Este 2021 se cumplen siete años de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, 53 años de los crímenes de genocidio del 2 de octubre y 50 años del Halconazo, todos, pero no los únicos, casos criminales contra la juventud en los que participó el aparato estatal y militar directamente.

“Las muertas de Juárez” es un caso muestra de la otra pandemia, la de feminicidios y transfeminicidios que se cierne sobre las mujeres de la clase trabajadora, a la par las desapariciones y asesinatos de las y los defensores del territorio son incontenibles y seguimos con cifras record en homicidios, desapariciones y trata de personas.

En ninguno de estos casos hemos tenido solución, verdad o justicia, en contraste el gobierno de AMLO ha dotado de privilegios históricos a las Fuerzas Armadas, como si fuesen merecedoras de tal reconocimiento.

Simulación de justicia

La justicia ha sido un paripé que sirve únicamente para hacer de las cárceles un negocio privado, donde mayormente se encarcela a pobres, indígenas, luchadores sociales y víctimas colaterales del narcotráfico, mientras los verdaderos delincuentes, ya sea funcionarios, políticos, narcotraficantes o altos mandos del ejército comenten crímenes en total libertad e impunidad. Las instituciones de justicia no son más que protagonistas y cómplices de todas estas lacras y ayudan en la reproducción de la violencia pues son incapaces de actuar con verdad y justicia.

No es de extrañar que, en esta puesta en escena, que se hace llamar justicia, los servicios que brindan las instituciones contra criminales comunes estén plagados de negligencia y no son capaces de resolver ni los casos más simples, décadas de simulación no han dejado más que la postración inamovible de estas instituciones carcomidas de prejuicios clasistas, machistas y patriarcales.

Los procesos de “justicia” toman años para resolverse, si es que se resuelven, lo cual sólo desincentiva la denuncia, profundiza la impunidad, los crímenes y genera más tortura para las víctimas. El 94% de los crímenes no son resueltos, llegando hasta el 99% en siete estados de la república[1] y de ahí que instituciones como la policía sea de las más desacreditadas entre la población.

En el caso de crímenes contra mujeres de familias trabajadoras la impunidad es mayor, sólo se investiga el 7% de las denuncias, crímenes como la violación sexual llegan a una impunidad del 95% pero las cifras pueden ser aún más aterradoras considerando que el 49.5% de las mujeres que sufren este tipo de violencia no denuncian.

¿Cómo podemos obtener justicia de parte de jueces y fiscales que son machistas, LGTBIfóbicos y que pertenecen a la clase privilegiada, con salarios que llegan a más de medio millón de pesos? ¿Cómo pueden estos miembros de la elite social tener algún interés genuino compartido con nosotros, los sectores oprimidos que viajamos en transporte público, en el que cada día nos asaltan o violan, que caminamos por calles oscuras sin alumbrado, que salimos muy de madrugada y llegamos muy tarde a nuestras colonias degradadas en dónde abundan el alcohol, las drogas y la descomposición social causada por este sistema?

No más militares

Somos un pueblo sediento de justicia, ese fue uno de los factores que llevo a millones a votar por AMLO, buscando una alternativa al viejo y podrido régimen prianista, sin embargo, al momento, poco ha cambiado, por el contrario, se ha intentado lavar la cara a todas estas lacras del sistema capitalista y patriarcal.

Tenemos un panorama de total injusticia y esto se profundiza en las Fuerzas Armadas que aprovechan este contexto y su poderío político y militar. Además de ser una institución totalmente corrompida, también está plagada de prejuicios conservadores, su postración tiene una cara ideológica de lo más reaccionaria. Solo por poner un ejemplo: el 41% de las mujeres que son arrestadas por la Marina, son víctimas de violación sexual ¡Y ahora a estos energúmenos se les da hoy un papel preponderante en la economía y la gestión de megaproyectos económicos y con ello un poder sin precedentes!

Para el 2021 se incrementó el presupuesto para la Guardia Nacional en un 40%, es decir, 50 mil millones de pesos[2], en conjunto las Fuerzas Armadas tuvieron un incremento presupuestal del 32%[3] logrando el presupuesto más alto en la historia de las fuerzas militares, para el 2022 se proyectan 141, 858 mdp. Por si fuera poco, se ha dejado en manos de las Fuerzas Armadas la construcción y gestión de proyectos claves del sexenio como la administración de puertos y aduanas, el mal llamado Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía.

Incluso este gobierno ha protegido a altos mandos señalados de corrupción y participación en crímenes de Estado como el General Cienfuegos, a quien se le relaciona con el caso Ayotzinapa y fue detenido por vínculos con el narcotráfico en EEUU y extraditado a México en donde se le exoneró.

La única forma de conseguir una vida digna y justicia no es dándole más poder y revestir a las fuerzas armadas de humanidad y socorro, sino es rompiendo con ellas el contrato de encubrimiento y solapamiento; depurándolas y arrebatándoles el privilegio de la impunidad. Se tendría que comenzar por reconocer a los criminales dentro de las mismas instituciones estatales y de justicia y combatirlos.

Verdad y justicia, ¡ya!

Las formulas moralistas de ¡abrazos, no balazos! No sirven de nada frente a un podrido sistema de justicia que, por ejemplo, permite se sigan asesinando a defensores del territorio en contubernio con sicarios del narco, empresas y gobiernos estatales, en lo que va del sexenio de AMLO suman más de 90 los y las asesinadas por esta triada criminal con el objetivo de acallar las protestas y mantener los negocios de grandes transnacionales que despojan a las comunidades de sus recursos naturales. Este es un claro ejemplo del papel de la justicia en el capitalismo.

AMLO se contenta con sermones morales y demagógicos, le eleva el presupuesto a las FFAA y le da un lugar preponderante en su gobierno al mismo tiempo que se baten todos los records en crímenes contra el pueblo trabajador. Por ello, comunidades enteras se han tenido que armar para detener la violencia en sus comunidades, por medio de policías comunitarias y autodefensas, no son pocos los ejemplos de comunidades que sólo auto-organizadas han podido echar al crimen organizado, hemos visto imágenes de mujeres embarazadas y niños armados por la necesidad de defenderse.

A esto el gobierno federal responde mirando a otro lado y negando la realidad existente para varias comunidades, reprobando la existencia de autodefensas y comunidades armadas, ignorando los ataques a las comunidades zapatistas y continuando con sus discursos de confianza y espaldarazos a los altos mandos.

¡Basta ya de lavarle la cara a las Fuerzas Armadas! ¡Basta ya justicia machista, clasista y embustera! Los que nos hemos mantenido movilizados en las calles no somos títeres de la oposición somos trabajadores, campesinos e indígenas preocupados del poder que están adquiriendo las FFAA, somos quienes deseamos que la transformación realmente toque las raíces profundas de este sistema, porque somos conscientes que, sino no transformamos de raíz esta sociedad, por más apelaciones a la honestidad, a la austeridad y al combate a la corrupción, nuestra realidad no va a cambiar absolutamente nada.

Ante la realidad que estamos viviendo no hemos tenido otro camino que continuar con la movilización, organización y lucha en las calles, para defender nuestras vidas, nuestras comunidades, para no olvidar, para exigir justicia y verdad inmediata ante los crimines que se cometieron y siguen realizándose contra nosotros. A este gobierno que precisamente se dice gobernar para el pueblo, exigimos castigo ejemplar a los responsables de los genocidios, desapariciones forzadas, violencia machista y LGTBIfóbica.

Sabemos muy bien que la única forma de ser escuchados y cambiar las cosas es a través de la lucha, es por eso que a través de ella estamos demandando congruencia, no queremos más demagogia o presunción, queremos realidades, ya no más impunidad, no más crímenes de Estado, unifiquemos todas nuestras luchas para conquistar un gobierno y justicia de y para clase trabajadora y los oprimidos.

 

[1] https://www.animalpolitico.com/2019/08/delitos-denuncia-impunidad-mexico-justicia/

[2] https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2021/07/25/amlo-anuncia-50000-mdp-adicionales-para-la-guardia-nacional/

[3] https://politica.expansion.mx/voces/2021/09/09/con-amlo-el-presupuesto-para-seguridad-se-militariza


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