La lucha del magisterio debe extenderse a todo el país

En el año 2006 presenciamos una de las luchas más inspiradoras en la Histórica de nuestro País. Con una decidida participación de la sección 22 del SNTE, los jóvenes y trabajadores Oaxaqueños lucharon para tratar de tomar el destino con sus propias manos.  La revolución en Oaxaca sólo pudo ser derrotada gracias, en primer término, a la brutal represión por parte del Estado Federal que sentía el aliento de la revolución en su nuca. Pero fue el asilamiento que sufrió la APPO, la principal razón por la que las masas no pudieron consolidar su poder.  Ahora, a más de dos años de que la revolución fuera ahogada en sangre, las masas comienzan a levantar cabeza nuevamente. Si aprendemos de las lecciones pasadas y extendemos el movimiento a nivel nacional, esta vez no habrá fuerza coercitiva que nos pueda frenar.   

En los últimos días del mes de agosto, el profesor Artemio Camacho Sarabia de la sección 22 fue asesinado en el municipio de San Pedro Jicayán. Los asesinos materiales e intelectuales son gente perteneciente al PRI, a la oficial sección 59 del SNTE y a grupos paramilitares oaxaqueños. El profesor Camacho Sarabia fue muerto por arma de fuego y otras personas heridas de bala –entre ellas una profesora presuntamente embarazada–, en el intento por parte de los profesores de recuperar una escuela indígena que se encontraba ilegalmente en posesión de la sección 59. Dicha sección, cabe recordar, fue creada por el SNTE durante la lucha en 2006 en un intento de hacerle contrapeso a la democrática sección 22 de la CNTE.

Este hecho, en sí mismo repudiable, puso en movimiento al pueblo oaxaqueño encabezados nuevamente por los profesores organizados en la sección 22. En Asamblea General los profesores se declararon en paro y levantaron un plan de acción que fue secundado por distintas organizaciones de izquierda en el Estado.

Las acciones de cuatro días que comenzaron el primero de septiembre, abarcaron la toma de edificios públicos –entre otros los juzgados estatales federales, el Congreso del Estado, el palacio de gobierno del Ayuntamiento capitalino, el Tribunal Superior de Justicia, la Procuraduría General de Justicia–, cierre de carreteras, marchas y mítines; incluyendo una movilización en la Capital.

Las acciones fueron todo un éxito y demuestran la disposición de los profesores a la lucha. De hecho, pese a las cifras de afiliados a una u otra sección, quedó claro que el intento por debilitar a la sección 22 con la creación de una sección charra ha sido un fracaso. La cifra oficial de alumnos en el nivel básico sin clases debido al paro de labores fue de un millón 300 mil, es decir, casi el cien por ciento del total del alumnado en Oaxaca. Lo que en consecuencia significa que toda la base de la sección 22 acató el plan de acción tomado en la Asamblea General.

Ante la crisis… ¿Te imaginas a todos los profesores luchando?

Hay una lección que debemos de extraer de la jornada de lucha llevada a cabo por el magisterio oaxaqueño a saber: existe un ambiente de rabia y desconecto entre las bases del SNTE-CNTE que tarde o temprano los obligará a movilizarse. En Oaxaca fue el asesinato de de un profesor, pero pudo haber sido alguna otra causa la que hubiese llevado a los profesores a la movilización.  

Para darnos una idea de la increíble fuerza que el magisterio representa tan solo en Oaxaca estamos hablando de más de 50 mil profesores. ¿Y qué nos diferencia al resto de profesores en el país con los de Oaxaca? No mucho. Es cierto que al calor de la lucha vivida en 2006 los profesores oaxaqueños han extraído ciertas conclusiones, pero en lo fundamental las condiciones laborales son las mismas, los problemas a los que nos enfrentamos los profesores son los mismos y la Gordillo es tan odiada en Oaxaca, como en el DF y en Baja California.

El descontento entre la base docente existe y es evidente. Basta con charlar con un profesor de educación básica, por ejemplo, para extraer la conclusión de que algo está pasando. Son procesos que en todo caso no deberían de sorprender; por debajo de la superficie en donde aparentemente no pasa nada, se gestan permanentemente cambios cuantitativos pequeños.  Y si a alguien no le convencen las percepciones subjetivas, ahí están la cantidad y la calidad de luchas que el magisterio ha venido desarrollando en el último par de años, comenzando con la lucha contra la reforma a la Ley del ISSSTE y terminando con la de la lucha contra la ACE.  

Toda esta situación nos plantea la problemática de ¿Por qué entonces las bases del magisterio no se han movilizado en su conjunto? Y aquí entramos a la cuestión de fondo. ¿Por qué existiendo los mismos problemas los sindicatos se han movilizado de forma dispar? La respuesta se reduce a la cuestión de la dirección.

Y no se trata de calificar a un dirigente por su calidad moral. No dudamos de la capacidad moral de muchos de los delegados sindicales, no digamos de la CNTE –quienes muchos de ellos han dado gran parte de su vida por la democratización del SNTE–, sino de muchos otros sindicatos. La cuestión central está en la claridad política de los dirigentes.

Ahora mismo si la CNTE fuera capaz de establecer una dirección política centralizada estableciendo un programa de demandas inmediatas contactándolo con uno de demandas políticas, los profesores de base, más temprano que tarde adoptarían el programa de la CNTE como suyo y lo defenderían; seguramente habría un proceso de democratización en las delegaciones controladas por los charros o en todo caso obligarían a algunos de éstos a ponerse al frente. Y una vez puestos en marcha los profesores a nivel nacional, recogiendo la experiencia más nutritiva de la APPO y la sección 22, ¿quién nos pararía?

Necesitamos la Unidad en la Acción

El problema inmediato es que esa dirección centralizada no existe. Y un problema aún mayor es que el SNTE si lo tiene. En la realidad los charros del SNTE son un grupo reducido de burócratas disciplinado y centralizado. Evidentemente nuestro modelo de democracia no se acerca ni de chiste al de Elba Esther Gordillo, pero hay que aceptar que a cada uno de sus pasos tiene a su grupo de lacayos y súbditos defendiendo a capa y espada cada una de sus acciones. Esa hace una diferencia fundamental.

En la CNTE, por el contrario, existe una cantidad de corrientes y grupos tales que incluso impiden hacer funcionarla como Coordinadora. Incluso las secciones en lo individual no son homogéneas, para muestra la sección 10 aquí en la Capital.  Esto es en realidad un obstáculo.

En no pocas ocasiones, existe una tendencia dentro de los dirigentes sindicales –particularmente dentro de los de la “vieja guardia”– ha achacar la aparente pasividad de las bases a la apatía, la apoliticidad, el desinterés, etc. Esto, efectivamente, podría ser cierto para un grupo reducido de trabajadores, pero no para el grueso y menos en periodos históricos como en los que estamos parados.

El papel fundamental de la dirección de un sindicato consiste en la defensa cabal de los intereses de los trabajadores. La intensión de éste artículo es clarificar –de alguna manera u otra– el panorama para las luchas que se avecinan y que será inevitables. La lucha contra el enemigo inmediato, es decir, la banda de ladrones y asesinos de la Gordillo no puede darse de manera empírica. La lucha contra la reforma a la Ley del ISSSTE y contra la ACE así lo demuestra. Es necesario consolidar un órgano ampliamente democrático, en donde las tendencias puedan debatir e intercambiar puntos de vista, pero que a su vez tenga la capacidad de adoptar un programa y plan de acción que sea adoptado y llevado a cabo sin titubeos. La experiencia en Oaxaca en 2006 con la sección 22 y la APPO marca el camino en ese sentido.

Es absolutamente necesario romper con el aislamiento. Los problemas fundamentales de la sociedad son lo mismo para el profesor que para el obrero, el campesino, el estudiante o para la ama de casa. Si el gobierno no hace distinción a la hora de aplicar sus recetas, ¿Por qué deberíamos plantear batallas aisladas nosotros? Es indispensable unir las demandas de los sindicatos, las bases del PRD quienes en 2006 dieron muestras de una abnegación admirable –y entre las cuales había no pocos profesores de base–, los estudiantes quienes ahora mismo están luchando por mantener a la Educación con su carácter científico y popular, y los campesinos.

Cualquier victoria definitiva, no puede saltarse la premisa de la unidad en la acción de todos los sectores oprimidos en nuestra sociedad. Dicha premisa será corroborada en el corto plazo con el paquete de reforma fiscal que nos quiere recetar el gobierno. Ante ataques generales hacia los trabajadores la respuesta tiene que ser la movilización general de los trabajadores.

Perspectivas para el SNTE-CNTE

La reforma a la Ley del ISSSTE implicó un duro golpe a las condiciones laborales de los trabajadores del magisterio, tal vez uno de los más duros en la historia. Sin embargo eso no significa que la cosa paró ahí. Ahora con la bandera de la Alianza por la Calidad Educativa se nos está minando gradualmente nuestras condiciones de trabajo.

Y ante la crisis económica podremos esperar todo tipo de embestidas y nadie nos asegura que ante los recortes al gasto social los maestros no vayamos a ser tocados incluso con la misma intensidad como en el caso de otras dependencias públicas para las cuales Calderón ya ha anunciado el despido masivo de 10 mil empleados del gobierno.

Lo acontecido en Oaxaca a principios de mes es la primera llamada apenas. Para todos aquellos activistas dentro del SNTE-CNTE debe significar cuestionarse los acontecimientos de manera científica. La frustración en la base de los profesores se está acumulando, ya vendrá el accidente que abrirá la caja de pandora.

Para nosotros está claro que bajo el sistema actual no existe ninguna salida. Estamos convencidos de que la vía es la democracia obrera; le apostamos a una APPO de todos los pueblos y ciudades en el País y en ese sentido estamos seguros que los profesores jugarán su papel.

¡Repudio total a la reforma a la Ley del ISSSTE!

¡No a la Alianza por la Calidad Educativa (ACE)!

¡Fuera Gordillo de la SNTE!

¡Por una dirección política central de la CNTE!

¡Ante los ataques del Gobierno paro nacional de profesores!


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