O como quien dice: del dicho al hecho, hay mucho trecho. Y para nadie es más cierto esto que para la justicia mexicana. Después del otorgamiento del amparo directo, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje tenía tres días para volver a emitir un laudo y... aun no hay nada. La resolución del tribunal laboral es innegablemente un paso adelante pero aun no llegamos a la victoria; no hay que pensar que ya tenemos el triunfo en la bolsa.

El camino legal es un campo minado que pocas veces se salva con éxito. ¿Cuál es el proceso que sigue después de lo anunciado por el Tribuna laboral? A saber, la JFCA tiene que emitir un nuevo laudo dónde corrige errores procesales pero concluye lo mismo; que ciertamente estaba en error pero que eso no implica directamente el patrón sustituto. En el supuesto que dictaminara a favor nuestro, la SEGOB puede impugnar tanto la resolución del Tribunal laboral como el nuevo laudo de la JFCA. Y es importante destacar que en ningún caso, se ha puesto en duda la constitucionalidad, permanencia e irreversibilidad de la extinción que ya ha sido sancionada y avalada por la SCJN. Aun si la JFCA anunciara un cambio a beneficio nuestro y si la SEGOB o el próximo gobierno no hicieran nada, ese es un proceso y otro es la demanda del patrón sustituto, se ha explicado en varias ocasiones que ese otro proceso aun deberá esperar varios años más.

La extinción de LyF y la batalla en su contra es una cuestión política, no nos fiamos del proceso legal. El movimiento conseguirá la victoria en la calle, en la lucha política y sólo después en los tribunales. Néstor de Buen mencionaba en un artículo publicado en La jornada, palabras más palabras meno, que con este acto, todo el sistema de justicia en México, se reivindicaba plenamente y se ganaba la confianza de todos los mexicano con la seguridad de que de hoy en adelante haría las cosas correctamente. Creemos que esa posición es totalmente incorrecta. Creer que por una sola sentencia judicial a favor de los trabajadores todo el sistema mexicano de impartición de justicia ha sido purificado y recibirá toda la confianza del pueblo es una miopía y desmemoria extrema o llanamente ganas de confundir a los trabajadores. Aun guardamos en nuestra memoria, y para no ir tan lejos, la declaración de inexistencia de la huelga de Cananea, la propia ratificación como “constitucional” de la extinción de LyF y, por supuesto, la validación de las fraudulentas elecciones presidenciales de este año.

Lamentablemente esta es también la posición de la dirección sindical. Inmediatamente anunciado la resolución judicial convocaron a nada. Si acaso creían que solo por ésta la JFCA ya iba actuar, estaban equivocados y si nunca lo creyeron, en los hechos demostraron lo contrario. “Martín Esparza Flores, líder sindical de la organización electricista, pidió a sus compañeros no desesperar ante el retraso de la aplicación de la sentencia judicial. Aprovechó para aclarar que las negociaciones con la Secretaria de Gobernación se mantendrían pero sólo para resolver el caso de los presos políticos, pues el camino de la lucha jurídica marca soluciones en cuanto a la reinserción laboral y la situación de los jubilados.”[1]

El SME aun debe recorrer el trecho final y para ello este es el momento de aumentar la protesta. La extinción de LyF obedeció a la política económica de una clase desesperada por salir de la crisis a costillas de los trabajadores. La misma clase, es decir, la burguesía, que ha levantado leyes y tribunales para servirle y servirse de ellos, todo, bajo la careta de una igualdad ante la ley que cierra los ojos ante la desigualdad social y económica. La división de poderes no garantiza nada, ni justicia, ni igualdad, todos están hechos para oprimir y reprimir al explotado que se queje. Por lo tanto este avance y un triunfo pleno que nos permita regresar al trabajo serán obra no de la buena voluntad, la independencia e integridad o el estricto apego a derecho de magistrado ni juez alguno sino solo producto de la fuerza de la organización obrera. Pero hemos aprendido que esa fuerza no se demuestra al interior de las sedes sindicales sino en la acción en la calle, en el combate directo y en un sindicalismo combativo. Ahora es momento de lanzar una nueva y mayor ofensiva, unir todas las luchas en una sola. Hay que llamar a una Huelga General de 24 hrs. contra la reforma laboral y por la solución a nuestro conflicto y también de Mexicana, los mineros y otros, y aun más, contra la imposición de Peña Nieto. Hay que llamar a todos los sindicatos, legisladores de izquierda y a MORENA a un Frente Único contra las reformas y contra la imposición.

El sindicalismo de oficina y acuerdos esta muerto, pero tampoco es tiempo ya de un sindicato con movilizaciones y nada más. Ahora llama a la puerta de las organizaciones obreras la ineludible tarea de la acción inmediata con una perspectiva revolucionaria. Hay que atacar el problema de raíz. Para ganar esta batalla de una vez y para siempre, cohibir cualquier intentona de reforma laboral, reforma energética y cualquier otro ataque, hoy más que nunca, ninguna confianza en el Estado y sus instituciones, los tribunales solo nos facilitarán lo que ganemos en la calle con la lucha. Al capitalismo no se le reforma, se le destruye.

¡Regreso al trabajo ya!

¡Control obrero en la industria energética nacional!

Huelga General de 24 horas contra la reforma laboral y la imposición de EPN

 


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