La ofensiva desatada por una judicatura plagada de fascistas y machistas y de la derecha franquista del PP y Vox contra la ley del Solo sí es sí es salvaje. Ya vivimos un primer episodio de este bochorno democrático en octubre, al calor de la aprobación de la nueva legislación sobre la libertad sexual, pero ahora ha escalado a un nivel nauseabundo.

Juntas territoriales de jueces revisando a la baja condenas a violadores, agresores y pedófilos, declaraciones de magistrados cargando contra la ley, mentiras en los medios de comunicación, descalificaciones, insultos y odio de clase por un tubo contra la ministra de Igualdad y Unidas Podemos desde todos los frentes. Y todo sucede al tiempo que los encausados por corrupción del Partido Popular son absueltos uno tras otro o cuando el rey emérito, Juan Carlos I el ladrón, establece su residencia fiscal en Emiratos y los tribunales le blindan en su impunidad.

Y nos quieren hacer creer que el problema es que la ley está mal redactada. ¿Pero quién se cree esto? Pues sí. Hay muchos que se tragan este cuento, empezando por ese Partido Socialista que vuelve a capitular ante el aparato del Estado y esas instituciones que trabajan a todo gas para vengarse del movimiento feminista intentando deshacer lo que hemos conquistado en estos años de lucha.

Todo atado y bien atado

En este aquelarre misógino y fascistoide hay muchos protagonistas. La judicatura, que está haciendo exactamente lo mismo que en 2004, cuando el Gobierno de Zapatero aprobó la primera ley orgánica contra la violencia de género. Entonces, los sobreseimientos en casos de este tipo aumentaron un 160%. Casi 20 años después vuelven con más fuerza. ¿Pero qué podemos esperar de esta casta derechista? Son los artífices intelectuales de las sentencias patriarcales más vomitivas, quienes a golpe de mazo nos obligan a entregar a nuestros hijos a maltratadores, quienes se han resistido siempre a reconocer los derechos más básicos de las mujeres y los que legislan para beneficio de empresarios y políticos corruptos.

Esta manada con toga actúa como la correa de transmisión del PP y Vox. En un ejercicio de sinvergonzonería y demagogia mayúsculo, los mismos que han pactado en Castilla y León las medidas antiabortistas, ahora dicen estar muy preocupados por la seguridad de las mujeres. Es el mundo al revés. ¡Los negacionistas de la violencia machista nos piden que confiemos en ellos!

Y por último, los medios de comunicación. Horas y horas de falsificaciones para generar  alarma social, presentadores y tertulianos que han convertido los platós en una liturgia diaria para condenar al feminismo y ladrar como una jauría contra Irene Montero. No es solo OkDiario, donde Eduardo Inda ha colocado un contador en su web de los supuestos delincuentes sexuales condenados “beneficiados por la reducción de penas de Montero”, son Ferreras, Telecinco, Cuatro, Antena 3, la COPE, la SER, El País, RTVE…

La mentira estrella está siendo que la ley del Solo sí es sí rebaja las penas a violadores. Pero es al contrario: impone un castigo mayor al ampliar la horquilla penal para que agresiones sexuales que no estaban contempladas en la legislación anterior ahora sí que puedan ser penadas. Por ejemplo, introduce en el Código Penal nuevos agravantes como el uso de violencia de extrema gravedad, que el agresor tuviera relación de algún tipo con la víctima o el uso de sumisión química. Queda, entonces, en manos del juez o jueza querer aplicar esos agravantes para que la pena sea más o menos elevada.

Lo más llamativo es que pese a la voluntad de numerosos jueces de querer rebajar penas, la realidad es que no está siendo algo mayoritario. Los datos de Andalucía son claros. En Almería, de 25 solicitudes se ha rechazado rebajar la condena en 23 casos. En Huelva, de 60 se han echado para atrás 57. En Sevilla, de 30 solo se ha rebajado una. ¿Entonces de qué hablamos?

El PSOE al rescate

Parece ser que esto al PSOE le da igual. Hace meses se desmarcaron de las críticas de Irene Montero al sistema judicial y defendieron el orden podrido de esta casta intocable. Ahora han decidido capitular ante la ofensiva de la reacción.

El Partido Socialista quiere volver atrás y eliminar el consentimiento libre como elemento fundamental para entender una agresión sexual. Es decir, quieren introducir de nuevo conceptos como la violencia ejercida o la intimidación para medir la gravedad del ataque. Esto, en la práctica, es recuperar la distinción entre “abuso” y “agresión” y vuelve a poner la responsabilidad en la víctima: si se resistió mucho o poco, si accedió voluntariamente a irse con su agresor, si su cuerpo terminó más o menos dañado. A nadie le extraña que el PP haya corrido a apoyar esta iniciativa.

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El Partido Socialista quiere volver atrás y eliminar el consentimiento libre como elemento fundamental para entender una agresión sexual. Pero estos son los socios de Gobierno que Unidas Podemos sigue queriendo. 


Una vez más el PSOE se coloca en la barricada del enemigo. Pero estos son los socios de Gobierno que Unidas Podemos sigue queriendo.

Una conquista del movimiento feminista que vamos a defender

Esta campaña tan agresiva persigue una finalidad política muy clara: golpear y desmoralizar al masivo movimiento que las mujeres hemos levantado en las calles y que ha señalado al conjunto del sistema capitalista como el responsable de la opresión y violencia que sufrimos.

Libres y Combativas enviamos nuestra solidaridad a Irene Montero. No nos equivocamos de adversario en este caso, y siempre estaremos a favor de todas aquellas medidas que nos hagan avanzar en derechos. Queremos que las leyes sean lo más progresistas posibles y sabemos que los cambios en la legislación son, en la gran mayoría de casos, fruto de la lucha de masas por abajo. ¿Existiría la ley del Solo sí es sí si en 2018 no hubiera habido una rebelión en las calles contra la sentencia de La Manada? ¿O sin que una marea morada de millones de mujeres y hombres cada 8M demuestre su fuerza?

Pero también estamos convencidas de que esta situación no se resolverá con “más formación feminista de los magistrados y magistradas”. El problema de la justicia española no es su falta de perspectiva de género, sino que nunca se depuró tras el franquismo y sus vínculos con los capitalistas. Es una justicia de clase, de la burguesía. Por eso, la única forma de combatir el carácter machista y reaccionario de esta institución, y del aparato del Estado, de la policía y del Ejército, es depurarlo por completo, algo que solo es posible si unimos todas nuestras fuerzas para derrocar el capitalismo, este orden social y económico basado en la opresión y la explotación.

Este 8 de marzo tenemos una gran oportunidad para plantar cara a estos fascistas. La extrema derecha está furiosa por todo lo que el movimiento feminista ha logrado y nos quieren amedrentar. Pero no lo van a conseguir.


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