¡No más clases en línea! ¡La educación es un derecho no un privilegio!

Es insoportable que en medio de esta crisis sanitaria donde vemos todos los días aumentar las cifras de personas fallecidas, donde incluso nuestros familiares están enfermando y muriendo; donde nuestros padres o nosotros mismos estamos siendo despedidos o víctimas de la precariedad laboral mandándonos a casa sin salario o con una proporción del mismo; confinados en casas pequeñas, sin espacios dignos para estudiar, el Secretario de Educación Pública, Moctezuma Barragán; el Rector de la UNAM, el Director General del IPN y demás desfile de funcionarios nos digan y soliciten echarle ganas para que todos juntos podamos salir adelante y evitar el rezago.  

Un ejemplo clarísimo es que, aunque es obvio que el año y semestre ya ha terminado, siguen obstinados en que éste se extienda hasta los meses de julio, agosto o incluso septiembre y que se utilizará las clases en línea para evaluar contenidos que no se han podido impartir presencialmente y en condiciones de igualdad. Presentar esa opción como una solución es negar el derecho a la educación a quienes menos recursos económicos y tecnológicos tenemos y dar por admitido que millones de estudiantes seamos obligados a abandonar nuestros estudios.

Esta “alternativa” no la entendemos, si nos vemos obligados a tomar las clases online ¿por qué extender el ciclo escolar? Los funcionarios de todos los niveles argumentan que este mecanismo permitiría ver todo el temario tratando de exhibir su “preocupación” por que aprendamos y nos formemos debidamente y evitemos el rezago. Pero es que la empatía social, el conocimiento de la realidad de millones de niños y jóvenes y la solidaridad ante una situación extraordinaria y nunca antes vivida y vista por nosotros y por el mundo entero, brillan por su ausencia. Nos hablan de ayudar, apoyar y evitar el atraso, pero cada una de las medidas lo que hacen es agravar la desigualdad, obligar a miles de jóvenes a que abandonen sus estudios, sumar presiones sociales y académicas innecesarias cuando ya deporsi se vive una situación límite en muchas familias de la clase trabajadora.

Según datos del 2018 sólo el 64% de la población tiene acceso a internet y sólo el 53% lo tiene en casa. Esto se agrava en las zonas rurales donde sólo el 40% usa internet y el 4% cuenta con este servicio en casa y solamente el 11 % tiene computadora en casa. La propia SEP reconoce que, de los 28 millones de alumnos, el programa “Aprendiendo en casa” apenas llega a 11 millones 111 mil 458 alumnos, o sea, ni el 50% está pudiendo tener acceso a la “educación”.     

Hablan de “ayudar a los estudiantes” pero no vemos esa ayuda real por ningún lado. Si quieren auxiliar de verdad, debería invertirse el 10% del PIB a la educación pública y poner en marcha un plan de rescate a la educación pública: contratación masiva de profesores, pedagogos y psicólogos, eliminar la masividad en los salones, equipamiento total de nuestras escuelas, aumentar el monto y número de becas, garantizar que la educación sea realmente gratuita desde preescolar a la universidad, es decir, que defiendan con una acción económica muy concreta nuestro derecho a una educación pública y de calidad para todxs.

La UNAM brilla por su injusticia y elitización   

La UNAM ha aprobado un calendario totalmente abusivo y explotador no sólo para el alumnado sino también para el profesorado, algunos argumentan “ya descansaste mucho” “ya perdiste demasiado el tiempo” y un sinfín de argumentos como si pareciera que no pasara nada en la sociedad y en la vida de miles de nosotros. Un calendario que inicia el 15 de junio con clases presenciales y que concluye en teoría el 21 de agosto inmediatamente después inicia el siguiente y el mismo mecanismo se aplica para el semestre 2021-2 significando que verdaderamente el receso real y amplio sería hasta el mes de junio de 2021. Realmente los ajustes si bien tienen periodos vacacionales estos no serán lo suficientemente recuperadores y sanadores de la carga y trabajo que está significando conllevar las tareas académicas con la crisis sanitaria, no sólo para los alumnos sino también para los profesores.  

Con esta crisis, todas las desigualdades sociales están adquiriendo un nivel extremo y somos los y las estudiantes con menos recursos quienes nos estamos viendo duramente golpeados por esta situación. Perderemos este semestre, tendremos dificultades para poder recuperarlo o directamente seremos expulsados de la universidad por la situación económica de nuestras familias, golpeadas duramente por la crisis y el desempleo.

Esta recandelarización es un mecanismo para reforzar esa idea de que aquí quien sobreviva es un ser superior y merece un título y las pusilánimes mentes débiles sin capacidad de esforzarse merecen ser arrojados a las fauces de los leones y ser devorados, en pocas palabras aplicar al máximo el dicho “sálvese quien pueda”.

Esto no sólo no ha dado ninguna solución y alternativa a la problemática real que sufrimos la inmensa mayoría de los y las estudiantes de universidad, sino que los que contamos con menos recursos económicos y estamos teniendo más dificultades para conectarnos a las clases online hemos sido abandonados nuevamente. No existe garantía de que podamos “ponernos al corriente” y en los hechos esto va expulsar a cientos de miles fuera de las escuelas.   

Nos dicen que volveremos a clases tomando las medidas sanitarias necesarias, sin embargo, eso es una experimentación que puede terminar con consecuencias muy graves, como un contagio masivo de la comunidad. En los hechos ese mecanismo es inoperante bajo las condiciones actuales de la Universidad, ya que proponen dar clases en grupos reducidos, pues bien, eso debería de ser siempre y eso pasa por hacer un plan de contratación bajo condiciones dignas de miles de profesores, sin embargo, la Universidad propone este mecanismo sin ampliar la plantilla de profesores o invirtiendo en instalaciones nuevas, sometiendo a los profesores a presiones brutales bajo el argumento de adquisición de más horas y por ende el mejoramiento de la paga para finales del ciclo ¡esto es inaceptable! Someter a nuestros profesores a una explotación así con un salario miserable es desnudar el verdadero rostro de aquellos que dicen que les interesa nuestros estudios.

Nos reusamos a volver a las escuelas en esas condiciones, no sólo porque ponemos en riesgo nuestra vida, sino también la de nuestros compañeros, maestros y trabajadores. De sobra sabemos que las condiciones sanitarias de las aulas son malas, basta poner como ejemplo los baños que muchas veces tenemos que usarlos en condiciones insalubres y carecen muchas veces de agua y en su mayoría de jabón y papel higiénico ya no se diga las instalaciones en general y eso no es culpa de las y los trabajadores ya que ellos han denunciado infinidad de veces que hacen falta plazas para cubrir las vacantes y poder hacer todos los deberes sanitarios y de mantenimiento en los planteles. Nosotros no nos negamos a mantener nuestras instalaciones limpias e higiénicas, eso tendría que ser siempre, independientemente de la emergencia sanitaria, lo que nos preocupa que no se aportara ni un centavo ni se contratara personal con base y salario digno para eso se vuelva realidad y se concretice.  

Sus alternativas y mecanismo además de ser irreales, riesgosos y abusivos expulsan en los hechos a miles de compañeros, un ejemplo de ello es que el semestre que se inicia en Filosofía y Letras hay clases donde sólo se han inscrito el 40% de los alumnos y se han conectado una cuarta parte del grupo anotado. Déjenos de vender cuentos, dejen de evadir el problema, si de verdad les preocupara la educación de miles de jóvenes y evitar su atraso se debe de invertir más en educación y no hacer plan de terror académico donde los estudiantes vivan con una presión extrema y que incluso los aleje de su contexto y pierdan toda conciencia social y política de su entorno.

No a los exámenes de selección

Bajo el contexto actual de mucho estrés e incertidumbre, las universidades siguen empecinadas en mantener los exámenes de selección y una supuesta normalidad en donde es claro que ya se ha roto. Defender estos filtros es defender la universidad como un privilegio y no un derecho, descaradamente las instituciones nos dicen: “no hay lugar para todos hay que elegir los mejores”, sin embargo, esa no es la solución. Si hubiera lugares suficientes no sería necesario ningún examen, ni ningún promedio como requisito para entrar a la carrera de preferencia. Desde el Sindicato de Estudiantes defendemos la eliminación inmediata de los exámenes de selección, hay necesidades sociales que cubrir y dinero para ello. La terrible crisis actual que nos golpea nos da la razón ¿Acaso no hacen falta más médicos, enfermeras, investigadores de distintos campos, profesores, ingenieros, químicos? ¿Acaso no hay salones vacíos, espacios donde construir más planteles o edificios y maestros dispuestos a dar clases? ¡Claro que sí! Y por eso seguiremos levantando la consigna histórica de la lucha del movimiento estudiantil ¡Educación primero al hijo del obrero!

Más aún cuando la perspectiva económica nos presenta un horizontes opaco para miles de familias obreras y de clase media que podía con grandes esfuerzos mandar a sus hijos a una escuela privada al ser rechazados en las públicas. Se estima que al menos 15 millones de personas perderán su empleo después de la pandemia, la educación pública será una necesidad aún más apremiante para miles de familias.

Rechazamos los argumentos de los sectores más reaccionarios y privilegiados de llamarnos flojos, mediocres y apáticos, sin nada que hacer, que queremos pasar los exámenes y las materias sin hacer el mínimo esfuerzo, sin aprender nada y que nos regalen la calificación; los hijos e hijas de la clase trabajadora –a quienes nunca nos han regalado nada– no pedimos más que nuestro derecho a una educación y a un futuro dignos. Rechazamos todos esos descalificativos que lo único que hace es extender el clasismo, la discriminación y el racismo existente dentro de las escuelas y que desnudan que no tienen ningún interés real en garantizar el derecho a la educación de las familias humildes. 

Nadie tiene mayor preocupación por aprender que nosotras y nosotros. No queremos que se nos regalen nada. Somos los primeros interesados en obtener la mayor cantidad y calidad de conocimientos para desempeñar nuestras profesiones en el futuro. De hecho, por eso nos movilizamos para defender la educación pública, por eso exigimos la expulsión de los grupos porriles, desterrar el machismo de nuestras escuelas y la dimisión de todo funcionario represor, corrupto y deficiente.

Para los hijos de los trabajadores la educación no es hobbie es una necesidad que tenemos para salir del fango que muchas veces el capitalismo nos condena en nuestras colonias y entornos. 

Queremos una educación y un futuro dignos

Si quieren ayudarnos, como dicen, que pongan en marcha un plan de rescate a la educación pública, que garanticen la gratuidad de la enseñanza desde preescolar a la universidad, que doten de todos los recursos materiales necesarios nuestras escuelas y que acaben con todos los recortes y deroguen todas las contrarreformas que privaticen la educación y los exámenes de selección tanto en media como a nivel superior.

Bajo el capitalismo, un sistema que nos condena a tratar de sobrevivir sin educación pública digna, con empleos precarios, feminicidios, violencia y drogadicción, es imposible. Este sistema es el auténtico virus. Si queremos derechos y un futuro digno tenemos que luchar por la transformación socialista de la sociedad. Estamos preparados y preparadas para dar la batalla. Volveremos a tomar las calles como lo hemos hecho sin parar en los últimos años. Hemos visto con claridad que el capitalismo no puede tener un “rostro humano”. Lo que estamos viviendo lo confirma. Pero también hemos aprendido que nuestros derechos se conquistan luchando. Sin duda, la juventud jugaremos un papel de primera línea en todos los acontecimientos que están por venir.

Ningún estudiante debe ser obligado abandonar sus estudios por lo tanto exigimos:

  • Dar por concluido el ciclo escolar y los semestres, adaptación de los contenidos para poder cursarlos en los próximos ciclos y/o semestres
  • Suspensión de las clases en línea. No más exámenes y evaluaciones.
  • Inicio del ciclo escolar y/o semestre hasta el mes de agosto cuando la pandemia este más controlada
  • Extender la permanencia en la Universidades, para no vernos afectados en inscripciones, becas, apoyos, movilidad y demás derechos educativos.
  • Acreditación aprobatoria para todos los estudiantes en el ciclo o semestre actual para evitar el rezago
  • Base, prestaciones y salario digno para todos los profesores desde la enseñanza básica hasta posgrado.
  • Eliminación de los exámenes de selección a nivel medio superior y superior.
  • 10% del PIB a la educación pública.
  • Democratización de nuestras escuelas.

Únete al Sindicato de Estudiantes y lucha juntx con nosotrxs por estas ideas, sólo unidxs y organizadxs… ¡venceremos!  


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