El 14 de abril se firmaría un acuerdo entre las autodefensas y el Estado; tras ello iniciaría una ambiciosa ofensiva para tratar desarmar a los comunitarios.

Coptar a las autodefensas

El acuerdo del 27de enero pasado entre las autodefensas y el Estado, pretendía coptar al movimiento transformándolo en grupos legalmente constituidos de policías rurales bajo su control; pero lo pactado estaba condicionado a la desarticulación de la estructura de mandos de los Caballeros Templarios. Por su parte los acuerdos de abril consistían en el registro ante el ejército de las armas de los comunitarios y la ratificación de lo pactado en enero, sin embargo en lo acordado no se establecía nada sobre el desarme ni se desconocían las condiciones para dicho paso impuesto por las autodefensas en enero. No obstante lo anterior el Estado lanzaría una feroz campaña mediática distorsionando lo acordado, afirmando que las autodefensas habían aceptado al 10 de mayo como plazo para su desarme.

Mireles negaría sistemáticamente dicha versión y reiteraría las condiciones definidas por el movimiento, integrando a la vez la demanda de la libertad del 100% de los comunitarios en prisión, Hipólito Mora incluido.

Las maniobras de Estado

El Estado, para restarle legitimidad a las autodefensas, capturaría al Chapo Guzmán, (febrero 22) y asesinaría en distintos enfrentamiento a Nazario Moreno y al Kike Blancarte (marzo 9 y 31 respectivamente), principales cabecillas de los Caballeros Templarios; también encarcelaría por vínculos con el narco a Jesús Reina, ex gobernador interino y entonces secretario de gobierno michoacano. En esa mismo marco se ubica y supuesta cacería lanzada recientemente (cuando menos a nivel mediático) contra La Tuta.

También, basándose en priístas, en exnarcos y elementos con negocios con los narcos sin llegar a pertenecer a su estructura orgánica (ambos tipo de individuos conocidos como los “arrepentidos”) e incluso en narcos en activo, todos ellos infiltrados en las autodefensas, el Estado dividió al movimiento; así dirigentes como el Papá Pitufo, el Comandante Cinco, el Americano, entre otros, serían trasformados en agentes de Peña.

De hecho, en marzo 11, el Americano y sus hombres, cercarían y entregarían a Hipólito Mora a las fuerzas federales para ser encarcelado, acusado falsamente de homicidio. Por su parte el Comandante 5, el 8 de mayo, acusaría a Mireles del asesinato de cinco personas en un enfrentamiento el 27 de abril; tras ello el Estado iniciaría una ofensiva secundando dichas acusaciones para crear el ambiente favorable para su detención. Un día antes, el 7 de mayo, en una reunión entre una extrema minoría de dirigentes comunitarias y el comisionado federal en Michoacán, Alfredo Castillo, antidemocráticamente seria destituido Mireles como principal dirigente y expulsado de las autodefensas.

En ese marco el Estado agudizaría su campaña respecto al 10 de mayo como plazo para el desarme.

Contra Mora y Mireles

El encarcelamiento de Hipólito Mora y la persecución contra Mireles, serían para tratar de descabezar al movimiento y de paso mandar un fuerte mensaje sobre lo que la burguesía no está dispuesto a tolerar: el régimen, dada su debilidad, se vio obligado a tolerar a las autodefensas, sin embargo en La Ruana, Hipólito Mora implementó la confiscación de bienes de narcos y de arrepentidos. Para el Estado la política de Mora era ya llevar las cosas a demasiado lejos, pues de manera intrínseca esta representaba un cuestionamiento a la propiedad privada; pero más aún, se corría el peligro de que el ejemplo de La Runa se extendiera hacia el resto de las autodefensas. La respuesta frente a los capitalistas debe ser la profundización de la confiscación de los bienes del narco y los arrepentidos, medica que tiene que ser controla democráticamente, desde la primera confiscación hecha hasta las que se desarrollarán en el futuro, por los consejos comunitarios.

La persecución contra Mireles, misma que lo obligó a pasar a la clandestinidad por algunos días ante el temor de ser asesinado, obedecería al hecho de que él siempre se opuso al desarme sin que antes no se hubieran cumplido todas las demandas impuestas por los comunitarios; sin embargo otra motivación de Estado también lo fue, factor que está lejos de ser secundario, el contenido de las declaraciones de Mireles públicas a través de YouTube el 14 de abril, en las que es evidente que un sector de las autodefensas, fenómeno reflejado a través del doctor, estaba madurando en términos programáticos y tácticos. En dichas declaraciones Mireles, además de descalificar rotundamente a los gobiernos federales del PRI y del PAN de los últimos 30 años, también reivindica el derecho a la educación y a la salud para los pobres, entre otras demandas asociadas con los intereses de los trabajadores, para finalmente llamar a organizar al movimiento a nivel nacional. Dichas declaraciones las puedes ver en: https://www.youtube.com/watch?v=KgUy9FSJDrs.

En esencia las declaraciones representan una ruptura con el Estado y una incipiente búsqueda de vínculos hacia otros sectores en lucha, para revertir el aislamiento.

Aislamiento

El programa de lucha de las autodefensas se focaliza casi en su totalidad en la inseguridad, desempeñando en ello un papel muy importante para cohesionar al movimiento en Michoacán, sin embargo generando que las demandas relacionadas con la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores de la ciudad y el campo fueran marginadas. La experiencia evidenciaría que para Peña eran más permisibles los narcos que los comunitarios, provocando la gradual ruptura de algunos sectores del movimiento, en especial el encabezado por Mireles, con el régimen, fenómeno que daría paso a declaraciones como la del doctor del 14 de abril, todo ello expresando la necesidad de romper el aislamiento. Desafortunadamente para los sectores honestos del movimiento, y al no purgar a las autodefensas de arrepentidos y elementos afines al gobierno, para entonces la estrategia de coptación de parte del Estado ya estaba desarrollada.

Pero la explicación no termina ahí pues los dirigentes de importantes agrupaciones sindicales (la UNT, el SME, la CNTE, etcétera) junto con los partidos de izquierda (PRD, PT, Morena) enmudecieron y jamás harían una declaración en solidaridad con las autodefensas michoacanas ni llamarían a alguna acción de apoyo para éstas; peor aún fue el caso de AMLO quien las acusó de “paramilitares”. Con esa política la izquierda sindical y partidaria facilitaría el aislamiento del movimiento.

El aislamiento facilitaría el que fuera doblegado Hipólito Mora para asumir las condiciones de su excarcelación, el 16 de mayo, aceptando unirse a la policía rural y haciendo declaraciones de confianza en el Estado. Razones similares harían titubear a Mireles al momento de señalar su intención de integrarse a dicho cuerpo policial.

Descafeinar al movimiento

El programa inacabado de las autodefensa y la irresponsable actitud de los dirigentes de izquierda, facilitaron las cosas para que luchadores por los derechos humanos e incluso abiertos panistas se vincularán con Mireles, cristalizando ello en una reunión el 5 de mayo en la que además del doctor, participarían Javier Sicilia, Isabel Miranda de Wallace, Ernesto Ruffo y el padre Alejandro Solalinde, entre otros. En esa reunión se acordaría la constitución del Frente Nacional de Autodefensas (FNA); el objetivo de dicho frente será el reclutamiento de “ciudadanos que quieran participar en acciones de seguridad de manera pacífica”, de acuerdo a palabras de Sicilia.

Si bien entre los convocante al FNA existen varios a los cuales no se les puede vincular con el PAN, lo cierto es que la forma en que muchos de ellos han encabezado las diferentes causas que abanderan ha significado en no pocas ocasiones una táctica de lucha sin ir a fondo y en consecuencia un tanto complaciente con el régimen, e incluso asumiendo una actitud “neutral” u omisa y frente a una serie de acotamientos relevantes de la lucha de clases: el fraude electoral de 2012, la lucha de la CNTE, la defensa de PEMEX, etcétera.

La FNA, bajo ese perfil, encierra la promesa de conducir por ese camino a las autodefensas organizadas en torno a Mireles para que a la postre estas terminen siendo agrupaciones bajo la tónica conservadora e inconsecuente de lucha y del “pacifismo” definido por Sicilia. El papel de los panistas consiste en asegurar que eso sea así.

Para que el FNA se convierta no en un montaje para descafeinar a las autodefensas, sino en una herramienta contra el terror del Estado y de los narcos, los impulsores de dicho frente tiene que platear líneas de acción que los vincule con la clase trabajadora y sus organizaciones, además de purgar a ésta iniciativa de todo elemento de derecha y del PAN.

Por su parte Mireles debe romper con todos los elementos de derecha, pues representan la garantía de la traición.

Frágil impasse

Aparentemente Peña ha logrado sus fines, sin embargo aún está lejos la última palabra, los escasos resultados en cuanto al reclutamiento logrado por el Estado hablan por sí mismo de ello, pues de los más de 25 mil integrantes de las autodefensas michoacanas, para el 14 mayo sólo 3300 habían solicitado su inclusión a la policía rural. Además la expulsión de Mireles del Consejo de Autodefensas de Michoacán (CAM), se logró con el apoyo de únicamente dos de los 36 grupos que lo integran.

Por otro lado, a pesar de que el Estado lo niegue, los capos de la droga se han reagrupado en un nuevo cartel, la “Tercera Hermandad” (H3), para lanzar una ofensiva intentado recuperar las posiciones perdidas.

La fragilidad de éste impasse también se expresa en la negativa a la incorporación de Mireles a la policía rural: el 19 de mayo el doctor haría pública su intención de unirse al nuevo grupo policial con el objetivo de poder mantenerse armado para defender su vida, sin embargo y sin que Mireles hubiera hecho ninguna solicitud formal, un día después elementos del ejército unilateralmente le notificarían que tenía prohibido integrase al policía rural como consecuencia de su expulsión del CAM. Consciente de que las contradicciones que le dieron vida a las autodefensas aún no se han resuelto y que por el contrario se podrían agudizar, El rechazo a Mireles expresa el temor del Estado a que en un momento dado se pudieran reagrupar los comunitarios en torno a la figura del doctor para romper el impasse y haciendo fracasar la táctica de coptación, proceso en el que podrían ser incluso desplazados todos aquellos dirigentes que se plegaron hacia Peña.

El miedo está bien fundamentado quedando demostrado éste en la indiferencia de los pobladores de tierra caliente ante la visita del 22 de mayo de Peña a Tepalcatepec, poblado cuyas autodefensas están al mando del doctor Mireles. Para nutrir dicho acto político, los operadores políticos del gobierno se vieron obligados a acarrear a centenas de personas de todos lados; además ni un solo dirigente de las autodefensas asistió al acto del presidente; también familiares de unos 50 autodefensas encarcelados recibirían a Peña con toma de carreteras y la promesa de que quemarían los autobuses que han tomado si no liberan a la brevedad a sus presos.

El mismo día que Peña asistió a Tepalcatepec, Mireles tronaba contra el gobierno señalando que no se registrará en la policía rural "ni ahora ni al rato"; también, sobre el acto del presidente, destacaría que "Para mí todo esto es un teatro y yo no voy a seguirles el juego. No me invitaron pero tampoco hubiera ido si me hubieran invitado, porque me queda claro que el señor Presidente no quiere ni verme ni hablarme. Yo ya me cansé y no voy a seguirle el juego a nadie". Y finalmente remataría: "La pacificación y el combate a los grupos criminales de Michoacán es una farsa…”

De acuerdo a Mireles, son 200 los dirigentes de grupos de autodefensa que aún se mantiene en pie de lucha; se trata de una fuerza nada desdeñable y con posibilidades de otra vez poner al Estado contra las cuerdas.

No está dicha la última palabra sobre el movimiento de los legítimos grupos de autodefensa; el actual impasse es frágil y probablemente efímero. Hay razones para pensar que la estrategia del Estado podría fracasar, viéndose éste obligado a valorar con mayor determinación el empleo de la fuerza, incluso con el apoyo de las falsas autodefensas a su servicio. De darse ese paso el conflicto podría escalar a niveles insospechables que le podrían dar una magnitud nacional con acciones de apoyo de otros sectores en lucha.

Frente a la posibilidad de una ofensiva del Estado es necesario abonar el camino para la unidad de acción del movimiento obrero en apoyo a las autodefensas, por ello Mireles tiene que retomar y profundizar el camino marcado por sus declaraciones del 14 de abril y darle la espalada a la hipocresía panista. Por su parte el movimiento obrero debe actuar rápido y llamar a la conformación de comités de apoyo para la lucha de las auténticas autodefensas.

La política necesaria para derrotar a los narcos y a su cómplice Peña consiste en la vinculación de las autodefensas con el movimiento obrero y un programa que ponga sobre la mesa el problema de quién manda y en el que se exija la expropiación de los narcos, sus cómplices y de los capitalistas.


banner libres y combativas

banner

banner

banner libres y combativas

banner revolutionary left

banner sindicato de estudiantes

banner revolucion rusa