De nueva cuenta, el viernes 20 de septiembre, Peña Nieto ha vuelto a cometer lo que parece será algo cotidiano mientras se mantenga en Los Pinos, confundir la ciudad de Monterrey con el Estado de Nuevo León. Si bien es cierto que este personaje carece de aptitudes necesarias para hilar coherentemente un par de ideas, en el fondo lo que refleja es la podredumbre de un sistema y especialmente la decadencia de la clase dominante.

Personajes como Peña Nieto no son sólo sujetos con más o menos aptitudes individuales, sino en el fondo son la síntesis de la clase social a la que representan: la burguesía. Lo anterior es un aspecto importante para los trabajadores y los jóvenes pues debemos reconocer en sus errores y en su figura no sólo a un imbécil incapaz de sortear preguntas tan simples como los tres libros y autores que han marcado su vida, sino especialmente a una clase que se descompone de forma acelerada. El colapso del capitalismo consecuencia de la crisis económica por la cual atraviesa el mundo entero, es también el colapso de los grandes dirigentes de la burguesía incapaz de presentar a la sociedad algo distinto que papanatas bien peinados.

Reconocer en Peña Nieto a un fiel representante de los capitalistas que no tienen ningún empacho en reivindicar claramente la represión violenta de movilizaciones como las de Atenco, hecho que diera origen al movimiento #YoSoy132 el año anterior, es clave para tener claridad respecto a la lucha que desarrollamos y los avatares con los que nos enfrentaremos. Detrás de esa fachada de errores se esconde una clase que no tiene ningún pudor para asesinar mediante el hambre o las balas a cientos de jóvenes, campesinos y trabajadores que luchan por mantener sus condiciones de vida. Ese es el aspecto central en el que tenemos que poner atención, pues de ello debe derivar un llamado claro a una absoluta desconfianza al gobierno y las propuestas de EPN. Ejemplo de ello han sido las negociaciones de la Segob con la CNTE, en donde por supuesto Osorio Chong y compañía no han pretendido dar ni un ápice de solución a las demandas del magisterio pero sí han respondido brutalmente con la única intensión de desanimar y desmantelar al movimiento que ha dado un golpe tremendo al gobierno de Peña Nieto.

La debilidad del régimen es palpable cuando por la vía de los hechos tiene que gobernar con la muleta del Pacto Por México. Por todos los medios han intentado mostrar fortaleza pero ese cuento nadie se lo cree cuando ni siquiera han podido responder adecuadamente ante los embates de la naturaleza en estados como Guerrero. Pero la debilidad y la estupidez no serán frutos maduros que caigan por su propio peso, como el capitalismo no se extinguirá de forma natural, sino es por el empuje de la lucha de los trabajadores y los jóvenes. La historia de la lucha de los trabajadores a nivel mundial tiene ejemplos escalofriantes de ello. Si los sindicatos, partidos de izquierda y organizaciones de la clase trabajadora no dan pasos al frente para echar abajo a ese sequito de palurdos estos no dudarán en seguir apretando la tuerca contra los trabajadores y los jóvenes.

Las estupideces y errores de los Peña Nieto deben ser denunciadas por nuestras organizaciones, como bien lo han hecho los compañeros de la CNTE ¿Cómo es posible que el usurpador de la presidencia quiera plantear una evaluación a los profesores cuando él ya en reiteradas ocasiones ha confundido las capitales de diversos estados de la república? Ello con la intensión de aglutinar a más compañeros, de convencerlos de la necesidad de continuar con la lucha y extenderla. Con la intensión de echar abajo el muro que la burguesía ha construido para evitar que nuestras luchas se vinculen a las de otros sectores en combate. Pero además tiene que ser la muestra clara de que esta sociedad no tiene nada que ofrecernos que sea digno de nosotros, que nosotros somos el germen de una sociedad distinta y más elevada. Que los trabajadores llevamos en nuestras manos el futuro de la humanidad. La decadencia de la burguesía mexicana, representada por los límites intelectuales de Peña Nieto es también la alborada de una sociedad más desarrollada de la que los trabajadores somos portadores. Sólo luchando decididamente por una sociedad distinta podremos borrar esa historia indigna y repugnante de la que los burgueses son sus arlequines, para que comience la verdadera historia de la humanidad.  


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