La madrugada del domingo 5 de abril se vivió una de las agresiones más severas en los últimos años contra sectores organizados de la UNAM. Un grupo de alrededor de 10 sicarios, ingresaron a las instalaciones de la FES- Acatlán vestidos con chalecos antibalas, portando armas de fuego, tubos y decididos a golpear y violentar de todas las formas posibles a quienes se encuentran a su paso.

Las compañeras y compañeros que se albergaban en dos espacios estudiantiles fueron golpeados salvajemente y a las compañeras abusadas sexualmente. Además, destrozaron y quemaron los espacios que estas compañeras mantenían, uno de ellos recientemente tomado para dar la batalla contra la violencia machista en la universidad y exigir la renuncia del Director de la FES, Manuel Martínez Justo.

Las fotografías y testimonios que se rescatan sobre estos hechos dejan en claro que se trata de una acción premeditada contra la organización de las y los estudiantes, buscando meter miedo, desorganizar y desarticular a quienes nos constituimos de diversas maneras para dar la batalla contra una serie de problemáticas, así como la violencia machista que sufre no sólo Acatlán, sino toda la UNAM y todo el país.

Esa misma noche se incendio la Dirección de la FES, sembrando responsabilidades de ello al movimiento organizado, para así dar elementos a la autoridades universitarias y medios de comunicación también de arremeter y desprestigiar al movimiento estudiantil en su conjunto.  

Ante la represión y violencia ¡organización y lucha! 

En los testimonios de los hechos se relata que los agresores hacían mención de dejar un mensaje por parte de los “dulceros”, esto no sólo es probable, sino que es resultado de la política de la burocracia universitaria de hacer tratos, contubernios y proteger grupos mafiosos en la universidad financiándolos y fomentándolos para llenar nuestras escuelas de drogas y descomposición y usarlos como herramienta de choque contra el estudiantado organizado. El narcomenudeo, esa lacra enquistada en nuestras escuelas, es un ejemplo de ello.

A esto hay que añadirle el largo historial de represión, espionaje y amedrentamiento de la Dirección de la FES Acatlán dirigida por Manuel Martínez Justo que junto con su Jefe de Seguridad Erasmo Gonzáles Castro han encabezado sin fin de acciones para impedir los derechos democráticos de la comunidad, ejemplo de ello son las expulsiones, amenazas, agresiones físicas, secuestros e incluso desapariciones que la comunidad en su conjunto ha sufrido. Uno de los casos más reciente es el de Daniel Rusell que mantenía una huelga de hambre en las instalaciones y previo a su desaparición fue amenazado reiteradamente. 

Desde el Sindicato de Estudiantes y Libres y Combativas nos sumamos a la denuncia de estos hechos, toda la comunidad debemos conocer estos ataques y repudiarlos, respondiendo a ellos de manera colectiva y organizada exigiendo justicia para las y los compañeros agredidos, así como un castigo ejemplar por el abuso sexual que sufrieron las compañeras. La Universidad debe no sólo hacerse cargo de los gastos médicos de los estudiantes sino realizar todas las investigaciones pertinentes para dar con los 10 agresores. Reclamamos la renuncia de Manuel Martínez Justo y Erasmo Gonzáles Castro por su responsabilidad en estos actos, nunca más agresores y represores en nuestras escuelas, por eso demandamos elecciones democráticas en nuestras escuelas para elegir a nuestros representantes y responsables desde la base de toda la comunidad.    

Respeto a nuestro derecho democrático de organizarnos y defender nuestros derechos  

Si algo nos enseñó la coyuntura de Fuera Porros de la UNAM del 2018 es que la organización de masas es la única vía para frenar la represión. Sin embargo, debemos de conservar la organización permanente y que no se disipe toda esa fuerza, por eso necesitamos un programa político básico claro y común a todos los sectores. No basta únicamente con salir a mostrar el descontento y rabia, sino que debemos construir alternativas indestructibles que nos permitan conquistar nuestras exigencias y defendernos de las embestidas de quienes pretenden mantener las cosas como están.

Los pequeños cotos de poder que se imponen en la universidad más importante del país se han acomodado de tal manera, que logran controlar todos los espacios a su conveniencia. Ello se traduce en que, cuando surgen movimientos que ponen en riesgo la estabilidad institucional a la que tan acostumbrados están, logran meter miedo y desarticular a dichos movimientos, incluso mediante acciones como las vividas la madrugada del 5 de abril en la FES-Acatlán. Como movimiento estudiantil que estamos fraguando, es deber prioritario entender que siempre que estemos fragmentadas y aislados, será tarea fácil de nuestros enemigos desarticularnos y reprimirnos, es por eso que necesitamos la unidad bajo un programa combativo que defienda los derechos de las hijas e hijos de la clase trabajadora bajo métodos democráticos y sanos.  

Insistimos en que la democratización de la universidad nos permitirá que cada cargo de responsabilidad deba ser elegido a partir del voto universal y secreto, garantizando que toda la comunidad que componen las escuelas o facultades: profesores, trabajadores y estudiantes participen de la toma de decisiones. De esta manera ponemos velar por nuestros intereses y nuestro programa para que, sea quien sea que ocupe esos cargos, deba seguir al pie de la letra las exigencias de las y los estudiantes en conjunto con los sectores docentes y de trabajadores. Democratización de nuestras escuelas ¡Ya!

No regresaremos a la normalidad, porque la normalidad es violenta, la normalidad no nos permite decidir realmente sobre nuestro futuro como estudiantes, la normalidad no nos permite alzar la voz ante lacras como el machismo institucional. Por ello, es momento de construir un movimiento estudiantil sólido, unifiquemos los pliegos petitorios que existen en cada centro de estudio constituyéndolo en programa político de clase que entre todas y todos se decida a partir de asambleas tripartitas en cada escuela y facultad y que posteriormente se discuta y apruebe en asambleas más amplias de todas las facultades y escuelas. Rompamos el aislamiento yendo a buscar el respaldo del pueblo consciente, tal como se hizo en la huelga del 99, y el movimiento del 68, sumemos a los trabajadores a nuestra lucha.

¡Justicia para l@s compañer@s de FES-Acatlán!

¡Fuera Manuel Martínez Justo y Erasmo Gonzáles Castro!

¡No más machismo de la UNAM!


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