Este 25 de noviembre, volvimos a llenar las calles para hacerlas nuestras, nos movilizamos contra la violencia machista y feminicida que ejecuta el patriarcado y el capitalismo sobre nosotras. Millones de mujeres, trabajadoras y jóvenes, acompañadas de nuestros compañeros, marchamos en diferentes partes del mundo. En México, Libres y Combativas participamos en la manifestación que recorrió Paseo de la Reforma desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo, para reclamar justicia para las asesinadas, aparición con vida de las desaparecidas y fin a todos los tipos de violencia que sufrimos cada día miles de mujeres.

Este año hemos dado un paso al frente, al realizar una marcha unificada y cada vez más multitudinaria, pero también, en definir nuestra lucha como anticapitalista, de hecho, la consigna principal en la cabecera decía: “Mujeres contra las violencias machistas y el capitalismo”. Esto no es casualidad, a todas y todos nos queda cada día más claro que la violencia machista tiene un origen común con la explotación y la opresión capitalista.

En esta convocatoria conjunta participamos diferentes organizaciones y mujeres feministas tanto de la coordinación 8 de marzo, la Asamblea Feminista Metropolitana como de la Asamblea Feminista Autónoma Independiente. También familiares de víctimas salieron a marchar y organizaron una vela en memoria de todas las que no olvidamos y nos hacen falta, partiendo del Monumento a la Revolución a la Anti-monumenta en Bellas Artes.

La manifestación también contó con un fuerte carácter internacionalista y solidario con los levantamientos en Latinoamérica, que han sido fuertemente reprimidos, sin embargo, el pueblo sigue en pie y a la vanguardia se encuentran miles de mujeres indígenas, campesinas, trabajadoras y jóvenes. En el transcurso de la marcha nos acompañó un contingente de compañeras chilenas.

No a la criminalización de nuestra lucha

El despliegue desproporcionado de fuerzas policiacas no intimidó al movimiento, el cordón de paz y las vallas humanas se repitieron como parte de lo que parece ser la nueva estrategia de contención y confrontación del gobierno de la CDMX, pese a algunos encontronazos, la mayoría de la manifestación marchó sin mayores altercados. Era de llamar la atención el interés y apoyo de las “voluntarias” que cubrieron las bocacalles de la calle de 5 de mayo, la solidaridad y afecto hacia la marcha fue muy notorio, nos aplaudían y se sumaban a los contingentes.  

Pese al énfasis que dimos en la conferencia de prensa donde convocamos a la marcha, sobre nuestro repudio a la cobertura policial de la manifestación, el Gobierno envío a más de dos mil efectivos de toda la Ciudad y de diferentes corporaciones a cubrir la manifestación. Hemos dejado claro que nosotras nos encargamos de nuestra seguridad porque no confiamos en la policía, aun siendo mujeres, y en su Estado. Nuestro movimiento tiene que generar los mecanismos propios de organización y manifestación que proporcionen seguridad a los contingentes frente a las provocaciones e infiltraciones.

Pese a la enorme convocatoria y respaldo a la manifestación y a nuestra causa, pocas llegamos hasta el Zócalo, desafortunadamente los métodos anarquistas de algunas activistas, atrajeron los reflectores de todos los medios centrándose hacia los actos de destrucción y pintas, generando un clima de tensión, desorganizar los contingentes y dispersar la manifestación.

Estas acciones se han convertido en una regla en las manifestaciones feministas, y están abonando el terreno para presentarnos como elementos “radicales” para aislar nuestra lucha y provocar el rechazo de miles de trabajadoras y trabajadores. En Libres y Combativas somos plenamente conscientes de que, si el movimiento quiere vencer y de verdad mantenernos vivas necesitamos ganarnos el apoyo y la simpatía del conjunto de las y los trabajadores, así como del resto de movimientos sociales y organizaciones. 

Es un error pensar que vamos a ganar la lucha en base a estas acciones, por el contrario, debemos de basarnos y tener confianza en la capacidad de movilización del conjunto del pueblo y la juventud y en su nivel de conciencia, es al desarrollo de estos dos factores a los que debemos de dedicar todas nuestras fuerzas y energías. Tenemos la necesidad de que el movimiento adopte una respuesta unificada y disciplinada, haciendose valer y avanzar mostrando su masividad y unidad.

Más a allá de expresar la rabia acumulada de muchas de nosotras, esto refleja la voluntad de lucha y la disposición de llegar hasta el final de un sector de compañeras honestas, pero no deja de expresar un desfogue individualista que pone en riesgo incluso a otras compañeras, que violenta a compañeros que se solidarizan marchando con nosotras y se genera el mejor escenario para la infiltración de grupos provocadores. Por otro lado, inhiben la participación de mujeres mayores, mujeres con hijos o familias trabajadoras que podrían asistir a la manifestación.

Es necesario aumentar el grado de organización y de confianza en nuestro movimiento y en sus propias fuerzas, unificar sólidamente a su vanguardia con el conjunto de las luchas. Desde Libres y Combativas nos oponemos a cualquier método que cause dispersión y desorganización y que facilite la infiltración de provocadores. Los métodos individualistas no nos sirven para atraer a más sectores y fortalecer nuestra lucha, por el contrario, nos aleja y nos aísla. Entre la rabia y el desfogue individual o la extensión y fortalecimiento del movimiento, nos quedamos con el segundo. Estamos convencidas que nuestra capacidad para transformar la situación de violencia en contra de nosotras, no se mide por nuestra capacidad de destrucción, sino por nuestra capacidad de organización y de atracción a diferentes sectores a nuestra lucha.

Llamamos a todas las compañeras honestas a un debate amplio y democrático sobre los métodos que debe de seguir nuestra lucha, no tememos decir nuestras posiciones y nunca las ocultamos, el debate democrático es una necesidad que debemos defender y llevar a la práctica, nada sería más desafortunado que dentro del mismo movimiento nos encontremos con la violencia y la opresión que pretendemos erradicar.

Seguiremos en las calles porque la lucha es el único camino, invitamos a todas a unirse a nosotras para hacer nuestra lucha más fuerte y poderosa. Esta batalla la vamos a ganar y construiremos una sociedad distinta, una sociedad socialista, donde nadie nunca más conozca la violencia, la explotación o la esclavitud.

¡La lucha no ha terminado! Asiste a la Asamblea Feminista Metropolitana de balance de la manifestación y avancemos en la construcción de un movimiento feminista anticapitalista y nacional, sábado 30 de noviembre, 10 am, local del STUNAM, Avenida Universidad 779, Colonia Del Valle, CDMX.

¡Únete a Libres y Combativas!


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