¡La clave del triunfo electoral está en la movilización del proletariado bajo un programa revolucionario!

El pasado 30 de marzo iniciaron oficialmente las campañas electorales rumbo a la presidencia de la república. Con distintos actos los candidatos a la presidencia de México iniciaron un recorrido que finalizará hasta junio y que tendrá como principal objetivo convencer a la población para que esta otorgue su voto a alguno de ellos.

Para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y para las bases de los principales partidos de izquierda este arranque es el banderazo de salida para fortalecer la campaña de la izquierda. Durante más de seis años millones de personas han luchado por mantener al candidato de la izquierda dentro de la contienda y dicha tarea debe fortalecerse en estos momentos.

Al igual que la burguesía, los grandes empresarios y los magnates de los medios de comunicación lo hicieron en 2006, este año la campaña de desprestigio contra AMLO y el Morena se fortalecerá conforme avancemos en el proceso electoral.

Por nuestra parte, el Morena y las bases de los diversos partidos de izquierda (PRD, PT y Movimiento Ciudadano), debemos saber que la derecha intentará dejar a AMLO fuera de la presidencia por medio de una campaña verdaderamente sucia.

Un primer reflejo de esta campaña ya se está reflejando en las tendenciosas encuestas operadas por las grandes casas encuestadoras y que muestran una inverosímil y falsa disminución en las preferencias de la población hacia AMLO y un aumento considerable para los candidatos de los derechistas Acción Nacional y Revolucionario Institucional. A la pregunta de ¿Por quién votaría si en este momento fueran las elecciones?, según la encuestadora GEA-ISA, los resultados son 53.6% para Peña Nieto, 23.5% para Josefina Vázquez Mota y sólo un 21.3% para AMLO.

No se trata más que de un manejo de datos manipulado que busca justificar un fraude de magnitudes extraordinarias en contra del candidato de la izquierda y que pretende aumentar la “popularidad” de los  pésimos candidatos de la derecha.

El contexto de las elecciones

La carrera presidencial arranca en un México con una situación en extremo complicada. La violencia del narcotráfico afecta a prácticamente toda la población del norte y sur de la república. Más de 60 mil muertos han resultado de esta absurda guerra “en contra” de los principales cárteles de la droga, exacerbada tras la llegada de Calderón.

El desempleo está en sus peores niveles desde hace décadas. Siete millones de jóvenes no tienen acceso a la educación ni a un empleo. La energía eléctrica, la seguridad social y la vivienda, entre otros aspectos, han sido severamente atacados en la última década. Además nos encontramos sumergidos en una de las peores crisis económicas que los trabajadores y sus familias ahora tienen que pagar.

Los salarios mínimos son miserables y no alcanzan para comprar ni el 60% de la canasta básica, cuyos productos han sufrido en algunos casos un aumento de hasta el ¡500%! El huevo, la leche y las tortillas cada vez son menos accesibles para una buena parte de la población, que utiliza casi el 60% de su salario mínimo en pagos de servicios, educación (cuando es posible) y alimentación. La recreación y el descanso prácticamente se han eliminado del vocabulario de millones de personas que trabajan jornadas laborales groseras para conseguir un salario miserable.

Todo lo anterior no ha sido causa de la gracia divina ni de algún personaje funesto, se trata de la política del capitalismo impulsada por más de siete décadas de gobiernos priístas y una más de gobiernos panistas. Empresarios, banqueros y gobernantes son los responsables de la situación tan alarmante en la que se encuentra México.

Pero no todo es negro, también nos enfrentamos a un país lleno de contradicciones en donde los trabajadores han jugado un papel fundamental. La clase trabajadora ha impulsado enormes luchas en defensa de sus conquistas sociales históricas. Movilizaciones masivas y luchas memorables también han marcado los últimos años.

A nivel internacional la clase trabajadora está saliendo a las calles para manifestar su repudio a las políticas económicas que los gobiernos de derecha están impulsando. El caso del Estado español refleja claramente que el regreso del derechista Partido Popular no ha hecho más que acrecentar las tensiones y los ataques hacia la clase trabajadora, la cual ha respondido majestuosamente el pasado 29 de abril con una huelga general que logró aglutinar, sólo en Madrid, a 900 mil personas. Si en el DF y su zona conurbada se hubiera movilizado la misma proporción de la población, ¡ello equivaldría a seis millones de personas manifestándose!

De ninguna manera el regreso de la derecha al poder, en el caso del Estado español, ha significado un suspiro para los millones de trabajadores que están siendo afectados por una crisis que no generaron. Las falsas promesas de los gobiernos de derecha, quienes aseguran que habrá una supuesta recuperación si es que el PRI regresa a la presidencia, se vienen abajo en cuanto aprueban medidas de austeridad tan salvajes, lo único que queda de manifiesto es el hecho de que defienden con uñas y dientes sus privilegios.

Un regreso del PRI o el PAN a la presidencia se traduciría en una agudización de la crisis. Las reformas energética, laboral y hacendaria serán aprobadas sin importar a quienes afecten. La izquierda debe estar consciente de esta situación.

¿Qué táctica debe seguir Morena para ganar las elecciones?

El movimiento que durante ya siete años ha encabezado AMLO sabe muy bien que los ataques de la derecha han comenzado y que tenemos una gran tarea en esta campaña electoral. En primer lugar debemos reconocer a nuestro enemigo. No son aliados de los trabajadores y de la izquierda los empresarios, los banqueros ni los gobernantes al servicio de la burguesía.

Los marxistas de Militante siempre hemos sido claros en nuestros planteamientos. Desde hace siete años marchamos junto a los millones de jóvenes y trabajadores que permanentemente  impulsan  la izquierda y luchamos junto con ellos por una sociedad más justa, sin embargo también hemos sido críticos de algunas posturas que en últimas fechas AMLO ha impulsado.

Desde nuestro punto de vista es un error orientar la campaña a tratar de convencer a la burguesía y a sus organizaciones para que apoyen la candidatura de AMLO. De igual forma no es útil para nuestro movimiento orientarse al alto clero; comparsas del PAN y de la clase dominante, pretendiendo que de esta manera jugarán un papel neutral o de apoyo a la izquierda. Creemos que por ahí no está el camino hacia el triunfo de la izquierda, eso lo ha dejado en claro el mismo Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

En un artículo publicado por Milenio, el pasado 14 de abril, Gerardo Gutiérrez Candiani, líder del CCE, declara: “No compartimos la visión del señor López Obrador, la realidad es que creemos que es indispensable avanzar en los próximos años en la discusión y aprobación de las grandes reformas estructurales para este país, pero sobre todo las tres principales: la laboral, la apertura del sector energético, y la hacendaria.” Más claro ni el agua. A los empresarios sólo les interesa una cosa: mantener sus privilegios intactos a costa de atacar, ¡aún más!, a la clase trabajadora.

Para que AMLO y la izquierda ganen las elecciones sólo hay un camino que seguir y es el de la movilización en las calles. Las bases de la izquierda, los sindicatos, los trabajadores, campesinos pobres y la juventud debemos lanzar una campaña combativa y revolucionaria, reivindicando nuestras históricas demandas.

López obrador tiene que retomar el camino de la lucha y la movilización como el factor fundamental para obtener el triunfo electoral. La manera de agrupar y entusiasmar a millones de trabajadores, como ocurrió en 2006, es con un giro decidido hacia la izquierda, no sólo en el discurso sino sobre todo en los hechos: organizando la movilización de los trabajadores y la juventud en defensa de sus derechos; contra los ataques de Calderón y contra el fraude que ya operan el PRI y el PAN. La izquierda requiere, con carácter de urgencia, dar un giro de 180 grados dejando de lado cualquier intento de conciliación entre la burguesía y la clase trabajadora, que es por demás imposible. De no ser así se estaría abonando el terreno para que el abstencionismo y el fraude electoral ganen un importantísimo terreno.

Nuestras consignas deben ser claras y contundentes:

  • Por un programa de lucha socialista y revolucionario para ganar las elecciones, abajo la derecha y el capitalismo.
  • Frente único de las organizaciones obreras contra los ataques de Calderón y por el triunfo electoral de la izquierda.
  • Por un programa unificado de lucha a nivel nacional.
  • Ninguna confianza, ningún pacto con loschuchos. Fuera arribistas y oportunistas del movimiento.
  • Por un Morena y Morenaje democrático y combativo.
  • Ninguna confianza en las instituciones del Estado burgués (IFE, tribunales electorales, etc.), siguen en manos de la mafia en el poder y desde ahí se avalará el fraude electoral.
  • A organizar la Huelga General de 24 horas contra el fraude electoral.

Únete a la Tendencia Marxista Militante y lucha junto con nosotros al interno de Morena por estas ideas.


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