Finalmente a primera hora de éste miércoles 11 de diciembre fue aprobada en el Senado la contrarreforma energética; tras ello sigue una ruta que ira desde su debate en la cámara de diputados para de ahí, en caso de obtenerse el mismo resultado, turnarla a los diferentes congresos locales, mismos de los que requiere la aprobación de un 75% de dichas recintos legislativos para que transformarse en mandato constitucional. Dados los avances de estrategia parlamentaria de la derecha, salvo que pase algo extraordinario, resulta difícil pensar que dicho ataque no prosperara.

De cristalizar, la contrarreforma energética significará abrir de par en par las puertas al gran capital, nacional y trasnacional, para obtener ganancias multimillonarias a partir de los hidrocarburos mexicanos, arrebatándole al Estado una gigantesca tajada de la renta petrolera, fuente del 40% de los ingresos de las finanzas públicas, augurando ello nuevos y profundos ataques contra las condiciones de vida de las familias trabajadoras mismas que padecerán más recortes al gasto social y el incrementos de impuestos directos e indirectos, todo ello para tratar de compensar los desajustes de las arcas de la nación al ir gradualmente aniquilando a PEMEX. La reforma energética de Peña aprobada por los senadores del PRI y del PAN contiene un añadido al Artículo 27 Constitucional que a la letra dice: “Con el propósito de obtener ingresos que contribuyan al desarrollo de largo plazo de la nación, ésta llevará a cabo las actividades de exploración y extracción mediante asignaciones a empresas productivas del Estado o a través de contratos con éstas o con particulares en los términos de la ley reglamentaria.”

Por otro lado, a través de un nuevo artículo 25 y otros transitorios, se crean las bases constitucionales para eliminar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a PEMEX; se habla de 12 meses y de cinco años de manera respectiva. Además de los despidos masivos que significarían ambas medidas, junto con el petróleo, la energía eléctrica también sería trasformada al 100% en otro jugoso negocio para los empresarios.

No obstante lo anterior, el calvario de la contrarreforma energética también contempla la eliminación de los subsidios para gasolinas, equivalente al 18.6% del precio al consumidor, y para el consumo de energía eléctrica, mismo que en el caso de las familias de escasos recursos es del 50 al 60% de costo de las tarifas.

Sin importar el ángulo desde el que se vea, la iniciativa energética impulsada por Peña sólo se podrá traducir en un severo descalabro para las condiciones de vida de los trabajadores de la ciudad y el campo, todo ello con el objetivo de estimular una mayor concentración de riquezas en manos de la burguesía. Bajo el capitalismo el Estado es una herramienta al servicio de los empresarios y banqueros, y no puede ser de otra forma mientras la clase dominante no sea expropiada por el proletariado.

Como podremos ver, el ataque planeado por Peña podría tener serias implicaciones negativas contra el pueblo trabajador y es por ello que debemos esforzarnos por frenar a toda costa al gobierno priísta, objetivo que aún es posible siempre y cuando se tomen las medidas necesarias.

PRD: reacción tardía e insuficiente

A pocos días de instalado el gobierno de Peña, la dirección del PRD se lanzó jubiloso a los brazos del presidente priísta y firmó el Pacto por México, llevando de esta manera a una situación extrema la política de derecha de los Chuchos y demás aliados al formar en los hechos, por ese medio, un frente común con los partidos tradicionales de la burguesía, el PRI y el PAN, contra la clase trabajadora. Así, a través de esa alianza, el PRD fue transformado en una palanca de apoyo para impulsar ataques como la contrarreforma educativa y la antipopular reforma fiscal. Ante ello, por su parte, el ala de izquierdas del PRD, entre cuyas figuras destacan Cárdenas y Encinas entre otros, opuso una resistencia muy raquítica a su dirección, encabezada por Jesús Sambrano. Sin embargo, dada la enorme impopularidad del PRD, misma que se expresó de forma especialmente cruda a través de la bancarrota electoral de éste partido en los comicios de julio de 2013 que abarcaron a 14 entidades de la República, y ante el temor de que seguir por el mismo camino se podría caer en un abismo de forma irreversible, máxime en un momento en el que Morena ahora es el partido con mayor arrates entre las masas desposeídas a nivel nacional, la izquierda perredista, con Cárdenas al frente, presionó hasta lograr la ruptura oficial con el Pacto por México, ello el 28 de noviembre y a pesar de que días antes, el 24, culminaría el congreso nacional perredista ratificando su adhesión a dicho acuerdo con Peña, resultado que se logró debido a las maniobras de los Chuchos. Cabe mencionar que la presión para forzar esa ruptura también debió trazarse de manera paralela la expulsión de los Chuchos y todo aquel perredista que haya apoyado el Pacto por México pues los avances logrados hasta el día de hoy por la contrarreforma energética , a pesar de que el PRD salió de esa alianza con Peña, no pueden explicarse sin la contribución de los cientos de Sambrano y Ortega que domina el aparato de dicho partido; al no ser purgado el PRD de esa clase de elementos la semilla de la traición está latente en la ruta legislativa que aún tiene que recorrer la iniciativa petrolera del PRI, por ello no nos deberá extrañar que su aprobación total en San Lázaro y los diferentes congresos locales sea con el apoyo de algunos diputados perredistas.

De acuerdo a Jesús Sambrano, presidente nacional del PRD, la ruptura con el Pacto por México obedeció a las negociaciones secretas entre el PRI y el PAN sobre la reforma energética y dada la negativa de los diputados del partido de Peña para elaborar una Ley Federal para la Consulta Popular cuyo contenido permitiera emplear éste recurso para el caso de la actual reforma energética en debate; finalmente, también en coordinación con el PAN, el pasado 9 de diciembre la cámara de diputados aprobarían dicha ley, misma que regulara en adelante a la consulta popular, medida acordada por senadores y diputados en agosto de 2012, imponiendo diferentes candados, entre ellos el de que solo se puede empelar éste recurso cada tres años de manera paralela a las elecciones federales, es decir en el 2015 como primera oportunidad.

Si bien el resultado sobre la Ley Federal para la Consulta Popular era previsible, tan es así que Cárdenas llamaría en un acto de masas del PRD, con escasa asistencia y desarrollado en el Zócalo capitalino el pasado 18 de noviembre, a derrotar a la reforma energética de Peña en 2015 a través de la consulta popular; ese mismo llamado lo haría Sambrano el 30 de noviembre. Y ahora, tras el avance en el senado de la reaccionaría reforma, nuevamente el 9 de diciembre ambos dirigentes harían nuevamente el llamado a revertir la política privatizadora de peña hasta el 2015 a través de la consulta (¡!).

Para justificar su demanda para que la actual reforma en juego fuera sometida a la consulta popular, el PRD impulsó una campaña que se tradujo en la recolección de en un millón 700 mil firmas de trabajadores de la ciudad y del campo apoyando esa demanda. Con esa medida el PRD tuvo en sus manos la posibilidad de construir una poderosa fuerza que lo pusiera en condiciones de verdadera fuerza para de obligar a los priístas y panistas a aceptar sus términos en las cámaras, sin embargo esa oportunidad se desperició pues en lugar de llamar a ese más de millón y medio de personas a organizar comités de defensa del petróleo y a movilizarse de forma masiva, los perreditas se limitaron a certificar ante notario público la legitimidad de las firmas y a tras ello a entregarlas en decenas de cajas a la cámara de senadores (¡!).

Otra medida empelado por los perredistas a través de sus senadores fue la de interponer un amparo jurídico contra la reforma, mismo que sería rechazado el mismo 9 de diciembre por el Juzgado Décimo Tercero en materia administrativa.

Y ahora, tras el avance de la reforma en el Senado el PRD ha optado por una tibia y mal convocada movilización con apenas unos cientos de personas, consistente en girar por 75 horas de manera intermitente alrededor de la Columna de la Independencia.

Morena: urge elevar el listón de lucha

Desde que se anunció la contrarreforma petrolera, Morena ha convocado a cincos concentraciones masivas entre el 8 de septiembre y el 1 de diciembre; en todos ellos los trabajadores demostraron una especial disposición a marchar hasta las últimas consecuencias contra la política de Peña a tal grado que la consigan de paro nacional para defender el petróleo se transformó en un genuino grito de guerra entre miles de asistentes a los actos con AMLO al frente. Sin embargo éste clamor y los ánimos de lucha no fueron correctamente interpretados por la dirección de Morena, la cual optó por un plan de lucha en el que, entre otras medidas, se llamó a los trabajadores a apagar la luz de sus domicilios en determinadas fechas, y a acudir a concentraciones en las que no se planteaba ninguna medida de fondo para luchar.

Al no verse reflejadas las expectativas de lucha con los planteamientos de la dirección de Morena, la gente empezó a ser poco receptiva a los llamados a los mítines de AMLO, dándose el caso del 1 de diciembre en el que la asistencia ya fue pobre en relación a las concentraciones anteriores. Ello fue interpretado por Peña y la burguesía como el momento adecuado para forzar la maquinaria y tratar de imponer la reforma petrolera antes de que culmine 2013.

Ya en esas circunstancias, y con AMLO en el hospital desde el 3 de diciembre, el hijo de éste, Andrés Manuel López Beltrán, el día 4 en conferencia de prensa convocaría a cercar el senado un día después. Sin embargo, dada la ausencia de un llamado que le ofreciera a las masas una alternativa de lucha por encima de la receta empelada por la dirección de Morena en los últimos meses, la convocatoria ha sido escasamente respondida, factor que no niega la enorme garra de los asistentes al cerco al Senado y su incuestionable voluntad para tratar de frenar a la derecha.

Pero la dirección de Morena continúa sin corregir y en lugar de adecuar su táctica a las circunstancias actuales de la lucha de clases, lo que hace es esperar a que las condiciones terminen por adaptarse al camino por el que ellos han optado y ahora, a pesar de que está más que demostrado que jueces y magistrados están al servicio del presidente de la República en turno y de los empresarios, Martí Batres anuncia que Peña será demandado judicialmente bajo el cargo de traición a la patria; además, manteniéndose fiel al guion y sin ni siquiera una tibia propuesta de hacer algo un poco más allá de lo hecho hasta el momento, el presidente nacional de Morena llama a trasladar el cerco a la cámara de diputados.

La dirección de la UNT paralizada

A convocatoria de Jesús Sambrano, el 30 de noviembre pasado se integraría el Frente Amplio Social con el PRD y la UNT (principal central sindical independiente) al frente y al que se adherirían el Barzón, la Central Campesina Cardenista, entre otras agrupaciones de masas. Acto seguido la UNT a nombre de dicho frente anunciaría el 4 de diciembre que se uniría al cerco al senado convocado por Morena. Sin embargo el resultado ha sido distinto al esperado: hasta el día de hoy, 11 de diciembre, la ausencia de los sindicatos ha sido más que evidente en la lucha en defensa de Pemex.

Como sucedió en el caso de la contrarreforma laboral aprobada en noviembre de 2012 cuando la dirección de la UNT ofreció una resistencia de terciopelo a dicha iniciativa impulsada por el entonces presidente de la República Felipe Calderón, o cómo pasó en el caso de la contrarreforma educativa abalada por las cámaras en agosto de 2013, episodio en el que de dicha central obrera enmudeció en los hechos, nuevamente Hernández Juárez del sindicato de telefonistas, y demás dirigentes del sindicalismo independiente han actuado de una forma indolente e indiferente ante el nocivo impacto contra las condiciones de vida de los trabajadores que tendrá la reforma energética.

En la coyuntura de la lucha de clases abierta tras la imposición de Peña gracias al fraude electoral, la organización de trabajadores que ha mantenido una resistencia férrea a las contrarreformas de la derecha ha sido la CNTE; el ejemplo del magisterio democrático debería ser seguido por todos los dirigentes sindicales y de los partidos de izquierda. No obstante éste reconocimiento también es preciso señalar que por parte de la CNTE han hecho falta acciones que verdaderamente deriven en la unidad en la acción de todos los sectores en lucha más allá de pronunciamientos generales en ese sentido, mismos estos últimos que al ser tan abstractos crean el margen necesario para que los dirigentes de los sindicatos y los partidos de izquierda maniobren y evadan su papel como responsables para propiciar la unificación del movimiento de masas. Por ejemplo un par de acciones concretas por parte de la CNTE serían, uno, llamar abiertamente y sin tapujos a AMLO a luchar junto al magisterio democrático en defensa de la educación pública y del PEMEX y, segundo, desplegar brigadas de cientos de profesores a los comités de Morena y a los actos de masas de dicho partido para desarrollar acciones propagandizando a favor de la unidad de acción. Seguramente, dada la masividad de la base de apoyo de Morena (misma que al margen de su afiliación formal, se puede contabilizar en millones distribuidos en todo el país) y su incuestionable deseo de luchar, acciones firmes de la CNTE para propiciar esa clase de unidad orientándose hacia los militantes y simpatizantes de éste que ahora es el principal partido de izquierda, arrojarían importantes resultados a favor de la unificación del movimiento, dándole un vuelco total a la situación y poniendo en poco tiempo en un verdadero atolladero a Peña, creándose así verdaderas condiciones favorables para derrotar no solo a la contrarreforma energética sino incluso para revertir las contrarreformas educativas y laborales.

¡Por una alternativa firme de lucha!

Lamentablemente el potencial de lucha y los enormes ánimos de combatividad de las masas desposeídas han sido desperdiciados por los dirigentes de los partidos de izquierda y de los sindicatos. Han sido los titubeos de éstos y no los trabajadores, los responsables de que esté avanzando el programa de reformas de la derecha desde finales del 2012 a la fecha; y si realmente todos esos dirigentes están identificados con la causa de los más pobres tienen que pasar a la ofensiva: no hay más, o hacemos que el suelo se mueva debajo de los pies de Peña y los empresarios, tanto nacionales como extranjeros, o la reforma energética de la derecha recorrerá toda su ruta hasta llegar a los congresos locales para finalmente transformarla en mandato constitucional. Además, dado el éxito que sería dicho paso para los planes de la burguesía, Peña se sentiría con la confianza suficiente para implementar medidas para profundizar el desmantelamiento del IMSS y de ISSSTE, para llevar a un límite a las finanzas de las universidades públicas para forzar importante incrementos a la cutas de inscripción y cobros de servicios, para endurecer y hacer más paupérrimas las jubilaciones laborales, etcétera.

Siendo ello así, la única forma de frenar los planes de los empresarios y su gobierno es haciéndolos sentir que pueden perder mucho en caso de que sigan por ese camino; y la mejor forma de provocar ese temor es demostrar toda la fuerza de la clase trabajadora golpeando todos juntos el mismo día y la misma hora por medio de una huelga o paro nacional que toque las fibras más sensibles de los capitalistas paralizando la economía. Para logra lo anterior los sindicatos y los partidos de izquierda deben adoptar un programa de unidad que rompa con los capitalistas e incluso llame a expropiarlos y en el que estén reflejadas las demandas de todos los sectores en lucha.

A pesar del resultado en el Senado, aún es posible frenar la entrega del petróleo al gran capital nacional y trasnacional; esa misma verdad también es válida para los casos de las reformas educativa y laboral la cuales pueden ser derogadas. La clave está en que los dirigentes de las organizaciones de masas adopten una política y táctica como la arriba expuesta, acompañadas por convocatorias a movilizaciones unificadas de más y a llamados a impulsar comités de acción y lucha en las fábricas, los barrios obreros, escuelas y universidades, así como ejidos, pueblos y comunidades campesinas e indígenas, esto último con la intención de fortalecer el grado de organización de las clases desposeídas.

Estamos convencidos de que ese tipo de medidas serán bien recibidas por los trabajadores los cuales, gracias a ver frente a sí un panorama más sólido de lucha, responderán con energía y determinación los llamados a derrotar a Peña y a la burguesía. La clase trabajadora ya ha demostrado reiteradamente su disposición para marchar hasta las últimas consecuencias hasta derrotar a la derecha, por consecuencia ahora el lograr esta tarea, la cual es perfectamente posible, depende en mucho de que los dirigentes de las organizaciones de masas asuman una política revolucionaria. En ello tienen mucha responsabilidad dirigentes como AMLO, Cárdenas y Hernández Juárez entre otros.  


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