El plan anticrisis del gobierno de Felipe Calderón ha sido una farsa, ahora peligran una serie de necesidades básicas debido al alza en las tarifas eléctricas que se prevé, y que impactará de manera importante a toda la población del país, y más aun a los que de por sí ya han sido afectados.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) acumula una deuda total de 395 mil 273 millones de pesos, lo que la somete a presiones económicas muy fuertes que se han convertido en insostenibles. En los primeros seis meses del año, CFE registró una caída en sus ingresos por menor venta del servicio eléctrico de 16%, y en los primero 5 meses la gran industria lo redujo en 19.6%, la utilidades de enero a junio se redujeron 56%.

Parte del resultado alcanzado se explica, según el gobierno, por la decisión que tomó el 9 de febrero de reducir 20% las tarifas eléctricas industriales de alta tensión, las de media tensión en 17% y la de baja tensión y comercial 9%, como parte del Acuerdo Nacional en Favor de la Economía Familiar y el Empleo. Sin embargo, ahora lo que pretende Calderón es un aumento del 13% a partir de agosto, además de una reducción gradual del subsidio del Estado al servicio a partir del 2010; todo ello impactará muy fuerte en la economía de millones de mexicanos, en especial los de menores recursos.

La verdadera razón del intento de alza es, por un lado, que la crisis económica exacerba todas las contradicciones, es decir, el gobierno necesita obtener ingresos exprimiendo a los trabajadores y por otro la gestión actual de la empresa por parte del gobierno coloca a la CFE en una situación de inviabilidad financiera; esto último es una muestra de que la burocracia del Estado sólo entorpece el funcionamiento de la sociedad.

CFE por muchos años ha tratado de estabilizarse cobrando grandes sumas por el servicio a usuarios de diferentes zonas del país, por ejemplo en Tabasco a los barrios residenciales y casas de colonias populares llegan recibos con montos de 8 mil y 10 mil pesos. Los negocios más modestos pueden recibir una factura de 40 mil pesos. De acuerdo con un sondeo que realizó el diario Excélsior, una familia de cuatro habitantes –en la cual dos integrantes ganan entre uno y tres salarios mínimos–, que habita en Villahermosa Tabasco, paga entre abril y septiembre, entre dos mil 500 a tres mil pesos bimestralmente por el suministro eléctrico. Según el Acuerdo Solidario Compensatorio (ASC) –firmado en octubre de 2007 entre los gobiernos federal y estatal–, bajarían las tarifas eléctricas en la entidad y se condonarían los adeudos a usuarios morosos. El ASC no resolvió el problema.

Pero no son los únicos casos, el problema se extiende por todo el país, en especial en el norte, en dónde la necesidad de energía eléctrica se incrementa en los meses de más calor, por el uso de aire acondicionado. En algunos casos las tarifas de luz representan el 70 y hasta el 100 por ciento de los salarios de los trabajadores. En el Programa Oportunidades, existe un apartado denominado Oportunidades Energético, mediante el cual se entregan 50 pesos adicionales para el pago de la luz a las familias que forman parte del programa. Para muchos de los beneficiarios, el importe representa apenas la cuarta parte de su gasto en electricidad. Además el gobierno condiciona la entrega de los recursos de Oportunidades Energético, a que las mujeres que lo reciben muestren el recibo de luz pagado, por lo que realmente no es una ayuda relevante para los bolsillos de miles de familias como el gobierno afirma.

Actualmente los productores agrícolas aseguran que es factible pagar de 14 a 18 centavos por kilowatt, pero no los más de 50 centavos por kilowatt que la CFE está cobrando; aseguran que es imposible pagar esta cantidad en relación a la capacidad de pago con la que cuentan ante la caída en los precios de productos como el sorgo o maíz, de hasta 25% y una caída en la demanda de hasta el 15%. En algunas zonas del país las tarifas son más caras que en Estados Unidos, pues en aquel país el kilovatio-hora cuesta 6.5 centavos para residenciales y 9 centavos para industriales. Mientras aquí, el costo es equivalente a 11 centavos de dólar para la tarifa residencial y de 15 para la industrial. El diputado Cuauhtémoc Velasco Oliva, Secretario de la Comisión de Energía, aseguró que debido a que empresas extranjeras producen el 38 por ciento de la electricidad que se consume en México, la CFE paga una tasa anual de 12.5%, en lugar de invertir directamente en plantas y obtener ahorros por 10 mil millones de dólares. "La corrupción en la CFE eleva las tarifas eléctricas; de acuerdo con estimaciones, los sobreprecios que se dan por esta práctica representan un 11.7%; es decir, mil 915 millones de dólares, considerando que las ventas reportadas por la paraestatal en 2008, fueron de 247 mil millones de pesos". También dijo que en la última década sólo se ha permitido inversión privada en plantas generadoras para el consumo nacional y exportación, a través de esquemas como Productor Independiente, Autoabastecimiento y Cogeneración, lo que repercute directamente en el aumento en las tarifas. Reconocer y plantear el problema es una parte de su solución, pero es sólo una parte. Para resolver esta problemática es necesario pasar a la práctica en la lucha de los trabajadores.

Pese a las múltiples manifestaciones en contra de las altas tarifas eléctricas, ahora el gobierno de FECAL se prepara para reducir "gradualmente" el subsidio al consumo final de electricidad, anunció la Secretaría de Hacienda. Juan Manuel Pérez Porrúa, jefe de la Unidad de Política de Ingresos de Hacienda dijo que: "Las tarifas eléctricas domésticas están altamente subsidiadas (…) la política es tratar de ir reduciendo o conteniendo este subsidio gradualmente". Dijo que actualmente se le cobra al usuario entre 35% y 36% de lo que cuesta generar la electricidad en el país, el resto es subsidiado por el Estado. Javier Salas, director de Precios, Salarios y Productividad del Banco de México (Banxico), reconoce que de quitarse estos descuentos, 26 ciudades estarían en riesgo de convertirse en las más caras del país, más aún sin el descuento que la CFE aplica en los meses más calurosos, con tarifas imposibles de asumir. Las medidas serán anunciadas junto con el presupuesto para el 2010.

Para entonces, un movimiento contra el alza de tarifas y la carestía de la vida debe ser fortalecido. Se necesita una CFE gestionada productivamente, sin tortuguismo, sin corrupción y sin subsidios a los grandes empresarios. Para lograrlo es necesario luchar por convertir al sindicato en una herramienta de lucha, cuya dirección no se preste al juego mafioso del gobierno; es necesaria también la unidad en la acción de los trabajadores de CFE con los trabajadores usuarios del servicio para defender a la compañía de la rapiña del Estado burgués. Aún si el gobierno federal mantuviera sin cambio la tarifa doméstica de electricidad, una reducción en el subsidio implicaría un mayor costo para el consumidor. Este plan de Calderón intenta hacer que la crisis la paguemos los trabajadores porque golpeará nuestros bolsillos, pero además, es una política internacional; esta iniciativa junto con la eliminación del subsidio otorgado al consumo de la gasolina, fue una propuesta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Ciudades como Hermosillo, Mexicali y Villahermosa serían las más afectadas en el siguiente periodo. Actualmente en Mexicali Baja California, una familia de cuatro integrantes –en la que sólo dos personas aportan al gasto–, pagan de tres mil a tres mil 500 pesos de servicio eléctrico entre los meses de mayo y octubre. Cuando hace menos calor destinan dos mil 500 pesos mensuales.

El costo del servicio eléctrico afecta a la cadena de alimentos y transporte, además de que tiene un peso importante en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Aun sin la reducción se subsidio a este servicio, Javier Salas mencionó que “la ciudad más cara en el primer semestre del año resultó ser Tulancingo Hidalgo, por la falta de abastecimiento de alimentos que tuvo en los últimos meses con una variación de 3.36%, de diciembre de 2008 a junio pasado; después Matamoros en donde durante el mismo lapso aumentaron los precios 2.61%; Villahermosa Tabasco, presentó una variación de 2.51%, que se debió al impacto que arrastra por las inundaciones de 2008”.

Datos del banco central indican que la inflación ha ido a la baja; “hasta la primera quincena de julio se situó a tasa anualizada de 5.74%, pero en ciudades como Jacona Michoacán, registró una inflación anual de 7.11%”. (Excélsior 2 agosto 2009). Es decir que con la reducción del subsidio y el aumento en las tarifas eléctricas augura un nuevo repunte en la inflación.

“De acuerdo con el Informe de Resultados de la CFE en 2008, el precio medio de la electricidad (en términos nominales) pagada por los usuarios se incrementó en 116.3% entre 2001 y el año pasado”. La compañía justifica los aumentos por “los crecimientos extraordinarios en los costos de los combustibles que utiliza para generar la energía: combustóleo, gas natural, carbón importado y carbón nacional (…) que impactaron más a la gran industria que resintió un incremento de 169.4%, seguido por la pequeña y mediana industria con 143.1%, el sector comercio con 95.3% y los usuarios domésticos con 76.3%.” (El universal, viernes 7 agosto 2009).

La energía eléctrica se ha convertido en el insumo más caro durante el gobierno de FECAL. En parte y por lo mismo, las grandes industrias han tomado medidas como los paros técnicos que le permiten mantener un margen de beneficio, haciendo pagar los incrementos en costos de producción a sus trabajadores, de tal modo que en realidad los que resultan más afectados por las alzas a las tarifas eléctricas son los trabajadores, quienes son llevados al paro técnico, los pequeños productores agrícolas y los pequeños comerciantes, y las familias modestas que pagan altas tarifas domésticas.

El gobierno de FECAL se ha esforzado por asegurar a las empresas las mejores condiciones para establecerse en territorio mexicano, con toda clase de facilidades, como el reciente caso de Procter&Gamble de Irapuato. Pero la crisis del gobierno lo lleva a grandes presiones, contradicciones y pugnas, cada bando defiende sus intereses. Lo que los bandos tienen en común es querer hacer que la población y más aun los trabajadores paguen los platos rotos. Aun así, los empresarios no están dispuestos a perder, quieren más; por ejemplo, el año pasado se realizó un apagón convocado por el Comité Coordinador Empresarial del Estado de Veracruz, aunque convocaron a la población a seguirlo no hubo gran respuesta, sin embargo, están planeando una nueva convocatoria en contra de las alzas a las tarifas eléctricas que les puedan afectar a ellos.

Por otro lado, la serie de aumentos al precio del diesel, las tarifas de energía eléctrica, las cuotas de peaje, entre otras medidas del Gobierno federal para mitigar la recesión económica en el país, fueron avalados por la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra). El presidente de este organismo industrial, Francisco Anzúrez, dijo: “Todos tenemos que poner algo de nuestra parte, hacer sacrificio porque a lo mejor es una carga impositiva, pero en estos momentos son necesarias, se requiere de dictar políticas en las que los empresarios también tienen que estar de acuerdo, aun cuando se vean afectados por el incremento en el precio del diesel, o la energía eléctrica”. Pero ellos no serán los más afectados; aun así no logran ponerse de acuerdo. En su discurso el Comité Coordinador Empresarial del Estado de Veracruz, también llamó a tomar medidas como la suspensión del servicio gratuito a los trabajadores sindicalizados de la CFE, para reducir costos, así como la cancelación de “diablitos”. Esta es la verdadera voz de los empresarios que tanto quieren disfrazar con frases hipócritas.

Ya la paraestatal en agosto de 2008 firmó un acuerdo con el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) para modificar su régimen de jubilación y con el cual –según ellos–, se resolvería el problema de la deuda en este rubro. En el primer semestre de 2009 la deuda a los trabajadores aumentó en 23%. Es decir, una vez más los empresarios sólo quieren salvar su pellejo e inevitablemente eso significa pasar la factura a los trabajadores, que de por sí ya tienen una situación económica por mucho menor a las ganancias que arrojan su trabajo y por mucho menor a sus necesidades básicas.

Un alza en la lucha

Con el alza en las tarifas eléctricas ha habido un alza en la lucha a nivel nacional, a partir del anuncio de que las tarifas aumentarán en 13% a partir de agosto, miles de manifestantes en todo el país han salido a las calles.

Desde hace más de 13 años, en algunos casos, se ha mantenido una lucha constante por la reducción de las tarifas eléctricas, principalmente llevada a cabo por organizaciones de campesinos, que han tomado medidas que van desde acuerdos con CFE para planificar el pago de las deudas o la disminución de estas, hasta la negativa organizada de pagar el servicio, movilizaciones, instalaciones hechas por los mismos campesinos e incluso toma de edificios. Nuevas organizaciones han surgido y se han unido para crear un frente de lucha, en donde participan por ejemplo afectados por el sector minero, por el de construcción de presas, y también afectados por problemas ambientales, etc.

El norte se moviliza

Roberto Olivas, empleado de una maquiladora que se encuentra en paro técnico, mencionó que no sabe qué va a hacer sin un trabajo estable, pero con aumentos en muchos servicios. Como él mismo lo dijo, esto representa una puñalada por la espalda a miles de familias en una situación similar. Es por ello que a habido un auge del movimiento en contra del aumento a las tarifas surgido desde hace 10 años cuando se formó la Organización Agrodinámica Nacional que –dirigida por Armando Villarreal Martha–, pretendía la disminución del costo por kilovatio hora desde 42 y 70 hasta 14 centavos, para que el agro mexicano fuera competitivo. Armando Villarreal fue asesinado el año pasado. El movimiento se ha extendido por buena parte del Norte, principalmente a Chihuahua, Coahuila, Sonora, Baja California Norte, Nuevo León, Nayarit, Tamaulipas y Zacatecas.

En Chihuahua la CFE ha cortado el subministro a 355 pozos de agua y pretende hacerlo en 850 más y a campos agrícolas de la misma zona, debido al no pago del servicio por parte de los campesinos, cuya deuda llega a los mil millones de pesos. La lucha comenzó desde hace más de 7 años, durante los cuales han habido 15 detenidos. Han sido perseguidos por la PGR y la Policía Federal y tienen 70 órdenes de aprehensión más.

Por otro lado, en Aguascalientes se han realizado cuatro manifestaciones desde 2005 a la fecha, en contra de las altas tarifas que cobra la CFE.

La lucha se está extendiendo por todo el país

En Puebla, Mara Morales Torres, responsable de las Brigadas de la Defensa de la Economía Popular de esa entidad, anunció que se realizarán nuevas movilizaciones en el estado por los cobros excesivos de energía. Dijo que hay al menos unas 100 denuncias de inconformes.

En Pachuca, Hidalgo, en julio del año pasado unos 120 campesinos de la comunidad de San Juanico, municipio de Ixmiquilpan, en el Valle del Mezquital, cerraron la avenida principal y tomaron las oficinas regionales de la CFE, para exigir el restablecimiento del servicio de energía eléctrica, suspendido 24 horas ante un adeudo de la comunidad con la paraestatal.

En Querétaro, la CFE cobra a más de 7 mil personas de cinco comunidades ubicadas en la delegación Felipe Carrillo Puerto, tarifas superiores a los 2 mil pesos por bimestre. Las poblaciones afectadas amenazan con la toma de las instalaciones de CFE de la entidad. La situación es similar en Tlaxcala, Guanajuato y León, en dónde el año pasado la CFE facturó mes con mes 30 mil pesos de consumo de energía eléctrica a un campesino que no usaba el servicio porque le habían robado la bomba y el transformador.

Junto con las manifestaciones ha habido una oleada de represión. En Campeche fueron detenidos 5 dirigentes del Movimiento de Resistencia Civil de no Pago a las Altas Tarifas Eléctricas, hasta entonces el movimiento tenía 3 mil 500 familias afiliadas, la medida de represión sirvió a la CFE para disminuir el no pago de luz y las afiliaciones. El movimiento está integrado por comunidades, rancherías y ejidos de Candelaria, municipio de 37 mil habitantes, con altas tasas de analfabetismo y pobreza; se fundó en agosto de 2006 y sus integrantes se capacitaron para reparar y mantener el sistema eléctrico funcionando. La paraestatal respondió instrumentando cortes masivos de electricidad en la cabecera municipal y diversas comunidades.

A pesar de la represión, el movimiento está tomando nuevos bríos; este 29 de agosto el SME se ha unido a las voces que exigen no cargar la crisis a la espalda de los trabajadores, esto es un paso importante que saludamos combativamente desde Militante. La lucha contra el alza de tarifas eléctricas debe coordinarse y extenderse hasta el último rincón del país. Desde Militante denunciamos los actos de represión en contra de los participantes en este movimiento; llamamos a participar de manera organizada en los comités que se formen, e incluir en ellos a los trabajadores de CFE y Luz y Fuerza del Centro, que son igualmente víctimas y quienes desde dentro pueden tomar el control de la generación y distribución de energía eléctrica. Lo que necesitamos es luchar porque éstas empresas estén al servicio de los trabajadores y eso sólo se podrá lograr si los mismos trabajadores toman su control democrático y se echa a toda la burocracia parasita, en especial a los altos empresarios que tienen altos salarios que bien pueden servir para modernizarlas y rentabilizarlas para beneficio de la población.

¡A formar comités contra el alza de las tarifas eléctricas!

¡Unifiquemos y coordinemos la lucha nacionalmente!

¡Alto a la represión contra los trabajadores!


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