el mundo se desplomaron durante semanas. La cuestión central es que aquellos factores que tuvieron un efecto en prolongar el boom no han resuelto las contradicciones básicas del capitalismo. Y ahora se han convertido en su contrario. En EEUU y Europa los tipos de interés descendieron a niveles históricos en los últimos 15 años, lo que estimuló una borrachera de préstamos de todo tipo, engordando una especulación gigantesca con el boom inmobiliario. Pero desde hace un año y medio los tipos de interés están subiendo, elevando el costo de los créditos y reduciendo el consumo de las familias, lo que incrementó la cartera vencida. Ahora los bancos reducirán sus préstamos lo que afectará negativamente a la inversión reduciendo la actividad económica, el consumo y el empleo. Entre los economistas reina el pesimismo y la confusión. Están hablando simultáneamente sobre el peligro de deflación (hundimiento de los precios y de las ganancias e inversiones empresariales), y sobre el peligro de inflación (suba de precios que incrementa los costos de producción, se come los beneficios y reduce el poder adquisitivo de las masas) Aunque una recesión en EEUU es inevitable, no se puede fijar un plazo exacto. Sólo nos basta fijar las tendencias generales del proceso. Lo que es cierto es que la economía norteamericana venía frenando su crecimiento. En el primer trimestre, el PBI de EEUU sólo creció un miserable 0,3%. Y el estallido de la burbuja inmobiliaria podría provocar el empujón que falta para precipitarla a la crisis. En los últimos 20 años no hubo crisis severas (fueron más bien suaves), debido al auge económico prolongado que experimentó el sudeste asiático y China, que actuaron como un mercado importante para las mercancías de las potencias imperialistas. Pero esta vez no va a ser el caso. En la economía, el pasado no es una guía para el futuro. Ahora China se ha convertido en una potencia industrial importante, y no sólo recibe mercancías sino que, en mayor medida aún, está inundando con sus mercancías baratas el mercado mundial. EEUU sigue siendo la principal economía mundial, pese a que su industria está en declive. Alemania y China superaron a los EEUU como los principales países exportadores del mundo. China produce más autos que EEUU y Toyota superó a General Motors como principal fabricante de autos en el mundo. Más importante aún, China está creciendo tres veces más rápido que los EEUU. Estos datos han conducido a muchos economistas a predecir que los EEUU serán superados por China como potencia económica. Pero tales predicciones carecen de una base científica. Las mismas cosas se decían de Japón antes de que su economía colapsara y tardara 15 años en recuperarse. Por lo tanto, reiteramos la imposibilidad de que China pueda jugar el papel de motor principal en la economía mundial, dada su enorme dependencia del mercado mundial y la imposibilidad de su mercado interno por sustituirlo. La masiva inversión en la industria china produce una cantidad espectacular de mercancías que no pueden ser absorbidas por el mercado chino (aunque éste también se está expandiendo rápidamente) China se está dirigiendo a una crisis clásica de sobreproducción de mercancías que se expresará en el próximo periodo. Otro factor que desvanecerá las falsas ilusiones de la burocracia y la burguesía china, por convertirla en una súper potencia será la entrada en escena de las masas trabajadoras, que pondrán un freno decisivo a esta orgía de sobreexplotación que pesa sobre sus espaldas, haciendo saltar en mil pedazos la posibilidad de erigir a China como la economía capitalista mas desarrollada. En el momento actual China es el único país que está desarrollando realmente las fuerzas productivas, lo que está fortaleciendo al poderoso proletariado chino. Una recesión en los EEUU –o incluso una desaceleración económica prolongada– precipitará una depresión económica en China que tendrá consecuencias serias en Asia y a una escala mundial. Por eso es falso, como afirman muchos economistas, que la recesión en EEUU tendría una influencia menor en la economía mundial. El argumento de que Europa, China y Japón pueden impedir una recesión mundial no se sostiene. China depende de la venta de sus mercancías en EEUU, y toda Asia depende de China. Toda la economía mundial depende del consumo de EEUU. El crecimiento de Japón es pequeño y el Estado está lleno de deudas, y Europa lleva años con un boom económico raquítico. Nunca fue tan interdependiente la economía mundial; y a su vez es muy frágil. Por eso están tan nerviosos. Cualquier acontecimiento puede desatar la crisis. Comenzando por el uso indiscriminado del crédito. EEUU es líder mundial en todo tipo de deudas. Las familias están endeudadas, igual que las empresas y el Estado. El financiamiento de estas deudas depende del capital extranjero, del ingreso de divisas del exterior, porque la economía norteamericana no tiene los recursos suficientes para otorgar tanta cantidad de préstamos. Pero eso no puede continuar indefinidamente. Estas divisas del exterior fueron atraídas por el elevado valor del dólar. Pero el dólar lleva cerca de dos años bajando, porque EEUU necesita competir con China abaratando sus exportaciones. En un momento dado los inversores extranjeros dirán que no merece la pena seguir invirtiendo en dólares porque les dejan ganancias menores. Y una salida masiva de divisas de la economía norteamericana hundirá a los EEUU en una crisis muy profunda porque no tendrá dinero suficiente para seguir otorgando préstamos. Todos los factores para una recesión severa están presentes. Debido a todas las distorsiones introducidas en la economía, no sólo debidas a sus leyes inherentes sino también a la irresponsabilidad del gobierno de EEUU, que se lanzó a recortar impuestos a los ricos y a incrementar los gastos militares, endeudando al Estado como nunca antes en la historia. La causa última de la crisis económica es la sobreproducción de mercancías y no, como argumentan algunos economistas, la tendencia a la caída del beneficio capitalista. De hecho, los beneficios capitalistas están aumentando, y descendiendo la parte de la renta destinada a los salarios. El capitalismo tiene medidas para contrarrestar la tendencia a la caída de los beneficios. Por ejemplo, incrementando el comercio mundial y la división internacional del trabajo. La incorporación de China, India, Rusia y Europa del Este al mercado mundial ha tenido un efecto indudable en la extensión del mercado, por eso el capitalismo no ha tenido una recesión severa en los últimos 20 años. Otra consecuencia de la presencia mayor de estos países en la economía mundial fue el haber aportado una masa enorme de asalariados en la producción de mercancías que ha tenido el efecto, a su vez, de presionar a la baja los salarios en todas partes. Este estancamiento en los salarios a nivel mundial, se vio compensado hasta ahora con una baja inflación. Pero eso está cambiando debido al incremento de los precios de los alimentos y del petróleo, por las demandas de China a India y el incremento en la producción de biocombustibles. Esto atizará la lucha de clases en un país tras otro. Un factor que contrarresta la caída de los beneficios es la sobreexplotación de los trabajadores. Este factor es el más importante a considerar para nuestras perspectivas. Hay luchas y huelgas generales en todas partes. Hubo una huelga general en Canadá. En los últimos años hubo luchas muy importantes en Europa. Ahora hubo luchas masivas en Perú, Chile y Sudáfrica. En Nigeria también hubo oleada de huelgas y en Egipto, donde emergió la lucha obrera. En Israel también hubo una huelga general del sector público. Esta crisis no se podrá resolver por métodos keynesianos; es decir, por medio del endeudamiento del Estado. EEUU no podrá hacerlo porque ya tiene una deuda histórica. La guerra de Irak le está costando 2.000 millones de dólares semanales. Por eso, los demócratas y también los republicanos quieren finalizar la guerra. También les pesa el gasto en salud, que se recorta día a día. Todo esto se está traduciendo en un malestar muy grande de la sociedad norteamericana. La gente está cansada de Bush, cuyo índice de popularidad ha caído muy bajo. Este malestar se expresa en el rechazo masivo a la guerra y a la ocupación de Irak, en las protestas por la situación lamentable del sistema de salud, y en las protestas de los trabajadores inmigrantes. El proceso molecular de toma de conciencia de las masas norteamericanas se está desarrollando. El punto fundamental es que el boom se sustenta en la superexplotación de las masas con un aumento obsceno de la desigualdad en todas partes. La brecha entre ricos y pobres aumentó 4 veces en la última década, según un informe de Amnistía Internacional. En Europa hay un boom débil desde hace años, pero no resuelve los problemas. En todos los países los gobiernos están llevando a cabo programas de ajuste contra los desempleados, contra las jubilaciones, contra la salud y la educación. La idea de que la Unión Europea capitalista era una alternativa a los EEUU y Japón está llegando a sus límites. Enfrentados a sus contradicciones nacionales, cada país pone por delante sus propios intereses antes que los del conjunto. El descontento de las masas en Europa y otras partes está aumentando. El problema es que no encuentra un vehículo donde expresarse, ante la bancarrota del reformismo y del estalinismo. En las últimas décadas no ha habido ninguna reforma seria a favor de las masas. Sólo tenemos contrarreformas o pequeñas migajas. Este es el período de la crisis del reformismo. Por eso los reformistas (los partidos socialistas y ex-comunistas) son derrotados electoralmente en casi todos los países de Europa. En general, en Europa vemos gobiernos débiles, que ganan elecciones con mayorías precarias o que se sostienen a través de gobiernos de coalición entre partidos burgueses y reformistas, como es el caso de Alemania y, ahora, el de Italia. La cosa más importante en la que debemos insistir es en la enorme interdependencia de todos los acontecimientos a escala mundial. Es imposible comprender las perspectivas para cada país individual sin enmarcarlo en un contexto más amplio. Los marxistas no somos deterministas económicos, sino materialistas dialécticos. El ciclo económico capitalista es importante, pero no agota ni da respuestas acabadas a temas tan importantes como la conciencia de clase o las perspectivas revolucionarias. Los factores políticos también tienen su importancia. Por ejemplo, los efectos de la inestabilidad en Medio Oriente y las invasiones de Afganistán e Irak, han tenido un gran impacto político. En Italia, la primera crisis del gobierno Prodi fue producida por el rechazo del Senado a mantener las tropas italianas en Afganistán. En España, la caída del gobierno derechista del Partido Popular en el 2004 fue una consecuencia directa del atentado terrorista de Al Qaeda en Madrid, que dejó 200 muertos. También en los EEUU la ocupación de Irak ha conducido a una aguda crisis política. En la zona opuesta del planeta, Pakistán ha sido totalmente desestabilizada por la ocupación imperialista de Afganistán. Otro aspecto que también ha sido afectado por la inestabilidad ha sido las relaciones internacionales. Antes, con la existencia de la antigua URSS había un equilibrio. Pero con su desaparición todo cambió. EEUU se convirtió en la única superpotencia cambiando todo el escenario mundial. EEUU llegó a las fronteras de Rusia convirtiendo en países satélites los antiguos países estalinistas del este de Europa y de Asia Central que antes estaban bajo la órbita de la URSS estalinista, y ha instalado en ellos bases militares. Pero Rusia ya está perdiendo la paciencia. Por eso reaccionó frente al anuncio de EEUU de instalar un escudo antimisiles en estos países, dirigido contra Rusia. Rusia se está rearmando para afirmarse como potencia imperialista regional, y está buscando aliados en China e Irán. Lo mismo están intentando hacer China en el Pacífico, e Irán en Medio Oriente. La lucha por el control de las fuentes de materias primas no se detiene. Además de África, Asia y América Latina, ahora las superpotencias iniciaron la disputa por el control de los polos árticos en su búsqueda irrefrenable de petróleo y minerales, lo que atizará aún más la inestabilidad internacional. América Latina Latinoamérica sigue estando en la primera línea al frente de la revolución mundial. Las débiles burguesías latinoamericanas y la opresión imperialista no pueden estabilizar la situación. La continuidad del capitalismo significa más opresión, explotación y atraso a todos los niveles. El “boom” económico de los últimos años, estimulado por el alza del precio de las materias primas, no ha tenido un efecto significativo en las condiciones de vida de las masas Según el Banco Mundial, para que América Latina alcance el nivel de infraestructuras de Corea del Sur (uno de los países más desarrollados del Sudeste asiático) debería invertir $US 100 mil millones anuales durante 20 años. La burguesía latinoamericana no lo puede hacer, porque este dinero es el que se destina cada año para el pago de la deuda externa a las potencias imperialistas. Sólo en una economía socialista planificada, a través de una federación socialista de todo el continente, se podrían solucionar los problemas de infraestructura, pobreza, empleo, salud y educación. Los intentos de las burguesías latinoamericanas de recrear bloques económicos para competir con sus hermanos mayores de EEUU, Europa, Japón y China están condenados al fracaso, como lo demuestra la crisis del MERCOSUR, que está desgarrado por sus contradicciones internas y los intereses nacionales de cada país miembro. Argentina le ha impuesto a Brasil cuotas de importación y subidas de aranceles en casi todos los rubros: autopartes, calzado, textil, electrodomésticos, etc. Uruguay y Paraguay se quejan de que no ganan nada dentro del MERCOSUR y amenazan con salirse y firmar acuerdos comerciales con EEUU. La burguesía de San Paulo se queja de que el MERCOSUR es un bloque muy restrictivo para sus negocios y también defiende la firma de acuerdos comerciales con EEUU y Europa. Allá donde la burguesía ha fracasado sólo la clase obrera, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y demás capas oprimidas de la población, puede encontrar una salida. Los acontecimientos que vemos desarrollarse en nuestro continente no son más que las primeras etapas de esta búsqueda de las masas oprimidas por sacudirse la opresión capitalista e imperialista y encontrar una salida. Venezuela En el pasado, EEUU hubieran intervenido militarmente en Venezuela y en otras partes. Pero ahora es imposible. El fracaso de la aventura imperialista en Irak se lo impide. Por eso recurren a presiones diplomáticas e intrigas, sobre todo dentro del movimiento bolivariano, pero también con sus gobiernos “amigos” en la zona. No deja de ser significativo que ahora EEUU esté estrechando sus relaciones con Brasil e incluso hablando de la posibilidad de que este país tenga un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Los imperialistas comprenden lo que nosotros comprendemos: hay un proceso revolucionario en Venezuela, y las masas se están moviendo para cambiar la sociedad. Hace años, todos los políticos progresistas eran considerados “comunistas” por Washington, pero ahora el imperialismo norteamericano necesita tratar con los progresistas “buenos” como Lula, Kirchner, Bachelet o Tabaré, para aislar a Chávez. Este fue el objetivo de la gira de Bush a Latinoamérica y el intento de firmar acuerdos comerciales bilaterales con Brasil, Uruguay y otros países de la región. Las revoluciones no respetan fronteras y el fermento revolucionario se ha extendido a países como Ecuador, Bolivia, etc. Por eso intentan aislar a Venezuela. El imperialismo de EEUU no puede tolerar la revolución venezolana. Pero como ocurrió con Cuba, el imperialismo de EEUU podría empujar a Chávez más allá de los límites del capitalismo. Si eso ocurriera, sus efectos se sentirían en todo el continente y más allá. Eso es lo que explica la campaña de histeria alrededor del tema de RCTV. Los imperialistas quieren mantener la presión sobre Chávez para detener la revolución. Se están basando en el ala derecha de los dirigentes bolivarianos y en la burocracia contrarrevolucionaria. Pero los trabajadores y campesinos están presionando desde abajo. El resultado de esta lucha determinará el destino de la revolución, en un sentido o en el otro. Hay un sabotaje a la economía venezolana. Hay escasez de productos básicos y una inflación del 19%. Las masas son leales a la revolución pero no van a aceptar esta situación indefinidamente. Más pronto o más tarde la situación llegará a un punto decisivo. Chávez ha dado pasos adelante importantes pero está dudando en cuestiones fundamentales, como el ejército, donde se opone a la afiliación de los soldados y oficiales al PSUV, lo cual es un grave error. Por eso, el resultado de la revolución no está todavía claro. Es indudable que después de las elecciones de diciembre del 2006 la revolución dio un giro a la izquierda. Se inició un programa parcial de nacionalizaciones con la compra de los activos de algunas compañías que habían sido privatizadas, se aseguró la mayoría estatal en la producción de petróleo, se levantó la concesión al canal privado de TV golpista, RCTV, se lanzó el PSUV y se planteó un cambio constitucional que incorpora algunas reformas avanzadas. Pero justo cuando se necesita concretar en hechos algunas de las medidas planteadas, Chávez vacila: un día se declara comunista y otro dice que no es marxista, e insiste en que el socialismo es compatible con la propiedad privada. Por otro lado, mantiene su insistencia en denunciar a aquellos que dentro del movimiento bolivariano quieren llegar a acuerdos con la oposición burguesa o quieren retrasar la reforma constitucional. De cualquier modo, lo que Chávez haga no va a depender de su voluntad, sino de la dinámica de la revolución y la contrarrevolución. No olvidemos que Fidel y el Che también decían que no eran comunistas y que no luchaban por el socialismo, pero el acoso de EEUU los empujó a expropiar a la burguesía y las multinacionales en Cuba. Lo que sí es cierto es que estas vacilaciones y declaraciones de Chávez crean confusión en las capas más avanzadas. El punto clave para nosotros es construir nuestras fuerzas y emerger como un punto de referencia. Si hay que señalar una responsabilidad principal por la lentitud de la revolución venezolana está en la dirección de la central sindical, la UNT, tanto en su ala reformista como en su ala izquierda. El ala izquierda, controlada por los sectarios de la Ccura, de Orlando Chirinos, tiene una responsabilidad mayor porque es el ala mayoritaria en la UNT. No han tomado ninguna iniciativa para impulsar la revolución hacia delante. No han organizado tomas de fábricas, no han organizado milicias obreras y exigido armas al gobierno, no han establecido comités obreros que exijan el control obrero en las fábricas donde están presentes, etc. Sólo les preocupa controlar la UNT por arriba. Por esta razón, no está claro que la UNT juegue un papel clave en la revolución. No estaría descartado que los embriones de poder obrero y popular se establezcan a través de las células del PSUV en las fábricas y en los barrios. El nuevo factor a tener en cuenta es el surgimiento del PSUV, que tiene 5,6 millones de inscritos y 2 millones de militantes efectivos. Será en esta organización de masas donde se disputará la lucha entre revolución y contrarrevolución dentro del movimiento bolivariano porque en el PSUV están los elementos más conscientes de las masas, además de la burocracia. Debemos seguir atentamente el desarrollo concreto de la revolución a través de todas sus etapas, debemos tomar en cuenta todos los hechos y datos, los marxistas deben participar activamente en todos los debates y jugar un papel dirigente en el establecimiento del nuevo partido socialista, el PSUV. El proceso de la revolución latinoamericana El proceso de la revolución socialista latinoamericana será prolongado. Como en México, Venezuela, y en todas partes, la burguesía no es suficientemente fuerte para aplastar el movimiento revolucionario, pero los trabajadores no pueden tomar el poder por el problema de la dirección. Esto explica la naturaleza prolongada del proceso. Pero más pronto que tarde esto debe solucionarse en un sentido o en el otro. Los imperialistas comprenden lo que nosotros comprendemos. Ellos saben que la actual correlación de fuerzas inestable no se puede mantener. Y están preparándose. Por otro lado no podemos negar la importancia de los acontecimientos en Pakistán, que si bien es cierto tendrán que pasar por su propio proceso de maduración, la posibilidad de la toma del poder por parte de The Strugle, la sección en ese país de la Corriente Marxista Internacional (CMI) es una posibilidad muy seria, que al igual que lo hizo Venezuela pero de forma mucho más firme, podrá acelerar los acontecimientos revolucionarios, primero a escala regional y después a nivel mundial. Esto no niega en absoluto que la ausencia de un factor subjetivo fuerte en AL, retrace los procesos hacia la revolución socialista, sin embargo, los acontecimientos revolucionarios también se sucederán con mayor violencia y energía en la medida en que se pueda cumplir esta perspectiva, que repetimos no será inmediata, pero es absolutamente posible. Los marxistas debemos basarnos en los hechos fundamentales, y no en éste o aquél hecho accidental. No existen esquemas que lo expliquen todo. Debemos partir del mundo tal como es y de la lucha de clases y del movimiento obrero tal cual es. Tenemos que aproximarnos a las cosas dialécticamente. Tenemos que ver las cosas cómo son, cómo fueron, e intentar prever cómo se desarrollarán. La lucha de clases tiene un cierto ritmo. Las treguas en la lucha de clases son inevitables. No podemos ser empíricos. Existen muchas analogías entre la lucha de clases y las guerras. Las guerras no consisten en batallas permanentes. Las batallas son la excepción y en medio de ellas hay períodos largos de inactividad. Tales períodos deben ser utilizados para limpiar las armas, cavar trincheras, instruirse y reclutar fuerzas nuevas. Todo ello con el objetivo de preparar la próxima batalla, que vendrá más pronto de lo que imaginamos. Debemos razonar como buenos soldados. Debemos utilizar las pausas de la lucha de clases para construir nuestras fuerzas y perfeccionar nuestra organización. Los trabajadores no siempre están preparados para luchar, es verdad. Pero tomemos el caso de Bolivia, donde la clase obrera protagonizó dos huelgas generales insurreccionales y derribó dos gobiernos en el espacio de 18 meses ¿Qué más se le puede pedir a la clase obrera? El fracaso en la toma del poder no fue debido al bajo nivel de conciencia de las masas, sino a la ausencia de una dirección revolucionaria. En todos los países la situación puede cambiar muy rápidamente. Debemos estar preparados para que no seamos tomados por sorpresa. Cualquier acontecimiento trivial puede provocar un movimiento que nos tome desprevenidos. Bajo ciertas condiciones, los elementos más atrasados pueden convertirse en los más combativos, como conocemos por la dialéctica y la historia. La revolución rusa de 1905 comenzó con una marcha pacífica de obreros que llevaban imágenes del zar e íconos religiosos, y estaban dirigidos por un sacerdote. Los marxistas eran una pequeña minoría y estaban completamente aislados de las masas. Luego se produjo la masacre del 9 de enero y la conciencia de las masas se transformó en 24 horas. ¿Qué lección podemos sacar de la revolución venezolana? ¿Cómo se puede explicar la rápida subida de Chávez al poder? No se puede explicar por sus poderes mágicos. El proceso de descontento ya estaba presente entre las masas, pero no encontraba un vehículo a través del cual pudiera expresarse. Una vez que encontró un medio de expresión, inundó las calles en un movimiento imparable que ha durado cerca de 10 años. Es realmente sorprendente que un movimiento revolucionario dure tanto tiempo. Las elecciones de diciembre del 2006 mostraron un apoyo del 63% de la población a Chávez, después de 9 años de iniciado el proceso ¡Esto muestra una elevada conciencia revolucionaria por parte de las masas! La conciencia de clase no viene medida solamente por las huelgas. Si los trabajadores son bloqueados en el frente industrial buscarán una salida en el frente político, y viceversa. Pero se moverán sólo a través de sus organizaciones tradicionales de masas, porque las masas no se interesan por los grupos pequeños, incluso si tienen ideas correctas, que nunca es el caso de los grupos sectarios. En el período turbulento que se está abriendo veremos grandes crisis en las organizaciones tradicionales de masas en una cierta etapa y si los marxistas han sido capaces de construir fuertes organizaciones de cuadros en su interior, todo estará preparado para el surgimiento de tendencias marxistas revolucionarias de masas que estarán en condiciones de dirigir a la clase obrera a la toma del poder. La revolución en México México vive uno de los episodios más importantes en su historia moderna de la lucha de clases. En el último periodo hemos visto a millones de seres humanos rompiendo la rutina y entrando en la escena política tratando de tomar el control de sus vidas en sus manos. El proceso iniciado tras el fraude electoral del 2 de julio significó un cambio total de la situación en nuestro país: la obstinación del régimen para imponer a toda costa a Felipe Calderón en la silla presidencial se transformó en la gota que colmó el vaso y sacó a la superficie todo el odio acumulado por años entre las masas obreras y campesinas. Los acontecimientos desarrollados a partir de la lucha contra el fraude electoral y los desatados tras el movimiento del magisterio oaxaqueño y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), son resultado de las contradicciones exacerbadas a lo largo de dos décadas y media de recortes y ajustes salvajes a los niveles de vida de los trabajadores del campo y la ciudad. Años en los que la burguesía nacional e imperialista estrujó al máximo a las masas trabajadoras. Para las masas trabajadoras todo ello ha significado una tragedia. Para tratar de compensar las pérdidas, la burguesía le ha hecho pagar a la clase trabajadora los efectos de la crisis. Los salarios reales de hoy en día tienen una capacidad de compara equivalente a la que poseían en 1980. ¡Nuestro salario ha sufrido un retroceso de 27 años! Para la burguesía la clave para lograr más beneficios ha sido reducir los costes de producción, y el ataque a los salarios ha sido un medio muy importante para lograrlo, pero no el único. También otra vía ha sido la precarización masiva del empleo, hoy son aproximadamente 20 millones los trabajadores que laboran sin ninguna clase de prestación laboral. En el mismo tenor se encuentran los contratos colectivos de trabajo, los cuales han sido mutilados o de plano, muchos otros, destruidos. Bajo la condición de atacar los niveles de vida y de trabajo, la burguesía ha podido sortear la tendencia hacia la baja de la economía. Incluso, la combinación de la reducción de los costes de producción con la apertura comercial gracias al Tratado de Libre Comercio (TLC) le dio a los "peces gordos" de la burguesía un tanque de oxígeno por medio de las exportaciones, transformándose estas en el sector más dinámico de la economía. Con Fox se aplicó la misma receta, pero además empeoraron las cosas producto de un mayor estancamiento económico. Bajo este contexto las masas han sido empujadas por millones a la pobreza. A pesar de que las cifras oficiales reconocen sólo a unos 50 millones de personas en esta condición (cantidad que por sí misma ya es escandalosa) otros analistas hablan de 60 e incluso 70 millones de pobres en México. Pero no todos han perdido, algunos, muy pocos, han salido ganado bastantes. Tan sólo, por mencionar un ejemplo, el 0.15% de la población total del país posee activos en la Bolsa de Valores mexicana equivalentes al 30% del Producto Interno Bruto (PIB) Durante años la burguesía pudo avanzar en esa política sin muchos obstáculos de frente, no obstante gradualmente la situación fue cambiando, y la forma en que se han desarrollado las cosas en la lucha de clases en México nuevamente le dan la razón a Trotsky quien insistió en lo que él llamó el "proceso molecular de la revolución". Es decir, los trabajadores aparentemente resisten pasivamente los ataques; pero debajo de la superficie se están acumulando fuertes tensiones y odio hacia el sistema hasta que, tarde o temprano, terminan por manifestarse. Y eso es lo que ha pasado en México, donde después de privatización tras privatización y ataques de toda índole, los trabajadores saltaron a la escena dándose como resultado un gradual pero firme proceso de recuperación del movimiento obrero, expresándose en manifestaciones de descontento cada vez más desarrolladas, especialmente por su carácter militante y de unidad en la lucha, evidenciando la disposición de los trabajadores para evitar que se les siga aplicando la misma política. De hecho la incapacidad de la burguesía para seguir gobernado como lo había venido haciendo por décadas a través del PRI, fue lo que provocó que la clase dominante le retirara el apoyo a este partido y se lo otorgara al PAN para que ocupara la presidencia de la República en el 2000 a pesar de que la economía creció durante el último año del gobierno de Zedillo en un 7%. El PRI ya estaba agotado como instrumento de dominación. Fox llegó al poder gracias al decido apoyo de los empresarios, pero también como obra del vacío generado por la política titubeante del PRD y de Cuauhtémoc Cárdenas. Con esta medida la burguesía pretendía sacarle “presión a la olla” de la tensión social y aprovechar la "luna de miel" de un sector de las masas producto de las expectativas ante el primer gobierno no priísta y sacar así las tareas pendientes dejadas por el PRI en el terreno de las contrarreformas. Pero el gusto duró poco tiempo, transformándose la miel en hiel y la borrachera de la burguesía en una fuerte resaca. De un año para otro, del 2000 al 2001, la economía cayó del 7 al 0.2% y el encanto terminó. Ante el descontento acumulado a lo largo del periodo anterior, esta recaída abrupta de la economía se transformó en un resorte que lanzó con más decisión a los trabajadores a la lucha. Así vimos como cada intento de Fox por avanzar en las funestas "reformas estructurales" fue respondido con movilizaciones. De hecho Fox concluye su mandato sin poder aplicar los ataques más añorados por la burguesía y el imperialismo, los trabajadores se encargaron de impedírselo. El hartazgo contra el régimen, además del frente sindical, encontró otro cauce por medio del frente electoral viendo en AMLO la posibilidad de una alternativa para solucionar su miseria. Las masas comenzaron a apoyarlo, sin embargo la burguesía a partir de varios trucos quiso echar atrás la popularidad de AMLO para tratar de cerrarle el paso. El primer intento fue en 2005 por medio del "desafuero". Este intento del régimen para dejar fuera de la contienda electoral del 2006 a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue respondido por los trabajadores con brutales actos de masas en todo el país, obligando a Fox a dar marcha atrás. La lucha contra el desafuero se transformó en una tremenda derrota para Fox y la burguesía y en un mayor fortalecimiento para el movimiento obrero y las posibilidades electorales de AMLO. Pero particularmente significó un importante desarrollo cualitativo para el movimiento de los trabajadores, al manifestarse este con una energía excepcional que trascendió la lucha económica, concentrándose en la lucha política. Por otra parte, los mineros también tuvieron oportunidad de demostrar su cansancio hacia los ataques. La tragedia de la mina Pasta de Conchos de febrero del 2006, en la cual murieron en un derrumbe 65 de trabajadores y tras ello, el inmediato intento del régimen de aprovechar el río revuelto para cambiar al dirigente sindical del gremio, estos factores desataron uno de los conflictos laborales más trascendentes a lo largo del gobierno de Fox. Lo realmente trascendente de la lucha miera del 2006 es que representa una promesa que anuncia la futura entrada en escena de los batallones pesados de la clase obrera. Pero también, que es otra cuestión de especial relevancia, la lucha de los mineros es un anticipo de los métodos de lucha que adquirirá el movimiento cuando estos batallones pasen a la confrontación directa con el régimen y la burguesía. En ese camino de ascenso de la lucha de los trabajadores también está el caso de Oaxaca, en donde lo que empezó como una lucha del magisterio por demandas económicas derivó en una abierta insurrección revolucionaria. Marx explicó que en ocasiones la revolución necesita el látigo de la contrarrevolución. Eso es exactamente lo que pasó en Oaxaca tras el fallido intento del 14 de junio de 2006 por parte del gobernador Ulises Ruiz para intentar aplastar violentamente al movimiento magisterial. Este acontecimiento desató la ira de los pobres oaxaqueños quienes se lanzaron abrumadoramente en apoyo del magisterio, dándose una situación de doble poder construyendo ese soviet que fue la APPO. Por otra parte, desesperada por detener el avance de los trabajadores, esta vez expresada por medio de la lucha electoral, el 2 de julio la burguesía aplicó un monumental fraude electoral contra el pueblo y contra AMLO. Lejos de obtener una respuesta tibia, con el fraude lo que Fox provocó fue el movimiento de masas más importante en la historia del país, después de la revolución de principios de siglo. Con el fraude electoral la burguesía logró su acometido imponiendo a Calderón en la silla presidencial, pero al mismo tiempo, en contra de su voluntad, de esta forma los "varones del dinero" también lograron empujar a México a la órbita del proceso revolucionario que se vive en América Latina desde hace unos años. La burguesía ya está padeciendo los efectos de su osadía al enardecer más a las masas y están pagando el costo, uno de ellos, que es de enorme trascendencia, es la instalación de un gobierno, el de Calderón, que ya antes de su entrada en funciones era el mas odiado, inestable y débil de la historia. A pesar de que Calderón se ha instalado en el poder y que la intervención de la PFP logró replegar a la APPO hasta disolver el órgano de poder en el que se había trasformado, en México y en Oaxaca no está dicha la última palabra. Lo fundamental de proceso revolucionario que ha empezado en México es que los acontecimientos de Oaxaca y los del 2 de julio sacudieron la conciencia de millones de seres humanos normales que nunca habían participado en política; hombres y mujeres que en el mejor de los casos su participación en política se limitaba al depósito de su voto en las urnas cada que había elecciones, pero que jamás asistían a una asamblea o a una movilización, y mucho menos organizaban brigadas en su barrio para agitar en torno a una lucha determinada o para organizar a sus vecinos y compañeros de trabajo para trasladarse a una concentración política. El marxismo explica que son precisamente los grandes acontecimientos los que hacen que la conciencia de las masas dé un salto y se desarrolle. Las masas oprimidas se han dado cuenta de que su acción organizada puede poner contra la pared al régimen; que a pesar del ejército y la policía, los trabajadores pueden poner en una encrucijada al gobierno y a la burguesía. Por todo esto, debemos prepararnos para luchas mas encarnizadas pues la burguesía no tiene otro camino mas que el de ir por todas en defensa de sus privilegios. Es necesario pasar a la ofensiva lanzando una táctica de unidad en la acción entre todos los sindicatos, el PRD, la APPO, el EZLN y el resto de organizaciones de lucha de los pobres, haciendo un frente común para derrotar a Calderón y a la burguesía basándonos en las movilizaciones de masas y en la huelga general. Todo esto atando nuestras demandas inmediatas con la lucha por el socialismo, es decir con una lucha que al mismo tiempo signifique arrebatarles a los banqueros y empresarios el monopolio sobre los principales medios de vida para ponerlos bajo el control democrático del proletariado, el campesinado pobre y los soldados revolucionarios.

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