Desde el Sindicato de Estudiantes, Libres y Combativas e Izquierda Revolucionaria, denunciamos que existe una persecución por motivos políticos de parte de las autoridades de la Facultad de Derecho contra una de nuestras compañeras, estudiante de excelencia de esa facultad y egresada de la Escuela Nacional Preparatoria No. 6.
En las semanas previas a la notificación de un acta, la compañera realizó activismo político en favor de Palestina, participando en asambleas, manifestaciones y en la colocación de una bandera de Palestina en uno de los edificios.

El mismo día de la colocación de la bandera, las redes de la facultad se llenaron de mensajes de odio, antisemitas y racistas avalando el genocidio y lanzando amenazas, entre otras, la de quitar la bandera. De parte de la dirección solamente hubo silencio ante estas agresiones digitales y discursos de odio.
Peor aún, días antes de salir de vacaciones de invierno, la abogacía de la Facultad de Derecho hizo llegar una denuncia sobre la compañera por actos supuestamente cometidos en el contexto de la marcha contra la gentrificación en julio de 2025. En tal acusación –la única que conocemos hecha hasta hoy sobre participantes en esa marcha–, se realizan afirmaciones categóricas de funcionarios pertenecientes a la Escuela Nacional Preparatoria no. 6., usurpando el papel de peritos.

La única explicación a esta persecución es el intento de amedrentar a una compañera de larga trayectoria política pese a su juventud, quien desde su paso por la preparatoria 6 incomodó a funcionarios al hacer señalamientos de encubrimientos a abusos sexuales, sobre los que no se tomó ninguna medida; además de participar en la denuncia sobre casos de corrupción y del negocio que las autoridades universitarias hacen del hambre de lxs estudiantes. No es de extrañar que esta acta se trate en realidad de un intento de venganza política, por lo que los funcionarios de la ENP 6 participan entusiastamente.
Denunciamos la política de amedrentamiento que la UNAM ha sostenido durante los últimos años, en los que ha expulsado a 19 estudiantes, mientras que no hemos conocido sanciones similares contra funcionarios agresores denunciados públicamente por la comunidad estudiantil.
Este es un ejemplo más de la hipocresía universitaria que dice velar por la equidad de género; pero que mientras que desde el activismo feminista y revolucionario exigimos la salida de los agresores de la UNAM, responde con la expulsión de lxs estudiantes incómodxs, quienes alzamos la voz contra la opresión machista y de todo tipo. El mensaje es claro: la UNAM solo quiere estudiantes sumisxs y calladxs.
Lucharemos junto a nuestra compañera por su derecho a la educación pública. ¡No está sola! ¡Ningún ataque sin respuesta!












