El Secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero, y sus declaraciones son realmente patéticos pues expresan de manera nítida el cinismo burgués con tal de obtener las máximas ganancias; el 21 de febrero pasado este panista declararía que una familia puede tener automóvil, casa propia e incluso mandar a sus hijos a escuelas particulares, con un salario de sólo 6 mil pesos mensuales.

Cordero, quien tiene un salario mensual de 145 mil 613.98 pesos y aspira a la candidatura del PAN para la presidencia de la República, se está burlando descaradamente; y no se trata de ignorancia ni de pérdida de contacto con la realidad, pues los panistas son conscientes de que heredaron la política priista de contención salarial impuesta contra los trabajadores desde 1982, como una forma de atajar los efectos de la crisis de aquel año.

Desde entonces a la fecha el salario en México se ha deteriorado a niveles extremos de tal forma que, de acuerdo a la Universidad Obrera de México (UOM), en noviembre del 2010 el salario mínimo general sólo pudo adquirir el 20.4% de lo que adquiría en 1976, año en que se registró el máximo histórico en cuanto a este tipo de ingresos. También la UOM añade a su análisis el impacto sufrido por los salarios a raíz de los efectos de los “errores de diciembre” de 1994 y la crisis económica que les seguiría en 1995: de acuerdo a dicha institución entre la devaluación y la inflación que se derivaron de estos sucesos, además de las posteriores y repetidas políticas de choque sobre los ingresos de los trabajadores, el salario perdió un 72.87% de su valor en términos reales. De ello según la UOM, “el mínimo pasó de 15.28 pesos en diciembre de 1994 a 4.98 pesos en noviembre del 2010 a precios de 1994”. Y continúa la UOM: “Para que el salario mínimo estuviera a nivel de 1994, sería necesario un aumento no menor del 648.35%, ya que se requieren 7.48 salarios mínimos para adquirir la Canasta Básica Indispensable (CBI) de apenas 40 productos.

Actualmente el salario mínimo es de 59.82 pesos diarios (1,794 pesos mensuales) y de acuerdo a los parámetros de la UOM, para adquirir la CBI se necesitan 13 mil 455 pesos mensuales de ingresos. Esta cantidad contradice en un doble sentido a los 6 mil pesos de los que habla Cordero: primero, porque es significativamente superior al cálculo del Secretario de Hacienda y, segundo, porque con esos 13 mil 455 pesos sólo se pueden cubrir las necesidades básicas de una familia. De alcanzarse la CBI y los 40 productos que la integran (misma que es inalcanzable para los 6 millones de trabajadores que perciben un salario mínimo ni, incluso, para los otros 10 millones que no superan los dos salarios mínimos) significaría  mantener, aun así, a una familia en el rango de la supervivencia al sólo poder cubrir sus necesidades básicas, pues a pesar de ser un monto mayor (7.48 salarios mínimos) aun es insuficiente para tener automóvil, casa y mandar a los hijos a escuelas privadas, como señala Cordero.

En respuesta a las barbaridades dichas por Cordero, el  Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM publicó un informe en el que destaca que si al gasto para cubrir las necesidades básicas en alimentos y servicios de una familia de cuatro a cinco integrantes se le incluye la inversión en “vestido, calzado, salud, educación pública y esparcimiento [resulta que] para vivir medianamente es necesario un ingreso de 17 mil 900 pesos al mes” (La Jornada 23/02/2011)

Las distancias entre el punto de vista del titular de hacienda y los diagnósticos de la UOM y la UNAM son abismales, y no se trata de un accidente. La cínica declaración de Cordero no es otra cosa más que un mensaje claro de que para la burguesía no hay otro camino más que el de continuar aplastando los salarios. Es necesario frenar a la clase dominante y a sus lacayos del PAN y del PRI, lanzando una lucha unificada entre los sindicatos, Morena y PRD, enarbolando la consigna de luchar por un salario mínimo de 18 mil pesos mensuales que siente las primeras bases para una vida mínimamente digna.

Alguien podría decir que es una locura plantear una demanda de esta naturaleza, sin embargo eso mismo se decía en su momento de aquellos trabajadores que plantaron la lucha por la reducción de la jornada de trabajo y el resultado fue pasar gradualmente  de las 16 a las 8 horas laborales diarias; incluso en Francia a lo largo de una década los trabajadores ya gozaron de una jornada de 6 horas, cuestión que se perdió en 2008 debido a que los dirigentes sindicales no organizaron una lucha consecuente en defensa de esta conquista, en contrasentido con  la base sindical que contaba con toda la disposición para luchar y preservar  la jornada de 6 horas.

 Además la lucha por mejores salarios es totalmente posible en tanto que existe el dinero necesario para echar mano de él, sin embargo está en manos de un puñado de empresarios y banqueros que amasan cuantiosas fortunas, muestra de ello es el informe publicado por el Banco Mundial en abril del año pasado destacando que el 10% de los mexicanos concentra ingresos por 439 mil 597.2 millones de dólares, equivalentes al 41.3% del total del ingreso nacional.

Ahí está la base material que no sólo justifica sino que además le da viabilidad a la lucha por un salario verdaderamente digno; los recursos están ahí pero es necesario ir por ellos. Expropiemos a los burgueses y luchemos por el socialismo, única garantía de justicia plena para las familias trabajadoras. 


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