El pasado martes 23 de octubre se aprobó en el Senado la reforma laboral con cambios sobre transparencia y democracia en los sindicatos; ahora es turno de discutirla nuevamente en la Cámara de Diputados para aprobarla. Después del alboroto mediático creado sobre el tema sindical, utilizado como un distractor sobre lo fundamental de la reforma, todos los medios se dicen contentos e incluso algunos legisladores de izquierda ya celebran que ahora tienen todo el tiempo para intentar hacer algo. Pero, como declara la STPS, el 95% de la reforma original sigue ahí. La lucha sigue y ante el hecho irrebatible de la mayoría derechista en San Lázaro hay que dejarse de ilusiones y sacar la protesta a la calle y organizar una Huelga General nacional para parar este ataque.

La parte más reaccionaria y regresiva de la reforma sigue presente. Todas las medidas patronales para sacar más riqueza a los trabajadores serán elevadas a ley si el movimiento contra la reforma no gira inmediatamente a la izquierda y combate la envalentonada derecha con acciones contundentes y un llamado firme y claro a la lucha de toda la clase obrera. Ese mismo martes también, AMLO ha reaparecido en la escena pidiendo a los legisladores de izquierda disciplina y compromiso en la defensa de los trabajadores, eso está bien. Pero también ha llamado a dar la lucha en el terreno legal e impulsar un amparo. Aquí queremos recordar lo que han logrado los amparos anteriormente, en particular la lucha contra la Ley del ISSSTE donde gran parte de las acciones giraron en torno a los amparos y, al final, con amparos o sin ellos, el ataque se consumó y ahora afecta y millares de trabajadores al servicio del Estado. Los amparos no son la vía, podemos usarlos como una táctica accesoria pero la batalla fundamental está en la calle y los centros de trabajo.

La sociedad capitalista se basa en la explotación del hombre por el hombre, la reforma laboral solo quiere reafirmar esto y hacerla más fácil para los patrones, para industriales y banqueros. Ahí mismo está su debilidad, es esta nuestra fuerza. Hay fábricas que funcionan sin patrones, pero no las hay que funcionen sin trabajadores. Tampoco los talleres, ni las oficinas, ni los transportes, está sociedad es puesta en marcha por el esfuerzo de las clases trabajadoras, está sociedad está en nuestras manos. La derecha y la patronal saben muy bien por dónde van, tienen claro cuales son sus interese fundamentales como clase y para conseguirlo utilizan al Estado, la ley, la democracia y, si todo eso falla, a la policía y el ejército. Nosotros podemos oponerle precisamente que sin el amable permiso de los obreros, no hay manufacturas, no hay ventas, no hay electricidad, transportes ni comunicaciones. Golpeemos en la base de su poder, en la generación de riqueza.

Una huelga significa que todo debe detenerse, que la economía debe pararse el 20 de noviembre, que la gente debe ser informada y exhortada a no trabajar ese día exponiéndoles cuáles son nuestras causas y que son también las suyas, podemos implementar el paro total, la toma de instalaciones, la falta colectiva o la huelga de brazos caídos, pero en ningún caso debemos permitir que el trabajo siga, ni diluir las acciones en "paros parciales" o mítines de unos mientras otros trabajan que en muchos casos terminan en una forma de rehuir a la lucha. Para convencer a todos de que esta lucha también le es benéfica necesitamos reivindicaciones que puedan hacer suyas

En la Convención Nacional Sindical del próximo 31 de octubre debemos no ya sólo llamar al paro nacional del 20 de noviembre, se tiene que organizar. Debemos aprovechar la presencia del FSM, de la UNT pero también el llamado de la CROM, COR y de otros sindicatos oficialistas para crear un Consejo General de Huelga para coordinar todas las acciones. Aprovechar la presencia de los sindicatos industriales para exigir que también se tienen que parar las fábricas, los talleres y las minas y los transportes, no solo las escuelas y las oficinas de las dependencias del estado. Ya tuvimos el Paro Nacional del 2 de mayo de 2007 contra la Ley del ISSSTE, el del 11 de Noviembre de 2009 contra la extinción de LyF, ahora hay que llegar aun más lejos. Parar toda la producción, golpear el corazón del capitalismo, solo así arrodillaremos al CCE, a la COPARMEX y demás y los obligaremos a cumplir nuestras exigencias.

Contra la Reforma Laboral y todas las reformas estructurales.

Contra la imposición de Peña Nieto

Solución al SME, a Mexicana, a Cananea y a todas las luchas obreras

Por un sindicalismo de clase, democrático y combativo

¡HUELGA GENERAL YA!


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