Desde hace más de 20 años, la situación del campo mexicano se encuentra al borde del precipicio. Incremento de los réditos en los créditos rurales, la desaparición de Banrural y del Banco Popular del Ejido, aparte de la entrada de productos agrícolas provenientes de otros países (principalmente los cereales estadounidenses y canadienses) han promovido que la situación del campo mexicano sea cada día más deplorable, encontrándonos en una situación en luz roja, debido a la importancia que tiene una agricultura productiva para un país. Las condiciones del campesinado se han empobrecido a tal punto que no les han quedado más remedio que salir a vender su fuerza de trabajo a otros países, de forma “ilegal” sorteando las dificultades que significa salir del país.

La perspectiva no es nada alentadora para el campo mexicano, ya que se ha visto una disminución de la producción de la agricultura nacional. Según datos de Sagarpa, la producción agrícola en 2012 ascendía a 16,039, 480 hectáreas de superficie cosechada, mientras que en 1990 y 1980 ascendían a 18,734, 050 y 20, 511,050 de hectáreas cosechadas respectivamente. Lo que significa un descenso de la producción en hectáreas cosechadas del 2% por cada década, y esto se acentúa a partir de la entrada del TLC-AN en materia de agricultura. Un ejemplo de esto es que para el año de 1970 el campo mexicano suplía el 88% de los alimentos de la población, es decir México era un país autosuficiente en materia de agricultura, ahora la producción interna se limita a satisfacer el 23% del consumo interno.

Una de las características del campo mexicano era la gran variedad de productos de cultivo que ofrecía, como por ejemplo la papa, la sandía, el melón, el aguacate etc. A partir de la entrada del apartado agrícola del Tratado de Libre Comercio se limitó la siembra del campo a 3 productos: Papa, Aguacate y Café; esto para cumplir con las recomendaciones de organismos internacionales de limitar la producción interna y así fomentar la importación de diversos cultivos tales como el Maíz, los cuales eran producidos en el país, con esto fomenta la carencia de oportunidades para el campesinado de mejorar sus condiciones de vida.

Otras problemáticas a las cuales se enfrenta el campo mexicano es la entrada de granos transgénicos; puesto que estos granos impiden la acción de los fertilizantes naturales, esterilizan la tierra y no permiten el cultivo de otras semillas. Esto trae como consecuencia una pauperización de la tierra y la falta de inversión de trabajo de los campesinos en sus tierras debido a la inseguridad que genera que las parcelas ya no sean fértiles como antes.

La presencia de intermediarios en la venta de los productos agrícolas así como la renta de los equipos necesarios para la siembra y la cosecha son factores que impiden al Campesino mexicano poder cambiar sus condiciones de vida, impidiendole mejorar su producción, y la situación parece no tener solución alguna pues los subsidios a los grandes terratenientes e intermediarios seguirá en una línea ascendente ya que estos tienen la facilidad de adquirir los créditos que deberían de ir a los campesinos más pobres. Aunado a esto la falta de una repartición de tierras impide que estas sean aprovechadas por los campesinos, quienes son los que trabajan en la tierra a diario.

El malestar que causa todo este cúmulo de ataques en contra del campesinado se ha expresado en un aumento en el nivel de combatividad en los campesinos de México. En el año 2012 en la cual un sector importante del campesinado mexicano decidió romper de forma abierta con la Confederación Nacional Campesina (CNC) lo cual da muestra de signos de debilidad del corporativismo priista tan presente en los años 60’s y que ya solo dan muestra de la podredumbre de las instituciones priístas. La creación de policías comunitarias en diversas zonas del país dan muestra de la defensa que hace el campesinado mexicano en defensa de sus tierras, naciendo para combatir la violencia y extorsión por parte de grupos pertenecientes al Narcotráfico, su lucha se ha extendido en defensa de sus tierras así como la mejora de sus condiciones de vida, llegando a tal grado de arrebatar el control de distintos municipios del país al gobierno municipal y encargarse de la seguridad de distintos municipios de estados como Guerrero o Michoacán.

Desde el periódico obrero Militante invitamos a los campesinos a que unan a nuestras filas y así defender un programa revolucionario para el campo, que mano a mano y hombro a hombreo junto con la clase obrera nos dirijamos juntos hacia una transformación radical de nuestras condiciones de vida, situación que solo se podrá de tal forma en una sociedad de carácter socialista. Amigo campesino. Únete a Militante y defendamos juntos las ideas y practicas revolucionarias.


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