El PNV y la burguesía vasca siempre con el imperialismo norteamericano
Tras la brutal agresión de EEUU contra Venezuela, los buitres revolotean buscando sacar tajada en el reparto del codiciado botín. Donald Trump ha declarado hasta la saciedad que tiene toda la intención de apropiarse del petróleo venezolano, y ha pasado a la acción convocando una reunión con los representantes de las grandes empresas petrolíferas occidentales. En la misma, Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, nos regaló una actuación inolvidable.
A este personaje le conocemos muy bien en Euskal Herria. Fue presidente del PNV entre 2004 y 2008, sustituyendo a su histórico dirigente Xavier Arzallus, y ocupó la Consejería de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno vasco entre 1999 y 2004.

Cuando decidió abandonar su actividad política pública, Imaz ya había tejido contactos excelentes con la burguesía española y estadounidense. Era uno de los suyos y muy probado. En enero de 2008 se desplazó con su familia a EEUU y a partir de ese momento ascendió en la élite empresarial como un cohete. Fue “investigador” durante seis meses en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, un espacio con una larga tradición de reclutamiento de la CIA y el Departamento de Estado.
Y, tan pronto como en el mes de julio de 2008, vuelve al Estado español como presidente ejecutivo de Petronor, una filial de Repsol. En noviembre de 2011 es elegido presidente de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), y en abril de 2014 nombrado consejero delegado de Repsol.
La multinacional española tiene importantes intereses en Venezuela. Además del petróleo, los pozos que explota en La Perla la convierten en el proveedor del 33% del gas consumido en el país. Por tanto, la actitud de Imaz y de su empresa apoyando incondicionalmente la agresión militar sobre Caracas y el secuestro de Maduro estaba garantizada.
Imaz no defraudó en la reunión convocada en la Casa Blanca. Como el vasallo lamebotas que es, daba las gracias reverencialmente al fascista de Trump por su labor de “abrir las puertas a una Venezuela mejor”. Lo que este representante consumado del capital español y vasco quiere decir es que sus negocios se van a ver catapultados por la acción de Washington, aunque eso signifique aplastar al pueblo de Venezuela.
En su intervención, casi babeando, explicó al Amo que el plan de la compañía en Venezuela es triplicar su producción desde los 45.000 barriles hasta los 135.000 en los tres próximos años. Por supuesto, dio detallada información de los negocios e inversiones de Repsol en EEUU durante los últimos años, 21.000 millones de dólares incluyendo el “Golfo de América”, un gesto de lacayo para dejar claro el tipo de persona que es. Trump correspondió a su discurso pegajoso con un lacónico "buen trabajo".
La actitud de Imaz no es ninguna sorpresa. La clase trabajadora y los jóvenes de Euskal Herria conocernos perfectamente al “partido de los negocios vascos”. Con estos individuos, que además han estado apoyando a la oposición de extrema derecha en Venezuela durante estos años, no podemos ir ni a la vuelta de la esquina. Algunos pueden creer que hay que llegar a un acuerdo de mínimos con ellos. Nosotros pensamos que eso es un grave error. No lucharemos mejor contra el fascismo ni contra el imperialismo de la mano de los mismos que les abren las puertas de par en par.
Por eso desde Esker Iraultzailea e Ikasle Sindikatua lo tenemos muy claro: ningún pacto con los amigos vascos de Trump y del imperialismo norteamericano si queremos avanzar hacia el derecho a la autodeterminación y una Euskal Herria Socialista. No son nuestros aliados, son nuestros enemigos de clase.












