Resolución del Encuentro de Libres y Combativas sobre la guerra imperialista en Ucrania.

Vladimir Putin ha ordenado una gran ofensiva militar sobre Ucrania. Inmediatamente la OTAN y los gobiernos imperialistas de EEUU y Europa, haciendo gala de su cinismo, condenaban esta “violación del derecho internacional” que socava “la seguridad y estabilidad europeas y mundiales”.

Los mismos poderes que han reducido a escombros naciones como Siria, Iraq, Yemen, Libia o Afganistán, que han respaldado intervenciones militares, golpes de Estado y dictaduras militares sangrientas… ahora se lamentan de que Putin recurra a sus mismas armas para asegurar los intereses de su régimen capitalista y al servicio de los ricos.

Desde Libres y Combativas tenemos que decir alto y claro que la OTAN, EEUU y la UE son completamente responsables de los acontecimientos que hoy se viven en Ucrania. Ellos fueron los que en 2013-14, apoyaron, financiaron y armaron a todo tipo de bandas de extrema derecha y neonazis para hacerse con el control del Gobierno, el Estado y el Ejército ucraniano.

Rechazamos también frontalmente la invasión militar decidida por Putin, y exigimos la inmediata retirada de las tropas rusas. ¡El régimen de Putin no tiene nada de progresista, responde a los intereses de los capitalistas y oligarcas rusos! El presidente ruso ha demostrado en muchas ocasiones ser un chovinista gran ruso y un anticomunista feroz.

La oligarquía rusa no quiere defender a la población rusa del Donbás, ni “desnazificar” Ucrania, ni velar por los trabajadores y jóvenes del mundo. Los capitalistas rusos y el Gobierno de Putin son abiertamente imperialistas.

¿Por qué ha estallado ahora esta guerra reaccionaria?

El trasfondo de este conflicto bélico está directamente relacionado con la lucha que existe entre los distintos países y bloques por el control del mundo. No es casualidad que Rusia cuente con el apoyo de la potencia capitalista más fuerte en estos momentos: China.

Tras la derrota en Afganistán en septiembre, el militarismo norteamericano ha intentado reafirmar su influencia en el continente europeo. El presidente de EEUU, Joe Biden, y sus aliados (la UE y la socialdemocracia internacional) han continuado desarrollando su estrategia belicista contra Rusia.

Todos ellos se encogen de hombros cuando se les recuerda            que la OTAN se amplió entre 1999 y 2004 a Hungría, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía, generando un cerco hostil sin precedentes contra Rusia. Ahora intentan continuar esta expansión militar, incorporando a Ucrania a la OTAN y todavía poniendo más presión sobre Rusia, y es precisamente lo que se encuentra tras esta respuesta.

Aunque la guerra sea una ecuación complicada, en el fondo, es la continuación de la política por otras vías. En estos momentos, la guerra en Ucrania es totalmente reaccionaria por los dos bandos enfrentados. El Gobierno de Zelenski en Kiev es un títere del imperialismo occidental, fuertemente influenciado por la extrema derecha. La naturaleza reaccionaria del Gobierno ruso ya la hemos explicado.

¡No a la guerra imperialista! Hay que levantar un movimiento masivo en las calles

Ni el pueblo ucraniano, ni el pueblo ruso pueden esperar nada positivo de esta guerra reaccionaria, salvo sufrimiento, muerte y destrucción. Los argumentos de Putin sobre “proteger a la población rusa de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk”, han sido destrozados por los hechos. Las proclamas sobre la “democracia”, “el estado de derecho”, o la “soberanía nacional” lanzadas por Biden, Johnson (Reino Unido), Macron (Francia) o Pedro Sánchez (Estado español), son solo una excusa barata.

Esta guerra tiene una clara perdedora: la clase trabajadora ucraniana, rusa y de todo el mundo. Las guerras no son más que un síntoma más de la crisis del sistema capitalista, y también de los cambios que existen en los bloques imperialistas que se quieren repartir el mundo a su antojo. El conflicto en Ucrania además profundizará la crisis económica, provocará una subida de precios de la energía, de los productos básicos y alimenticios, generará una nueva catástrofe humanitaria con decenas de miles de refugiados, viviendas destruidas, infraestructuras arrasadas…

Desde Libres y Combativas lo tenemos claro. La guerra no se frenará con llamadas vacías a la “diplomacia”, o a la ONU o a que “se entre en razón”. La guerra solo se puede frenar con la movilización masiva y contundente de la clase trabajadora y la juventud tomando las calles de todo el mundo, y levantando una política revolucionaria, de solidaridad de clase e internacionalista.

Capitalismo y guerra van de la mano. ¡Si quieres la paz, lucha por el socialismo!


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