Un candidato contra la base social de Morena

Armando Guadiana, personaje de rancia tradición priista y empresario ha sido impuesto a las bases como candidato de Morena a la gubernatura de Coahuila, pero no nos referimos sólo a la maniobra que forzó su nombramiento, sino más ampliamente a que este personaje, que se ha hecho de oro gracias a la explotación del proletariado coahuilense, pretenden hacerlo pasar como un representante del pueblo.

¿Cómo, preguntamos, un empresario va a defender los intereses de los trabajadores, ver primero por los pobres, en contra de sus propios intereses y los de su clase, la burguesía, e incluso llevar adelante la defensa del medio ambiente que asegura Morena contra sus empresas de carbón, el energético más contaminante? simplemente no hay justificación alguna.

La disputa interna

Esta imposición de Guadiana, no sólo provocó un gran debate interno sino una ruptura pública de Morena en el estado. La candidatura de Mejía Berdeja es una maniobra de sectores desplazados de la misma burocracia que se ha cubierto con el manto guinda y una salida equivocada y desesperada frente a las imposiciones de Delgado seguidas por la burocracia coahuilense del partido.

Delgado y secuaces han culpado a la postulación de Mejía por el PT —quienes oportunistamente han aprovechado la situación— de dividir el voto de la izquierda y abrirle paso al PRI. Sin embargo con esto sólo pretenden encubrir que el principal obstáculo para la victoria de Morena es la candidatura de un repugnante priista y la política burocrática, derechista y oportunista de la dirección nacional.

En una entrevista a un portavoz de la candidatura en el INFP de Morena, este reconocía que había un gran malestar entre la militancia del partido, particularmente aquellos que eran fundadores. Esto no es nuevo, cientos de veces, la actual burocracia derechista, compuesta por docenas de oportunistas, arribistas y funcionarios ha actuado con el mayor desprecio y deslealtad hacia activistas de base que han impulsado el proyecto morenista pese a la represión y el olvido de los líderes, apropiándose de su esfuerzo y echándolos después con calumnias.

Y con mayor cinismo, relata que entre la gente de fuera del partido hay mucho entusiasmo por la posibilidad de sacar a la derecha del gobierno estatal. Este pequeño burócrata, en un inútil esfuerzo por minimizar lo que no puede ocultar, deja claro que la estrategia electoral será abusar de la confianza y la esperanza de cambio de la gente, cubiertos por la imagen de AMLO y obligar a la gente a votar mientras se tapa la nariz para aguantar la inocultable fetidez priista del candidato. Si hay una posibilidad real de perder, es responsabilidad de la misma burocracia Morenista no de la base y la militancia.

¿Cuál es la alternativa?

Frente a esto, la extensión de rumores sobre un supuesto “acuerdo” de las cúpulas partidistas del PRI y Morena para que el primero retenga Coahuila a cambio del Estado de México para el segundo, reflejan la desmoralización que ha provocado la candidatura de Guadiana entre las filas morenistas y al mismo tiempo la desconfianza hacia la putrefacción de la dirección nacional del partido y la creencia de que es capaz de ello.

Como fuere, lo cierto es que intentar consolarse ante un escenario de derrota no es opción. Para los millones de oprimidos que confiamos y que necesitamos urgentemente un cambio necesitamos una alternativa seria a la degeneración derechista de la dirigencia de Morena. La burocracia impone una política de hechos consumados: “conmigo o contra la transformación”.

Una vez que la candidatura ha sido impuesta, lo siguiente es poner en la disyuntiva a los militantes y simpatizantes de hacer campaña o “hacerle el juego al PRI”. Y con la misma, la burocracia prepara su coartada, pues, si no ganamos la culpa será de la gente sin consciencia, que no quiere el cambio, y de los activistas de base que no hicieron el suficiente esfuerzo y rompieron la unidad.

Tenemos que impulsar un proceso de reorganización, impulsar en todos los actos una plataforma revolucionaria, con demandas basadas en las necesidades de la gente y los trabajadores de las diferentes industrias del estado, defendiendo la democracia popular, directa y participativa frente a los métodos de la dirigencia nacional y estatal y las propuestas y métodos del candidato y su equipo de campaña.

No haremos propaganda en contra pero dejar claro que gane o pierda la única garantía de una vida digna es organizarse desde abajo y mantener la lucha y movilización obrera y popular en las calles permanente. Porque gane el PRI con Manolo o gane el PRI que ha usurpado la candidatura de Morena, los derechos y la vida se defienden, y demandamos que sean nuestras demandas populares el programa de gobierno y no la de los empresarios y el narcogobierno.

Se gane o se pierda, en Coahuila como en el Estado de México y todo el país, las y los militantes de base de Morena tenemos que recuperar la movilización y el vínculo con las luchas, y generar las condiciones para un gobierno verdaderamente obrero y revolucionario.


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