Tras la demostración de fuerza y lucha organizada en las calles que consiguió la legalidad del aborto en Argentina, Andrés Manuel López Obrador convino en argumentar que en México lo mejor era “consultar a los ciudadanos”. Un profundo error pues los derechos no se consultan, se garantizan.

Debates abstractos ante la muerte, la cárcel y la violencia sexual

Como argumento en pos de esta consulta AMLO decía que “en estos temas hay puntos de vista a favor y en contra”. Esto no hace más que caracterizar el aborto bajo un aura de debate abstracto que nada tiene que ver con la realidad concreta que se vive en el país. Actualmente, hay casi un millón de abortos al año, la mayoría ilegales, lo que supone la muerte anual de alrededor de 190 mil mujeres, además de numerosas sentencias de cárcel para las supervivientes. Así mismo, México ostenta el escalofriante orgullo de ser el segundo país con más embarazos en niñas y adolescentes, de los cuales muchos son fruto de abusos cometidos por el entorno cercano de la víctima*.

Quienes sufren  más las consecuencias de un embarazo no deseado son las mujeres más pobres. Condenadas al trabajo precario, la doble jornada fuera y dentro de la casa, unido al acoso, violencia y agresión sexual, sumado a la sombra siempre acechante de la muerte a manos de un feminicida. Legalizar el aborto no es un “debate complejo con múltiples puntos de vista”, sino una posibilidad para dejar de sumar opresión y miseria a la lista.

Consultas ciudadanas o la política de prometer, pero no hacer

El aborto en México solo está legalizado en la capital, a la que recientemente se le suma el Estado de Oaxaca, en el resto del territorio las legislaciones oscilan de más a menos restrictivas. En estos momentos Morena tiene la capacidad de proponer una legislación en la que los derechos de las mujeres dejen de estar sometidos al contentillo del gobierno federal de turno y proponer una ley federal que garantizase el aborto legal, seguro y gratuito en todo el país. Sin embargo, ha preferido apelar al artículo 35 de la Constitución para justificar su omisión de responsabilidad bañándola de supuesta democracia.

López Obrador debe recordar el porqué ha llegado a ser presidente y para quiénes debe gobernar. Si Morena está donde está es porque millones votaron para que la opresión y los años de negación sistemática de derechos humanos por pasados gobiernos de la derecha termine. En especial, si es que es verdad que como dice gobierna para los pobres, AMLO debe garantizar los derechos de las oprimidas de entre los oprimidos, las mujeres trabajadoras, quienes hasta el día de hoy seguimos sufriendo el peso de una sociedad machista y feminicida.

¿Un tema solo de mujeres?

Sin embargo, y pese a que defendemos firmemente que la consulta es un grave error, hay que desmentir uno de los argumentos más sonados desde que esta posibilidad se puso sobre la mesa, que el aborto es un tema exclusivamente de mujeres.

Este mantra se repite una y otra vez tanto por quienes apuestan por la consulta como por quienes la rechazan. De hecho, el propio AMLO se justificaba diciendo que este “es un tema que concierne a las mujeres”, empatando con cierto sector del feminismo. La realidad es que si ahora mismo la consulta se llevase a cabo se estima que tan solo el 32% de los consultados estaría favor de la despenalización**.

Es evidente que, para que el aborto sea de verdad un derecho al que realmente podamos acceder, hace falta que el conjunto de la sociedad se implique y lo acepte. Que sea legal es un paso gigantesco y completamente primordial, pero este es solo el primer paso. Necesitamos que el estigma social sobre quien aborta sea eliminado, que no tengas que esconderte, ocultarlo de tus familiares o amigos. Es más, se necesita precisamente de ese apoyo por parte del entorno, así como la aceptación entre todo el personal médico. Así mismo, la educación sexual debe ser un pilar fundamental, dando a conocer las diferentes opciones anticonceptivas y planteando abiertamente el aborto como una posible opción si así se desea, liberándolo de mitos y moralinas religiosas.

Para muchas que el aborto esté legalizado y sea gratuito no significa que, de facto, sea una opción. Muchas ni siquiera lo contemplan; bien por desconocimiento de sus propios derechos, por el estigma social que supone, la desinformación o los mitos completamente anticientíficos que en muchas ocasiones lo envuelven. Es por ello que, si bien el aborto es un derecho fundamental y, por consiguiente, nada hay que “consultar” a su respecto, el debate del aborto es algo que concierne al conjunto de la sociedad y no en exclusiva a las mujeres. En especial a los y las más oprimidas, que somos quienes menos acceso tenemos a los recursos sanitarios, a la educación, las que más sufrimos la violencia y el abuso sexual y a quienes los abortos clandestinos nos matan o nos condenan a la cárcel.

¡Defendamos el aborto libre, seguro y gratuito en todo el país!

¡La lucha de las argentinas marca el camino!

 

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*Fuente: El País

**Fuente: El Financiero


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